La expectativa de una mejora retributiva se ha instalado en el mercado laboral gallego. Siete de cada diez profesionales cualificados de Galicia confían en recibir una subida salarial durante este 2026, según la Guía Salarial Galicia 2026 elaborada por Isprox y consultada por Moncloa.com.
El estudio cifra en el 69% la proporción de empleados cualificados que espera un aumento en su nómina. La previsión, sin embargo, no apunta a grandes saltos: el 55% calcula un incremento de entre el 1% y el 10%, mientras que un 13% aspira a una subida superior al 10%. En el lado contrario, un 19% no cuenta con cobrar más y un 11% no sabe qué pasará con su retribución.
El coste de la vida marca la negociación salarial
El encarecimiento de los gastos cotidianos aparece como el principal motor de estas expectativas. Un tercio de los encuestados señala que el aumento del nivel de vida ha elevado sus aspiraciones salariales, por delante de la asunción de mayores responsabilidades o la antigüedad profesional, citadas por el 23%, y de los cambios personales, con un 15%.
Esa presión se produce en un mercado donde el 55% de los salarios cualificados se mueve entre los 25.000 y los 40.000 euros brutos anuales. Las remuneraciones superiores a 51.000 euros tienen más peso en banca, seguros, consultoría y construcción, mientras que las nóminas de hasta 24.000 euros predominan en agropecuario, marketing, ventas y retail.
La competencia por el talento añade otra capa al fenómeno. Galicia fue en 2025 la sexta comunidad autónoma con más vacantes abiertas, el 5% del total nacional, lo que refuerza la capacidad de negociación de determinados perfiles profesionales. La subida salarial esperada no es solo una aspiración individual: responde a un mercado que necesita retener y atraer trabajadores.
Sin embargo, el sueldo ha dejado de decidir en solitario. Ocho de cada diez profesionales consideran importante o muy importante que las empresas comuniquen sus bandas salariales. La transparencia retributiva se ha convertido en una exigencia transversal, sobre todo cuando se plantean cambios de empleo.
La subida salarial en Galicia ya no se negocia solo en euros: la flexibilidad y la cultura laboral pesan casi tanto como la nómina.
La flexibilidad como moneda de cambio
La encuesta muestra que solo el 1,9% de los profesionales aceptaría sin condiciones un empleo mejor pagado si la nueva empresa ofreciera peor cultura laboral y menos flexibilidad. El 42% lo rechazaría y el 30% decidiría en función del incremento salarial, mientras que un 25% solo estudiaría la oferta si la mejora económica compensase la pérdida de condiciones.
El salario fijo mantiene su peso: ocho de cada diez consideran la retribución importante o muy importante al valorar una oferta y el 48% sitúa el salario fijo como el componente más valorado. Aun así, el 27% antepone el equilibrio entre vida personal y trabajo, y el 52% aceptaría una reducción salarial, dependiendo de su cuantía, a cambio de mayor flexibilidad o teletrabajo total.
El horario flexible figura como el beneficio más apreciado, por delante del coche de empresa, la compensación por usar el vehículo propio y los días adicionales de vacaciones. Es una señal clara de que las empresas gallegas compiten por talento en un terreno que excede la nómina mensual.
El Laboratorio Gallego
El informe retrata una comunidad autónoma que comparte los dilemas del mercado laboral nacional: la pérdida de poder adquisitivo, la dificultad para cubrir vacantes y el peso de la conciliación. En Galicia, la negociación colectiva y los planes de retribución flexible miran cada vez más a las expectativas de los profesionales, no solo a las tablas salariales históricas.
El mapa político no ignora este movimiento. Con el PPdeG (el Partido Popular de Galicia) al frente de la Xunta, el BNG (Bloque Nacionalista Galego) como principal voz de la oposición y el PSdeG (el Partido Socialista de Galicia) en busca de recuperar influencia, la subida de precios y salarios se ha convertido en un elemento de fricción transversal en Galicia, aunque el informe de Isprox no se alinea con ninguna posición partidista.
De cara a los próximos meses, la clave estará en saber si las expectativas del 69% se traducen en acuerdos efectivos o si derivan en una mayor rotación. Las bandas salariales, la flexibilidad horaria y la telebrabajo aparecen como palancas de retención. El desenlace se medirá en los convenios y en la encuesta laboral del próximo ejercicio.
Ficha del Caso
- El caso: La Guía Salarial Galicia 2026 de Isprox detecta una clara presión al alza sobre los sueldos de los profesionales cualificados en Galicia.
- Datos importantes: 69% espera subida en 2026; 55% prevé aumentos del 1% al 10%; Galicia fue la sexta comunidad con más vacantes en 2025; el 52% aceptaría una rebaja salarial por más flexibilidad.
- Resumen: La negociación salarial gallega se juega entre el coste de la vida y la exigencia de flexibilidad, una tendencia que conecta con el debate nacional sobre retención de talento y transparencia retributiva.
