La Universidad de Granada lidera las becas Erasmus+ en Andalucía con 12,09 millones provisionales. La comunidad recibe en total 39,8 millones de euros para la movilidad de estudiantes, una cifra que sigue pendiente de la resolución definitiva tras las alegaciones presentadas por los interesados.
Un reparto con Granada al frente y Sevilla a la baja
Las ayudas provisionales, aún pendientes de la resolución definitiva, engloban tanto la movilidad dentro de Europa como las becas de intercambio con terceros países no asociados al programa europeo. Se trata de una convocatoria que afecta a miles de estudiantes andaluces y que sostiene buena parte de la internacionalización de los campus.
La Universidad de Granada es la que más recursos recibe para este año académico, con 12.096.000 euros. La segunda posición corresponde a la Universidad de Sevilla, con 6.282.000 euros, una cifra que queda por debajo de los más de ocho millones que obtuvo el curso pasado.
Ese descenso ha llevado a la Universidad de Sevilla a expresar su malestar de forma pública: los recursos asignados no cubren todas las solicitudes registradas hasta el momento. La institución hispalense ha presentado alegaciones y confía en explicarlas ante el Sepie, el servicio público que gestiona el programa Erasmus+.
El reparto completo lo forman la Universidad de Málaga (5.837.690 euros), la Universidad de Córdoba (3.104.588), la Universidad de Jaén (2.976.366), la Universidad de Almería (2.967.415), la Universidad de Cádiz (2.359.730), la Universidad de Huelva (2.255.120) y la Universidad Pablo de Olavide, con 1.911.302 euros desde Sevilla.
La distribución de los fondos se abordará en la próxima reunión de las Universidades Públicas Andaluzas, prevista para la semana que viene, antes del acto oficial de apertura del curso que acogerá la Universidad de Granada. El arranque del año académico llega con la negociación de la financiación autonómica como principal telón de fondo.
Andalucía capta 39,8 millones para Erasmus+ y, aun así, la Universidad de Sevilla no cubre todas las solicitudes: el reparto territorial abre un debate pendiente.
La financiación autonómica entra en escena
El peso de la movilidad internacional no es solo una cuestión académica: en ciudades como Granada, la demanda de destinos europeos se ha convertido en un termómetro de la atracción de los campus y en una herramienta para fijar talento.
El consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación, Jorge Paradela, defendió el pasado sábado en la apertura oficial del curso 2026/2027 en Sevilla la búsqueda de «estabilidad, certidumbre y futuro» para el sistema universitario público andaluz. El responsable autonómico ha tendido la mano para «analizar, contrastar y mejorar» las decisiones adoptadas hasta ahora.
La Junta de Andalucía ha confirmado, además, que la Consejería contará con una nueva Dirección General de Financiación y con un grupo de trabajo conjunto entre la Administración y las universidades. Las conclusiones de ese grupo se conocerán en el último trimestre de 2026, según avanzó el propio consejero.
La Lectura Andaluza
El desequilibrio entre campus es la clave de esta convocatoria. Mientras la Universidad de Granada se consolida con más de 12 millones, la Universidad Pablo de Olavide apenas supera los 1,9 millones y la Universidad de Sevilla reduce su asignación en casi dos millones respecto al curso anterior.
La lectura es clara para los estudiantes andaluces: una beca Erasmus+ puede decidir si un alumno de Huelva, Almería o Jaén puede costear una estancia en el extranjero. Por eso la resolución definitiva esperada tras las alegaciones tendrá un peso real en los presupuestos familiares y en la planificación de cientos de jóvenes.
La próxima reunión de las universidades públicas andaluzas y los trabajos del grupo de financiación con la Junta de Andalucía marcan los siguientes pasos. Si las alegaciones de la Universidad de Sevilla prosperan, el reparto final podría ajustarse; si no, el debate sobre la suficiencia de los fondos quedará servido para el resto del curso. Andalucía vuelve a demostrar que su sistema universitario es diverso, potente y, también, profundamente competitivo.

