El presidente del PNV, Aitor Esteban, denunció este miércoles la falta de voluntad política del Gobierno central para negociar el traspaso de la Seguridad Social, durante el acto de aniversario del partido en Bilbao. La intervención, que congregó a la cúpula del partido y al lehendakari Imanol Pradales en los jardines de Albia, puso de manifiesto la creciente tensión entre el socio parlamentario del Ejecutivo y el presidente Pedro Sánchez. Previamente, los dirigentes jeltzales realizaron una ofrenda floral ante la escultura de Sabino Arana, fundador del partido. El encuentro, que tradicionalmente sirve para marcar la línea política del partido de cara al nuevo curso, se convirtió en un nítido aviso a Madrid.
Ante la militancia, en vísperas del 131 aniversario de la formación, Esteban hizo balance del acuerdo de investidura que permitió la formación del Gobierno. Aseguró que se han cumplido ‘tres cuartas partes’ de los compromisos, pero advirtió de que la transferencia de la gestión del régimen económico de la Seguridad Social sigue bloqueada. ‘Lo que es nuestro, lo queremos. Y no vamos a parar hasta conseguirlo’, afirmó, según recoge elDiario.es.
La cita coincidió con la suspensión de la reunión bilateral que iban a mantener el lehendakari y Sánchez, una decisión tomada por el propio Pradales al constatar la falta de progresos. Fuentes del Gobierno Vasco confirmaron a este medio que el encuentro se pospone hasta después del verano. El plazo para cerrar las transferencias pendientes del Estatuto de Gernika —fijado inicialmente para diciembre de 2025— ha sido prorrogado en varias ocasiones sin que se haya alcanzado un acuerdo definitivo. La intención inicial era celebrar la cita a finales de julio, pero la falta de acuerdo frustró la cumbre.
La suspensión de la cumbre añade presión sobre el Gobierno central. El PNV, con cinco diputados en el Congreso, es un socio clave para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado y otras iniciativas legislativas. En las últimas votaciones, el apoyo de los cinco diputados jeltzales ha sido determinante para aprobar, por ejemplo, la ley de presupuestos o la reforma laboral. La ausencia de avances en materia de autogobierno, especialmente en la negociación de las pensiones, amenaza con tensar aún más la ya ajustada aritmética parlamentaria de Sánchez.
La Seguridad Social, principal punto de desencuentro
La gestión del régimen económico de las pensiones es la competencia más cuantiosa que queda por transferir. Los cálculos la sitúan en torno a 13.000 millones de euros anuales. Se trata de un ámbito que afecta a 350.000 pensionistas vascos y que supondría un importante salto cualitativo en la capacidad del Gobierno Vasco para gestionar íntegramente las políticas sociales. Para el PNV, es una reivindicación histórica que permitiría completar el autogobierno en materia de protección social. Esteban reprochó al Ejecutivo que se escude en ‘supuestas dificultades técnicas’ cuando, a su juicio, lo que falta es ‘voluntad política para entrar a discutirlas’.
El incumplimiento del calendario ha ido minando la confianza entre ambas partes. El presidente del PNV, con amplia experiencia negociadora en Madrid, aseguró que su partido seguirá ‘picando piedra’ hasta que los acuerdos queden reflejados en el Boletín Oficial del Estado. ‘No hemos venido aquí a conformarnos con tres cuartas partes’, zanjó. Pese a la tensión, no llegó a pedir elecciones anticipadas, como sí había hecho en intervenciones anteriores.
El PNV mantiene su exigencia de voluntad política para negociar la transferencia de la Seguridad Social, valorada en 13.000 millones de euros, como paso previo a mantener su respaldo al Gobierno de Sánchez.
En un momento de su discurso, pronunció unas palabras en euskera que resumen la postura de su partido: ‘No estamos en el bolsillo de ningún Gobierno ni en la agenda de nadie. No somos de nadie’. La frase, recogida por los asistentes, refuerza la imagen de un PNV que condiciona su apoyo parlamentario a resultados concretos y que aspira a mantener su centralidad en el tablero político vasco y estatal.
Por su parte, el Gobierno central no ha emitido una valoración oficial sobre estas críticas. Fuentes del Ministerio de Hacienda han señalado en ocasiones anteriores que la transferencia de la Seguridad Social reviste una complejidad técnica y financiera que obliga a garantizar la equidad entre territorios. La ausencia de una respuesta oficial por parte del Ejecutivo central contrasta con la contundencia del mensaje de Esteban, que insistió en que su partido no aceptará dilaciones indefinidas.
Críticas al socio de gobierno y a la izquierda abertzale
En clave interna, Esteban también se dirigió al PSE-EE, con quien comparte el Gobierno Vasco. Rechazó el concepto de ‘prioridad nacional’ que el líder socialista, Eneko Andueza, le había reprochado en los últimos días. Para el PNV, según Esteban, la construcción nacional y la social son indisociables. ‘Nunca hemos usado ese concepto’, afirmó.
Las críticas alcanzaron a EH Bildu, a quien acusó de apropiarse de figuras históricas del nacionalismo. ‘Acabarán citando a Ajuriagerra y a Arzalluz’, ironizó, en alusión a los intentos de la izquierda abertzale por vincularse con el legado de José Antonio Aguirre, el primer lehendakari. En su alocución, Esteban recordó que el PNV siempre ha defendido la unidad del nacionalismo vasco desde el respeto a la pluralidad, pero denunció que EH Bildu intente ‘blanquear’ su trayectoria apropiándose de referentes que no le pertenecen.
El acto también sirvió para reivindicar la presencia de Euskadi en el ámbito deportivo. Tras la victoria de la selección española en el Mundial de fútbol, Esteban defendió el derecho a tener equipos propios y afirmó que ‘no es un privilegio, es normalidad’. El dirigente jeltzale no ocultó su malestar por las presiones que, a su juicio, ha recibido su partido para celebrar el triunfo del combinado estatal, y dejó claro que la reivindicación de selecciones propias no es negociable. ‘Cuando decimos que Euskadi es una nación, no lo decimos solo en los despachos, lo sentimos en la grada’, señaló.
Con la vista puesta en el futuro, el presidente del PNV reafirmó el orgullo por los logros institucionales acumulados en 131 años de historia: ‘Podemos estar orgullosos de tener un Parlamento, un lehendakari, una Policía, Haciendas propias y un euskera oficial’. El desafío, según sus palabras, es no conformarse con lo conseguido.
