El Mundial 2030 se jugará en Sevilla y la Cartuja no corre peligro. Así lo ha asegurado este lunes el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Juanma Moreno ha garantizado que el estadio de la Cartuja será sede del Mundial de Fútbol de 2030 en Sevilla y ha pedido que otras administraciones asuman parte de la inversión.
- ¿Dónde y quién? Declaraciones en Canal Sur Radio, con la Junta de Andalucía como principal impulsora del recinto de la Cartuja, junto al Ayuntamiento de Sevilla y el Ayuntamiento de Santiponce.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Las obras pendientes en el estadio y en la movilidad de la zona necesitan financiación compartida, no solo autonómica, para no comprometer la cita mundialista.
La Cartuja, garantizada como sede
El presidente de la Junta de Andalucía ha asegurado que el papel del estadio como una de las sedes del Mundial de Fútbol de 2030 «no corre peligro», después de que el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, advirtiera del riesgo de perder la cita por las inversiones pendientes en el recinto y en la movilidad de la zona. En declaraciones al programa La Gran Jugada de Canal Sur Radio, Juanma Moreno ha defendido el esfuerzo de su gobierno y el suyo personal para que la Cartuja, gestionada por una sociedad encabezada por la Junta de Andalucía, sea una de las sedes.
«Nos hemos batido el cobre. Hemos hecho un enorme esfuerzo para recuperar ese estadio, que estaba abandonado, con una inversión muy importante», ha señalado el presidente de la Junta de Andalucía en relación con las obras promovidas para ampliar el graderío a más de 70.000 espectadores. Fruto de ello, el coliseo de la Cartuja es actualmente el tercer recinto de España por número de asientos tras el Santiago Bernabéu, en Madrid, y el Camp Nou, de Barcelona.
El presidente andaluz ha reconocido que «toca hacer» más reformas y ha asegurado que la Junta de Andalucía, como cabeza de la sociedad gestora del estadio, en la que también participa el Ayuntamiento, va a impulsar las actuaciones pendientes.
Eso sí, ha advertido de que en términos de inversión, «el peso no puede recaer todo en la Junta de Andalucía«. Ahora, según sus palabras, corresponde «que el resto de instituciones pongan lo que hay que poner».
La Cartuja ya es el tercer estadio de España por aforo, pero convertirlo en sede mundialista exige un esfuerzo económico que ninguna administración puede asumir en solitario.
La Junta de Andalucía no ha contado, según avisa, con el «cariño y apoyo financiero» del resto de entidades públicas. «Hay que volcarse, la Junta de Andalucía va a estar ahí como baluarte, porque no podemos perder esta oportunidad», ha enfatizado.
Moreno reclama financiación compartida
El llamamiento del presidente andaluz se dirige a los ayuntamientos de Sevilla y Santiponce, en cuya superficie se alza el estadio, y al Gobierno central. Según sus palabras, la Junta de Andalucía ha asumido hasta ahora el grueso de la inversión sin contar con el apoyo financiero del resto de instituciones.
La referencia a Santiponce no es menor: el municipio alberga parte de los terrenos de la Cartuja y debe participar en las soluciones de movilidad y servicios que acompañan a un recinto de más de 70.000 asientos. El alcalde de Sevilla, por su parte, ya había alertado del riesgo de perder la sede si no se aceleraban las obras pendientes, un mensaje que hoy encuentra respuesta contundente desde el Palacio de San Telmo.
La Lectura Andaluza
La apuesta por la Cartuja no es un capricho institucional. Sevilla aprendió en 1992 que los grandes eventos dejan huella en infraestructuras, imagen y autoestima colectiva. Entonces, la Exposición Universal transformó la isla de la Cartuja y legó un recinto que hoy aspira a ser uno de los escenarios del fútbol mundial. La capital andaluza ya demostró que puede organizar finales continentales y conciertos multitudinarios, y el Mundial 2030 es la oportunidad para consolidar ese liderazgo. Con el tercer mayor aforo de España, la Cartuja se ha convertido en un activo estratégico para la economía de Sevilla y su área metropolitana, que incluye a Santiponce.
Para el ciudadano andaluz, la sede mundialista no es solo una cuestión de banderas. Significa empleo en la construcción, hostelería, transporte y servicios durante los próximos años, además de un escaparate turístico difícil de cuantificar. Cada obra pendiente en el estadio o en la movilidad de la zona se traduce en contratos, jornales y una mejora de los accesos que beneficiará a quienes viven o trabajan en el entorno. Ese es el valor de proximidad: la cita de 2030 se juega también en el día a día de los barrios que rodean la Cartuja.
La proyección es clara. La Junta de Andalucía ha dejado claro que no permitirá que Sevilla pierda la sede, pero condiciona el éxito a un reparto real del esfuerzo inversor. Los próximos meses serán decisivos para cerrar acuerdos con el Ayuntamiento, el Gobierno central y las entidades privadas que quieran sumarse. El Mundial de 2030 será, o no será, un proyecto de país. Y Andalucía ya ha dicho que está dispuesta a liderarlo.
