Vocal de Sumar en el CGPJ se desmarca del bloque progresista y pide investigar a Peinado penalmente

Carlos Hugo Preciado emite dos votos particulares que apartan al bloque progresista del CGPJ de la decisión de archivar las quejas contra el juez Peinado. La decisión del vocal nombrado a propuesta de Sumar tensiona el equilibrio de la coalición de izquierdas.

Carlos Hugo Preciado, el vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) nombrado a propuesta de Sumar, ha votado este martes 29 de julio contra el criterio del bloque progresista y ha defendido en dos votos particulares que las actuaciones del juez Peinado podrían ser constitutivas de delitos de revelación de datos reservados y de prevaricación. La decisión deja al descubierto una fractura inesperada dentro de la representación judicial del espacio de izquierdas y coloca a la formación de Yolanda Díaz ante un nuevo dilema interno.

La Comisión Permanente del CGPJ ha archivado este martes las quejas presentadas contra el magistrado Juan Carlos Peinado, incluida la del ministro Félix Bolaños por las presuntas irregularidades cometidas durante su testifical en La Moncloa. Frente al criterio mayoritario de los vocales progresistas, que abogaban por apreciar una falta leve de desconsideración, Preciado se ha alineado con los conservadores para dar carpetazo a la queja y, además, ha ido más lejos: ha emitido sendos votos particulares en los que aprecia indicios de ilícitos penales que, a su juicio, exceden la competencia disciplinaria del órgano de gobierno de los jueces.

Un voto que rompe la disciplina progresista

El primer voto particular de Preciado se centra en la filtración a un medio digital del contenido de una providencia de Peinado antes de ser notificada. El vocal reconstruye un minucioso minuto a minuto: las noticias se publicaron la madrugada del 13 de enero de 2026, horas antes de que el juez firmara electrónicamente la resolución, y los datos aparecieron en los medios antes de que las partes tuvieran acceso a la misma. Para Preciado, si los hechos denunciados fueran ciertos, podrían presentar apariencia de delito de revelación de datos reservados, tipificado en la Ley Orgánica del Poder Judicial y en el Código Penal. Por eso, sostiene que la investigación debe pasar a la jurisdicción penal y no archivarse por mera falta de indicios disciplinarios.

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El segundo voto particular añade una carga todavía más explosiva. Preciado examina la prórroga de instrucción que el juez Peinado acordó fuera de plazo –el 2 de abril de 2025, cuando el vencimiento era el 27 de enero– y que fue anulada por la Audiencia Provincial. El vocal de Sumar no ve una simple irregularidad procesal, sino indicios de un delito de prevaricación por imprudencia o ignorancia inexcusable, o subsidiariamente de retraso malicioso en la Administración de Justicia. En su escrito, advierte de que la excusa de que no se le dio cuenta al magistrado del estado de las actuaciones debe ser investigada para determinar si hubo negligencia grave.

Lo que Preciado ha hecho no es solo discrepar: es cuestionar el acuerdo tácito del bloque progresista con un argumento que apunta directamente a la vía penal, un salto cualitativo que ningún otro vocal de izquierdas ha dado.

En paralelo, la Comisión Permanente sí ha abierto la puerta a una posible sanción leve contra Peinado por desconsideración –la mayoría progresista entendía que el trato al ministro Bolaños en su conjunto podía ser sancionable–, pero el voto de Preciado unido al de los vocales conservadores ha impedido que prosperara.

El vocero sumarista que habla por sí mismo

La sorpresa no está solo en el fondo de los votos particulares, sino en el proceder de alguien que llegó al CGPJ con el aval de Sumar. Fuentes de la formación admiten incomodidad con el perfil independiente del vocal, aunque evitan, de momento, una desautorización pública. Carlos Hugo Preciado, magistrado con una trayectoria sólida, fue uno de los nombres pactados en la renovación del Consejo tras el acuerdo entre PSOE y el espacio de izquierdas. Su designación pretendía reforzar el perfil técnico y progresista dentro del órgano de gobierno judicial. Sin embargo, este martes ha demostrado que no responderá a consignas de partido, un gesto que algunos en el entorno de Sumar interpretan como peligroso y otros, como un ejercicio de independencia judicial.

El episodio genera una doble lectura en el ecosistema pluripartidista de Sumar. Por un lado, las confluentes más próximas a la defensa del Estado de derecho –Izquierda Unida o Catalunya en Comú– podrían ver con buenos ojos que un vocal designado por la izquierda mantenga una postura autónoma y rigurosa. Por otro, la dirección de Yolanda Díaz teme que este caso erosione la imagen de cohesión del espacio y ofrezca munición al PSOE para cuestionar la fiabilidad de los nombramientos de Sumar.

La Dinámica de Coalición

El debate trasciende al Consejo General del Poder Judicial. Dentro de Sumar conviven al menos tres sensibilidades respecto a cómo gestionar las designaciones institucionales. La primera, más pragmática, defiende que los vocales deben mantener autonomía, y que el partido no tiene por qué controlar sus decisiones. La segunda, encabezada por sectores cercanos a la vicepresidenta, reclama un mayor alineamiento con las posiciones de la coalición para no debilitar al Gobierno. Y una tercera, minoritaria pero incisiva, sugiere que el caso Preciado demuestra que Sumar debería revisar sus criterios de selección y no dejarlo todo en manos de currículums técnicos sin evaluar la afinidad política.

Para el PSOE, la situación es incómoda pero no dramática. Los socialistas asumen que los vocales conservadores seguirán bloqueando iniciativas progresistas y no encuentran en la soledad de Preciado una amenaza inmediata. Con todo, el episodio añade ruido a una relación de coalición ya de por sí tensa por los desacuerdos en vivienda y fiscalidad. La proyección inmediata pasa por las próximas reuniones de la Comisión Permanente del CGPJ, previstas tras el parón estival, y por el congreso interno de Sumar que se vislumbra en otoño, donde las corrientes tendrán que debatir si quieren un perfil más disciplinado o seguir aceptando vocales que actúen como versos sueltos.

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Ficha del Caso

  • El caso: Carlos Hugo Preciado, vocal del CGPJ nombrado a propuesta de Sumar, vota con los conservadores para archivar las quejas contra el juez Peinado y emite dos votos particulares que aprecian posibles delitos de revelación de datos y prevaricación.
  • Datos importantes: Las quejas archivadas incluyen la del ministro Bolaños por trato inadecuado en su testifical. Los votos particulares se basan en la filtración de una providencia antes de su notificación (13-15 enero 2026) y en una prórroga de instrucción acordada fuera de plazo y anulada por la Audiencia Provincial (abril 2025).
  • Resumen: La ruptura de la disciplina progresista tensa a Sumar y evidencia la dificultad de controlar los nombramientos judiciales en una coalición pluripartidista; el PSOE observa con cautela y el espacio de izquierdas se enfrenta a un debate interno sobre la autonomía de sus vocales.