El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha reconocido por primera vez que el calentamiento de 1,5 grados se superará en los próximos años, y urge a acelerar la salida de los combustibles fósiles.
El primer informe de la ONU que asume el ‘overshoot’ de 1,5 grados
El informe del PNUMA describe por primera vez una trayectoria de overshoot, peak and decline (superación, pico y descenso) y llega en un año de olas de calor, incendios forestales y un fenómeno de El Niño cada vez más intenso. No es una hipótesis abstracta: es el primer documento de la ONU que admite que el límite de 1,5 grados se rebasará y que el reto pasa por acortar cuánto se supera y durante cuánto tiempo.
Greenpeace International ha reaccionado al informe con un mensaje nítido: la transición lejos de los combustibles fósiles y el fin de la destrucción de los bosques deben convertirse en el eje de la política de los gobiernos. La organización exige a los líderes mundiales elevar la ambición en la próxima Asamblea General de la ONU y en la COP31, y pide a la coalición de Santa Marta que impulse planes nacionales concretos hacia una transición justa.
Jasper Inventor, director adjunto de programas de Greenpeace Internacional, defiende que superar el umbral no es una razón para rendirse. Según la fuente, su mensaje fue que cada fracción de grado sigue importando y que el informe debe servir como llamada a la acción para una transición rápida, financiada y justa hacia las energías renovables, la restauración de los bosques y la responsabilización de los contaminadores.
La letra pequeña del mejor escenario: un pico de 1,8 grados no es una victoria
El PNUMA sostiene que, aunque el exceso sobre 1,5 grados va a producirse, su extensión y duración pueden limitarse con la senda de superación, pico y descenso. Su mejor escenario fija un pico de 1,8 grados si se cumplen y superan los compromisos climáticos actuales. Aun así, advierte de que los riesgos se intensifican con cada fracción de grado y cada año por encima del umbral, incluidos posibles puntos de inflexión irreversibles en los sistemas globales.
El límite de 1,5 grados no es una meta moral: la Corte Internacional de Justicia (ICJ) lo ha confirmado como obligación legal para todos los estados, respaldada por una resolución de la Asamblea General de la ONU. El fallo insiste en que los países con mayores emisiones históricas tienen la responsabilidad de actuar más rápido y con más contundencia para proteger a las comunidades más vulnerables.
Cada fracción de grado importa: el informe no cierra la puerta al objetivo de 1,5 grados, pero reduce el margen para los anuncios sin acción inmediata.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Umbral superado: El calentamiento global rebasará los 1,5 grados en los próximos años, según el PNUMA.
- Mejor escenario: Pico de 1,8 grados si se cumplen y superan todos los compromisos climáticos.
- Riesgo estructural: Puntos de inflexión irreversibles en sistemas globales al permanecer por encima del umbral.
- Palancas de salida: Acelerar la transición renovable y detener la deforestación antes de 2030.

De Palau a la COP31: responsabilidad intergeneracional con obligación legal
La publicación del informe coincidió con el Foro de las Islas del Pacífico en Palaos, donde los estados insulares preparan su posición hacia la COP31 y el impulso de un Pacífico libre de combustibles fósiles. Muestra el contraste: para estas comunidades, 1,5 grados no es una ambición, sino una línea de supervivencia. No se trata de una metáfora: su territorio, su vivienda y su modo de vida ya están expuestos a desastres climáticos, según la campaña del Pacífico de Greenpeace.
El doctor Jerry José, científico sénior de la unidad de ciencia de Greenpeace Internacional, advierte de la carga intergeneracional del escenario de superación. Aun si la temperatura global volviera a bajar hasta 1,5 grados, harían falta varias décadas, y los impactos desiguales se prolongarían más allá de la estabilización. La propia ONU deja claro que el descenso no está garantizado: depende de las decisiones y acciones tomadas hoy.
El informe del PNUMA tiene una lectura empresarial y política difícil de ignorar. La salida de los combustibles fósiles ya no es un debate entre ecologistas e inversores; es la vía para reducir el riesgo sistémico de interrupciones de suministro, pérdidas agrícolas y migraciones climáticas. Gobiernos y grandes empresas se enfrentan ante ante una obligación legal que transforma los objetivos de descarbonización en hechos verificables, no en promesas a 2050.
La diferencia entre compromiso y acción vuelve a ser la clave. Si el mejor escenario ya asume un pico de 1,8 grados, el margen para planes de transición sin inversión concreta se ha esfumado. La COP31 y los presupuestos de los próximos ejercicios medirán quién acelera la renovable, quién financia la restauración forestal y quién se limita a firmar documentos.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Acotar el exceso reduce la probabilidad de puntos de inflexión irreversibles y de impactos permanentes.
- Modelo que cambia: La era de los combustibles fósiles sin competencia cede paso a una transición renovable financiada y justa.
- Para las próximas generaciones: Cada fracción de grado evitada hoy compromete menos décadas de calentamiento a quienes heredarán el planeta.

