Madrid marca el mínimo histórico de contaminación NO2 tras siete años de Madrid 360

El Gobierno municipal celebra el dato y destaca que 21 de las 24 estaciones ya se sitúan por debajo del límite europeo de 2030. La oposición reprocha que el balance omita los récords de ozono y la contaminación acústica.

Madrid registró en junio, julio y agosto el mínimo histórico de contaminación por NO2, según el balance municipal.

El alcalde José Luis Martínez-Almeida presentó ayer el balance de los siete años de la Estrategia Madrid 360 desde el Faro de Moncloa, el mismo enclave donde se presentó la hoja de ruta en septiembre de 2019. Le acompañaron la vicealcaldesa Inma Sanz, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, y el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo.

La radiografía del Ejecutivo municipal es clara: la capital encadena cuatro años de cumplimiento de la directiva europea y 21 de las 24 estaciones de medición se sitúan ya por debajo del límite de 20 microgramos por metro cúbico fijado por la UE para 2030.

Publicidad

La comparativa interanual lo resalta todavía más. En agosto de 2019, antes de Madrid 360, 22 de las 24 estaciones superaban los 20 microgramos por metro cúbico y tres incumplían el límite legal de 40. En agosto de 2026 solo Barajas Pueblo, Ensanche de Vallecas y Plaza Elíptica rebasan los 20, todas por debajo de 30.

Un verano de mínimos, con tres estaciones todavía por encima del objetivo de 2030

El balance municipal enumera medidas desde 2019. La prohibición de las calderas de carbón entró en vigor en enero de 2022 y las Zonas de Bajas Emisiones, al amparo de la Ordenanza de Movilidad Sostenible, han reducido los accesos de vehículos sin etiqueta ambiental un 41% en el Distrito Centro y un 94% en Plaza Elíptica.

En transporte público, la EMT cuenta con un parque 100% limpio desde diciembre de 2022. El plan estratégico prevé una inversión de 1.000 millones de euros en centros de operaciones como La Elipa, Las Tablas y Carabanchel, y una red de 12 hubs de movilidad con 6.300 plazas. Las 85 jornadas de gratuidad llevaron a 512 millones de usuarios en 2025, un 16,6% más que en 2019.

Madrid cumple por cuarto año la directiva europea, pero el aire no se limita al dióxido de nitrógeno.

Bicimad se ha extendido a los 21 distritos y suma 8.385 bicicletas y 683 estaciones, con 13,7 millones de viajes en lo que va de 2026. El plan Cambia 360, dotado con 140,8 millones de euros desde 2020, ha retirado más de 3.000 vehículos contaminantes y ha multiplicado por 64 los taxis CERO emisiones, mientras los ECO alcanzan el 87,5% de la flota.

En zonas verdes y residuos, el Ayuntamiento ha invertido más de 116 millones en 136 proyectos, como La Gavia, la Montaña de los Gatos o el Invernadero de Arganzuela. La recogida separada ha pasado del 20% en 2019 a casi el 53% y el Parque Tecnológico de Valdemingómez acumula cerca de 600 millones de inversión.

La oposición rebate: ozono, ruido y una movilidad no tan limpia

Desde el PSOE, el concejal Ignacio Benito calificó el balance de ‘camuflaje de la realidad’ y reprochó al alcalde que no dijera ‘ni una palabra del ozono troposférico’. Según su denuncia, en agosto las 13 estaciones de medición de ozono superaron el límite anual de 25 días de incumplimiento, con la estación de Casa de Campo a la cabeza.

Publicidad

Benito también cuestionó las moratorias a los vehículos sin etiqueta y cargó contra el ruido de la Fórmula 1 en distritos como Hortaleza, donde, afirma, no se han aplicado medidas correctoras ni sanciones.

Más Madrid fue aún más duro. La concejala Esther Gómez habló de ‘acto de autobombo’ y ‘discurso triunfalista’, y advirtió de que en en Madrid los episodios de ozono y partículas fueron más frecuentes, intensos y extensos durante el verano. A su juicio, el balance ignora que plantas como Las Lomas y Las Dehesas operan con contratos caducados y que el Bosque Metropolitano acumula promesas sin respuesta.

La batalla por el relato ambiental de Madrid

El contraste entre el optimismo del Ayuntamiento y la respuesta de la oposición no es nuevo. Madrid Central, la primera gran zona de bajas emisiones impulsada por Manuela Carmena en 2018, también abrió un frente político y judicial que condicionó su continuidad. Madrid 360 nació, de hecho, como alternativa ensanchada a aquel proyecto y con la promesa de acompañar las restricciones de ayudas y alternativas de transporte.

El fondo de la crítica es pertinente: reducir el NO2 no equivale a resolver el ozono troposférico ni la contaminación acústica, dos variables que no aparecen en el relato municipal. Mientras Barcelona mantiene una Zona de Bajas Emisiones metropolitana y sigue con episodios de ozono recurrentes, Madrid presume de una mejora verificable del dióxido de nitrógeno. La cuestión es si la estrategia 360 puede ensanchar su foco sin perder el crédito que le da el dato. El próximo Pleno municipal será, previsiblemente, el siguiente escenario de este pulso.