Turismo canadiense en España: ¿puede aprovechar el desplome de viajes a EE.UU.?

Canadá redujo su gasto turístico en Estados Unidos en 3.300 millones de dólares en 2025, según datos oficiales. España, como destino alternativo, tiene la oportunidad de captar a esos viajeros de alto poder adquisitivo.

Un desplante diplomático de más de tres mil millones de dólares está sacudiendo los flujos turísticos entre Canadá y Estados Unidos. Y en ese tablero, España ve una oportunidad de oro.

Según datos oficiales recogidos por The Guardian, los canadienses gastaron 3.300 millones de dólares menos en viajes a EE.UU. durante 2025 que en el año anterior. La causa no es una crisis económica: simplemente están eligiendo otros destinos internacionales, en lo que muchos interpretan como un boicot silencioso a las políticas hostiles de la Administración Trump hacia su vecino del norte.

El desplome del turismo canadiense hacia Estados Unidos

Las cifras hablan por sí solas. El desplome equivale a casi una quinta parte del gasto turístico anual que Canadá dirigía hacia su vecino, y confirma una tendencia que se aceleró con los aranceles comerciales y las constantes amenazas de anexión que el presidente Donald Trump ha lanzado sobre el país.

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La percepción ciudadana ha cambiado. Encuestas recientes apuntan a un malestar creciente que se traduce en decisiones de consumo: en lugar de Florida o Nueva York, los canadienses están escogiendo Europa, el Caribe o América Latina. Y ahí encaja España como un destino que puede capitalizar ese malestar.

Qué puede ganar España con este cambio de rumbo

España parte con una buena base. En 2024, más de 500.000 canadienses nos visitaron, según datos de Turespaña, y el año 2025 ya apuntaba a un nuevo récord antes de que se conociera la magnitud del desplome con Estados Unidos. El mercado canadiense es de alto poder adquisitivo, con una estancia media superior a la de otros emisores y un interés cultural que encaja bien con la oferta española.

La conectividad aérea ha mejorado de forma notable: vuelos directos desde Toronto y Montreal hacia Madrid y Barcelona, operados por aerolíneas como Air Canada e Iberia, acercan el país a apenas siete horas. Además, la imagen de España como destino seguro, con una oferta diversificada que va del turismo urbano al de sol y playa, puede atraer a esos viajeros que buscan una alternativa a la tensión geopolítica con Washington.

Los 3.300 millones de dólares que los canadienses dejaron de gastar en Estados Unidos ya están recalando en otros destinos internacionales que compiten directamente con España.

Cuando el boicot turístico movió mercados: antecedentes

No es la primera vez que la política redirige el turismo. Hace una década, la Primavera Árabe desvió millones de turistas del norte de África hacia España, que supo absorber aquella demanda y convertirse en uno de los grandes beneficiados. Ahora, el factor desencadenante no es la inestabilidad regional sino una relación bilateral deteriorada: un boicot turístico silencioso que recuerda a otros episodios, como el descenso de viajeros estadounidenses a Cuba tras el endurecimiento del embargo.

El sector turístico español demostró entonces una capacidad de absorción y adaptación que le permitió crecer incluso en años de crisis económica. Con un Plan de Marketing 2026-2027 en marcha, que refuerza mercados lejanos como el norteamericano, las condiciones están dadas para que ese dinero que dejó de gastarse en hoteles de Miami termine en las calles de Sevilla o en las playas de la Costa del Sol.

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📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El deterioro de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos, marcado por aranceles y amenazas de anexión, ha provocado un desplome del gasto turístico canadiense en EE.UU. de 3.300 millones de dólares en 2025.
  • Datos importantes: España recibió más de 500.000 turistas canadienses en 2024 y cuenta con conexiones aéreas directas desde las principales ciudades de Canadá. El mercado canadiense destaca por su gasto medio elevado.
  • Resumen: La hostilidad de la Administración Trump hacia Canadá está redirigiendo flujos turísticos que España puede captar si refuerza su promoción y mantiene su imagen de destino seguro y diverso.