Vox ha centrado la sesión de control en el informe de Marlaska sobre periodistas y ya exige su dimisión. El Congreso de los Diputados ha vivido este martes un pulso directo entre el GPVOX y el ministro del Interior por el listado interno de perfiles.
La polémica parte de un documento de 2024 elaborado por la Oficina de Comunicación del Ministerio del Interior bajo el título ‘Tertulianos. Radio y Televisión’. Incluía fotografías, tendencia política y valoraciones como ‘apoya al Gobierno‘ o ‘alineado con posiciones de derechas’ sobre decenas de participantes en tertulias, según ha publicado El Confidencial y ha detallado elDiario.es.
La ofensiva de Vox: qué denuncia y con qué argumentos
El Grupo Parlamentario VOX ha convertido ese listado en una prueba de la deriva censora del Ejecutivo. Para la formación de Santiago Abascal, un ministerio no puede clasificar a los periodistas por su línea editorial ni anotar si ‘defienden las políticas del PSOE’ o son reconocidos ‘anti-sanchistas’. La sola existencia del documento, sostiene el partido, intimida y busca condicionar la libre labor informativa. El hecho de que Interior archive perfiles con valoraciones políticas es, a juicio del GPVOX, una intromisión grave en el pluralismo de los medios y un ataque directo a la libertad de prensa.
Vox ha recordado en su argumentación que el derecho a la información es un pilar democrático y que la Administración no puede dedicar recursos públicos a fichar tertulianos. Según el GP-VOX, que el listado haya permanecido en el departamento de Comunicación no elimina el riesgo de un uso político: clasificar a la prensa en función de su apoyo al Gobierno es el primer paso para presionarla. La transparencia, añaden, no puede servir de excusa para blanquear un fichero ideológico.
Por ello, la bancada de Vox ha exigido la dimisión de Fernando Grande-Marlaska y ha reclamado explicaciones en el Pleno. La sesión de control ha servido para plantear la responsabilidad política del ministro, a quien señalan como máximo responsable del departamento que elaboró el listado. La petición de cese no es un simple gesto: el partido busca que el escándalo escale en la agenda parlamentaria.
El listado de Interior convierte perfiles ideológicos de periodistas en material de seguimiento institucional.
Impacto y reacciones: Marlaska rechaza la dimisión
El ministro del Interior ha desactivado de momento la presión parlamentaria. Fernando Grande-Marlaska ha definido el documento como un ‘trabajo interno y nada más’ y ha negado que se hicieran diferencias entre medios o periodistas. En rueda de prensa, ha asegurado que el listado no salió del departamento de Comunicación y que él no lo conocía, según fuentes del Ministerio consultadas por elDiario.es.
Las fuentes del departamento insisten en que el documento se incorporó al seguimiento de medios y fue para consumo interno. Aun así, la publicación ha dejado al Ministerio en una posición incómoda ante la opinión pública. La negativa del ministro a dimitir era esperable: el Gobierno no contempla ceses por este caso y cuenta con la mayoría de la investidura para frenar cualquier reprobación en el Congreso de los Diputados.
Lectura estratégica: el pulso por la libertad de prensa
La maniobra de Vox responde a una estrategia reconocible: utilizar las sesiones de control para marcar perfil en defensa de los derechos civiles frente a un Gobierno al que acusa de colonizar las instituciones. El caso del listado de periodistas aporta una evidencia documental difícil de rebatir, y por eso el partido ha insistido en la dimisión en lugar de quedarse en la denuncia genérica.
No es la primera vez que Vox tensa la cuerda con este argumento. Ya lo hizo con la ley que regula los medios audiovisuales y con las presiones a la prensa en otras legislaturas. La diferencia ahora es que el adversario ha sido el Ministerio del Interior, un departamento sensible. El riesgo para el Gobierno es que la negativa a dimitir se lea como una defensa de la censura, aunque sea indirecta. Para Vox, la rentabilidad está en presentarse como garante de la libertad de prensa y en arrastrar al PP a un debate incómodo.
