El Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras, el mayor de España y uno de los de mayor capacidad de Europa, ha reducido su ocupación a poco más de una treintena de internos. Fuentes consultadas por ABC sitúan el descenso pocos días después de que el centro llegara a alojar a cerca de 400 usuarios en agosto, tras la crisis migratoria de Ceuta.
La ocupación del CIE cae de unos 400 a poco más de treinta internos
La instalación, dependiente del Ministerio del Interior, dispone de unas 500 plazas. No es un centro penitenciario: se trata de un recurso administrativo previsto para internar a ciudadanos extranjeros mientras se tramita un expediente de expulsión o devolución.
El centro está situado en una de las zonas más sensibles del control migratorio español. Su tamaño y su proximidad al puerto de Algeciras lo convierten en una pieza estratégica para la gestión de llegadas irregulares por vía marítima, especialmente en la fachada del Estrecho de Gibraltar.
En los últimos años, esta instalación ha funcionado como un termómetro de la presión migratoria que soporta el sur peninsular, especialmente en los picos de llegadas marítimas.
Hace unas semanas, en agosto, la ocupación rondaba los 400 internos, coincidiendo con el pico posterior a la crisis de Ceuta. En cuestión de días, según las mismas fuentes, la cifra ha caído hasta superar por poco la treintena. El descenso no ha sido explicado por Interior.
Esa ausencia de comunicación no es inusual en la gestión de los centros de internamiento. Los protocolos de seguridad, orden público y protección de datos limitan la difusión de movimientos concretos para no comprometer operaciones en curso. Por tanto, no es posible confirmar si la reducción se debe a traslados, devoluciones o cierre de expedientes.
Con capacidad para 500 plazas, el CIE de Algeciras absorbió en agosto un pico cercano a los 400 internos y conserva hoy margen suficiente ante un posible repunte migratorio.
La sospecha de nuevas narcolanchas en el Estrecho
El vaciado coincide con la sospecha, apuntada por fuentes no oficiales y no confirmada por Interior, de que nuevas narcolanchas puedan intentar introducir inmigrantes en el Estrecho. Estas embarcaciones de alta velocidad, asociadas al narcotráfico en el Campo de Gibraltar, se utilizan cada vez más para el transporte irregular de personas.
La Guardia Civil mantiene en la zona un despliegue permanente de vigilancia marítima, costera y de control fronterizo, en coordinación con la Policía Nacional. No existe, sin embargo, un comunicado oficial que vincule la situación del CIE de Algeciras con una operación concreta contra redes de tráfico de personas.
El Contexto Operativo
La presión migratoria en el Estrecho y el uso dual de las narcolanchas mantienen activa la alerta en el sur de España. El CIE de Algeciras llegó a albergar en agosto a unos 400 internos, cerca del 80% de una capacidad total de 500 plazas, según la información recogida por ABC. Ese dato refleja la capacidad del sistema de internamiento para absorber picos sin colapsar.
La rotación entre los 400 usuarios de agosto y la treintena actual evidencia una gestión dinámica de las plazas, sin bloqueos operativos relevantes.
La ocupación actual de poco más de una treintena deja margen de maniobra ante un posible repunte, pero no elimina el desafío que plantea el uso criminal de embarcaciones rápidas. El Ministerio del Interior no ha confirmado si prepara una reorganización de los centros de internamiento ni si la alerta sobre nuevas narcolanchas ha elevado los niveles de vigilancia.
La Guardia Civil mantiene, en todo caso, los dispositivos permanentes de control fronterizo y marítimo en la zona. La evolución de la ocupación del CIE y los movimientos detectados en el Estrecho determinarán si en los próximos días se produce una nueva activación del sistema de acogida temporal. Mientras tanto, la ausencia de confirmación oficial obliga a mantener la cautela interpretativa sobre los motivos del vaciado y su relación con el tráfico de personas.

