La coalición PSOE-Sumar encara su primera crisis de libertades tras admitir Interior un listado interno de tertulianos elaborado en 2024. La revelación obliga a Sumar a decidir si marca perfil de socio exigente o asume el coste de un escándalo que interpela directamente a su agenda de derechos.
Un listado interno con consecuencias políticas
El documento, titulado Tertulianos. Radio y Televisión y con sello de la Oficina de Comunicación del Ministerio del Interior, incluía decenas de perfiles de periodistas, politólogos, expolíticos y otros profesionales que participan en tertulias. Junto a cada nombre aparecían una fotografía, la tendencia política y, en ocasiones, opiniones sobre asuntos de actualidad o sobre las Fuerzas de Seguridad. El listado se elaboró en 2024 y, según fuentes del departamento citadas por elDiario.es, nunca salió de ese ámbito ni se utilizó para presionar la composición de las tertulias.
El ministro Fernando Grande-Marlaska defendió este martes que se trataba de un documento de “trabajo interno y nada más”. Negó cualquier trato diferencial entre medios o periodistas a la hora de contestar. Las fuentes consultadas aseguran que el listado no llegó al ministro. El Gobierno ha evitado ir más allá en una crisis que coloca al departamento en el centro de la sospecha.
Patxi López ha pedido explicaciones al ministro, según recoge La Vanguardia. La exigencia desde el propio PSOE complica la posición de Sumar: si el socio mayoritario asume que hay algo que aclarar, el socio minoritario difícilmente puede mirar hacia otro lado. El escándalo, además, no se ciñe a la esfera ministerial: toca de lleno la credibilidad de la coalición en materia de libertades.
El dilema interno de Sumar

En Sumar, el desafío es doble. La formación de Yolanda Díaz ha construido parte de su identidad de coalición sobre la defensa de derechos y libertades. Un listado de afines y críticos elaborado por Interior roza una línea roja que partidos como Izquierda Unida, Más Madrid o Compromís no pueden ignorar. Sin embargo, el ala más gubernamental prefiere evitar un choque directo con un ministerio del PSOE en plena negociación parlamentaria.
La respuesta de Sumar no llegará de inmediato. La dirección prefiere esperar a conocer todos los detalles antes de fijar posición. Esa cautela tiene un coste político: cada hora sin pronunciarse deja al PSOE como único actor visible y alimenta la sensación de que el socio minoritario no tiene agenda propia.
El dilema de Sumar no es solo denunciar un listado: es decidir si utiliza su lugar en la coalición para marcar una frontera clara entre seguimiento informativo y control político.
Las confluentes observan el movimiento. La sensibilidad en Catalunya en Comú o en Más Madrid ante cualquier tentación de control comunicativo es histórica. No hará falta que nadie lo verbalice: si Sumar opta por un perfil bajo, la herida se trasladará al debate interno. En la historia reciente del espacio confederal, las crisis de comunicación han solido funcionar como aceleradores de posicionamiento. Esta vez no hay una cita electoral inminente que discipline a las partes, lo que concede margen para una respuesta más nítida.
La Dinámica de Coalición
El equilibrio interno de Sumar está condicionado por la convivencia entre su ala gubernamental y la de las confluentes. La primera prioriza la estabilidad de la coalición con el PSOE y los tiempos de la negociación presupuestaria. La segunda entiende que un caso como el listado de Interior toca una de las razones por las que los partidos del espacio aceptaron integrarse en la plataforma. El balance no es simétrico: los confluentes aportan implantación territorial y credibilidad en defensa de libertades, pero la dirección de Yolanda Díaz gestiona la relación.
En la dimensión de coalición, el riesgo para el Ejecutivo no es menor. Un desacuerdo público entre Sumar y el PSOE sobre libertades informativas abriría un frente distinto a los habituales y colocaría a Pedro Sánchez en una posición incómoda ante sus socios. La petición de explicaciones de Patxi López sugiere que el PSOE ya intuye el coste político del asunto. Sumar puede elegir entre sumarse a la presión o dejar que el PSOE gestione solo la crisis. Ambas opciones tienen efectos sobre la confianza dentro del Gobierno.
La proyección inmediata pasa por las próximas sesiones de control en el Congreso. Si la oposición convierte el listado en materia de debate, el grupo parlamentario de Sumar tendrá que decidir si se desmarca o cierra filas. La cuestión no tardará en llegar: la libertad de prensa es uno de los pocos terrenos donde el socio minoritario no puede regatear sin desdibujarse.
Ficha del Caso
- El caso: Interior admite la existencia de un listado interno de tertulianos elaborado en 2024 con perfiles, tendencia política y opiniones de decenas de profesionales. La revelación abre la primera crisis de libertades de la coalición PSOE-Sumar.
- Datos importantes: El documento lleva el sello de la Oficina de Comunicación del Ministerio del Interior y se elaboró en 2024. Marlaska lo califica de “trabajo interno”. Patxi López pide explicaciones.
- Resumen: Sumar debe decidir si presiona como socio exigente en defensa de la libertad de prensa o evita el choque con el PSOE para no tensionar la coalición.

