EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Residentes de 18 municipios de la Sierra Oeste (Robledo de Chavela, Zarzalejo, San Lorenzo de El Escorial, etc.), mayores con dependencia, menores y familias evacuadas por los incendios.
- ¿Cuándo ocurre? El operativo está activo desde el lunes 27 de julio de 2026 y seguirá mientras persista el riesgo de fuego y desalojo.
- ¿Qué cambia hoy? La Comunidad ha habilitado 450 plazas de alojamiento temporal y ha activado un dispositivo de atención social que ya ha atendido a 2.918 personas, incluidos 77 bomberos de refuerzo llegados de Vizcaya y Murcia.
La Comunidad de Madrid ha desplegado un dispositivo de emergencia social sin precedentes para atender a los 2.918 afectados por los incendios forestales que desde el fin de semana castigan la Sierra Oeste. El operativo incluye el acogimiento de 77 bomberos llegados desde Vizcaya y Murcia, que ya descansan en el albergue juvenil de El Escorial mientras se suman a las labores de extinción.
El despliegue social en cifras: 29 familias realojadas y 450 plazas activadas
Según ha confirmado la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, hasta la fecha 99 personas de 29 familias han sido alojadas temporalmente a través del Servicio de Emergencia Social. Para ello se han puesto en marcha 450 plazas de alojamiento: 50 en el Centro de Emergencia y Atención Sociosanitaria de San Blas-Canillejas y 400 más en tres establecimientos hoteleros de Móstoles, Parla y Madrid capital, con posibilidad de ampliarse a 500 si la situación lo exige.
Los profesionales del servicio están visitando cada uno de los 21 dispositivos habilitados en 18 municipios de la región, destinados a acoger a las personas desplazadas. Para agilizar los traslados, se ha contado con la colaboración de los voluntarios del Colegio de Trabajo Social y de Cruz Roja, que emplean seis unidades móviles.
La evacuación de residencias y el pulso con los más vulnerables
Uno de los puntos más críticos ha sido el vaciado de centros residenciales amenazados por las llamas. El dispositivo ha coordinado el traslado de 1.326 personas de 21 residencias y centros de las zonas afectadas: 14 de mayores, cuatro de menores, dos de discapacidad y un albergue. Los autobuses del Consorcio Regional de Transportes, los medios propios de las residencias y la intervención del SUMMA 112 han sido claves para completar estas evacuaciones sin incidentes graves.
En paralelo, siete personas mayores dependientes con oxigenoterapia, cuyas viviendas en Robledo de Chavela y Zarzalejo estaban en peligro directo, fueron trasladadas al Hospital de El Escorial en la tarde del lunes y posteriormente derivadas a la Residencia pública Madrid Sur. Además, el Servicio de Emergencia Social mantiene un seguimiento permanente de 1.592 personas dependientes en sus domicilios —1.042 a través de teleasistencia avanzada y 550 mediante el servicio de ayuda a domicilio— para garantizar su seguridad sin necesidad de desalojo total.
Más allá del humo, la dimensión real de la emergencia se ve en las 2.918 personas que no han dormido en su cama y en los 77 bomberos que han recorrido cientos de kilómetros para apagar el fuego.
Un verano que repite el guion de 2019, pero con recursos mejor afinados
No es la primera vez que la Sierra Oeste de Madrid se convierte en el epicentro de una emergencia de este calibre. En 2019, un incendio de similares características obligó a evacuar a más de 1.500 personas, colapsó los alojamientos improvisados y dejó en evidencia la falta de protocolos ágiles de realojo. Aquella experiencia, y las lecciones aprendidas, explican en parte que hoy la Comunidad de Madrid haya movilizado en menos de 48 horas un operativo con 450 plazas, refuerzos autonómicos y un canal de coordinación entre el SUMMA 112, el Consorcio de Transportes y las asociaciones de voluntariado.
La llegada de bomberos de Vizcaya y Murcia, alojados en el albergue de El Escorial, también supone un giro respecto a otras campañas de incendios, en las que los refuerzos se limitaban a helicópteros y brigadas forestales de otras comunidades. Ahora, la presencia de equipos de extinción urbanos y periurbanos demuestra que el riesgo ya no es solo rural, sino que amenaza núcleos habitados.
Con el verano aún en su ecuador, la pregunta que queda en el aire es si este despliegue se mantendrá como respuesta excepcional o si se convertirá en un estándar obligado en los meses de calor. De momento, el trabajo sobre el terreno sigue, y los bomberos llegados desde el norte y el este de España ya forman parte del esfuerzo madrileño.

