El vicepresidente primero y consejero de Sanidad, Antonio Sanz, ha anunciado este viernes en Sevilla una inyección de 22,7 millones de euros para la investigación del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SAS). La financiación, obtenida a través de la convocatoria FID-CPI del Ministerio de Ciencia, se canalizará en cuatro proyectos de Compra Pública de Innovación (CPI) que abordan desde la atención pediátrica hasta la optimización de los quirófanos.
22,7 millones para cuatro proyectos punteros
La Consejería ha detallado este nuevo respaldo económico en la sede de la Junta en Sevilla. En total, el SAS contará con 22.692.259 euros, de los que el 85% procede de la Unión Europea a través del Fondo Plurirregional de España FEDER 2021-2027 y el 15% restante de fondos propios de la sanidad pública andaluza. Esta arquitectura financiera permite, según Antonio Sanz, “consolidar al SAS como referente en la generación de conocimiento de vanguardia”.
Los cuatro proyectos surgen del Mapa de la Demanda Temprana en Salud de Andalucía (MDT Salud Andalucía), impulsado por la Fundación Progreso y Salud desde la Oficina Técnica de Compra Pública de Innovación en Salud de Andalucía, con el objetivo de convertir necesidades clínicas detectadas en soluciones reales. PIAPPA, con un presupuesto superior a 9,8 millones, articula un programa de innovación en el ámbito perinatal y pediátrico para reforzar la atención a la población materno-infantil. ORÁCULO, que supera los 4,5 millones, integrará biomarcadores e inteligencia artificial para mejorar el diagnóstico de tumores genitourinarios.
PRISMA, con 4,3 millones, se centrará en la protección y gestión avanzada del dato sanitario para fortalecer la toma de decisiones clínicas. Por último, SURGIA dispondrá de 3,9 millones para desarrollar un sistema de simulación y programación del circuito quirúrgico, una herramienta que aspira a reducir las listas de espera y optimizar los resultados asistenciales. Estos cuatro proyectos responden a demandas reales del sistema sanitario público andaluz y sitúan a Andalucía en la vanguardia de la I+D en salud.
Una estrategia que convierte necesidades clínicas en innovación real
La Compra Pública de Innovación es un instrumento cada vez más utilizado por las administraciones para adquirir soluciones que aún no existen en el mercado. En el caso andaluz, el mecanismo permite que el SAS colabore con empresas y centros tecnológicos para desarrollar productos y servicios adaptados a las necesidades detectadas en hospitales y centros de salud. Antonio Sanz ha subrayado que la concesión de estos fondos demuestra “un nuevo reconocimiento a la labor investigadora que se hace en Andalucía”.

La metodología del MDT Salud Andalucía, que empezó a utilizarse hace varios años en Sevilla, ha resultado clave para identificar las áreas donde la innovación puede tener un impacto más inmediato. Desde la detección precoz en oncología hasta la digitalización del dato sanitario, los nuevos proyectos cubren campos estratégicos que afectan directamente a la calidad y la eficiencia de la asistencia que reciben los andaluces.
Los 22,7 millones no son solo cifras sobre el papel: representan cuatro líneas de I+D que tocarán la vida de miles de pacientes en quirófanos, consultas de oncología y unidades pediátricas de toda la comunidad.
La Lectura Andaluza
Andalucía arrastra desde hace décadas la necesidad de dar un salto cualitativo en investigación sanitaria, un ámbito en el que regiones como Cataluña o Madrid han marcado tradicionalmente la pauta. Sin embargo, la apuesta por la Compra Pública de Innovación está cambiando el mapa: en los últimos años, la comunidad ha logrado captar fondos europeos y estatales para proyectos que ya mejoran resultados clínicos en hospitales de Sevilla, Granada o Málaga. Esta nueva partida de 22,7 millones, anunciada en Sevilla, consolida esa tendencia al convertir las necesidades del sistema público en contratos de innovación que, además, fijan talento investigador en la región.
El valor de proximidad para el ciudadano es directo: SURGIA, por ejemplo, puede acortar el tiempo de espera quirúrgica, uno de los problemas más recurrentes en las conversaciones de barra de bar en cualquier pueblo andaluz. PIAPPA aspira a mejorar la atención a embarazadas y niños, un colectivo especialmente sensible en una comunidad con una tasa de natalidad aún superior a la media nacional. Y proyectos como PRISMA fortalecerán la gestión del dato sanitario, lo que se traduce en diagnósticos más rápidos y personalizados. Andalucía no solo retiene a sus investigadores, sino que crea las condiciones para que el talento que se forma en sus universidades encuentre aquí un ecosistema de I+D atractivo.
La proyección de estos cuatro proyectos se extiende durante los próximos años, con plazos de ejecución que irán marcando hitos concretos a medida que los consorcios público-privados desarrollen las soluciones. La Fundación Progreso y Salud, desde su oficina en Sevilla, coordinará los trabajos y velará por que los resultados lleguen al sistema sanitario. De este modo, la sanidad pública andaluza se dota de una herramienta de mejora continua que parte de lo que realmente necesitan sus profesionales y sus pacientes. Es el camino más corto para que un hallazgo de laboratorio acabe convirtiéndose en una mejora real en la consulta de cualquier centro de salud de la comunidad.

