Castilla y León, la principal región cerealista de España, ha perdido 224.000 hectáreas de cereal en el último año, según los datos de superficies de la PAC 2026 (Política Agraria Común, el sistema de ayudas al campo financiado por la Unión Europea) publicados esta semana por el FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria). La finalización de la cosecha confirma, además, un fuerte descenso de la producción, tal y como viene advirtiendo la organización agraria ACCOE (Agrupación de Cooperativas de Cereales de España).
224.000 hectáreas menos: las claves de la caída
Los datos del FEGA muestran una reducción de 224.000 hectáreas de cereal en Castilla y León respecto a 2025, lo que supone la mayor caída interanual de los últimos años en la principal zona cerealista del país. La superficie de secano, predominante en la región, es la que más ha retrocedido, con un descenso que las cooperativas ya anticipaban debido a la falta de rentabilidad. ACCOE ha insistido en que, sin un cambio en la política agraria europea, la tendencia seguirá siendo negativa. Las primeras estimaciones de la cosecha hablan de una caída de la producción de entre el 10 y el 15% respecto a la media de los últimos años, lo que agrava la crisis de ingresos de las explotaciones.
La pérdida de 224.000 hectáreas en un solo año es un golpe directo al principal motor económico de muchas comarcas rurales de Castilla y León.
Por qué los agricultores dejan de sembrar cereal
La organización ACCOE ha señalado durante meses que los precios del cereal en origen no cubren los costes de producción. La competencia de las importaciones y la incertidumbre de los mercados internacionales han llevado a muchos productores a reducir la superficie sembrada. A esto se suman los efectos de las últimas campañas de sequía, que han mermado los rendimientos y aumentado el riesgo de pérdidas. Además, los costes de los fertilizantes y la energía siguen siendo elevados, lo que reduce aún más el margen de los agricultores.
La PAC 2026: ¿solución o parte del problema?
La reforma de la PAC que entró en vigor en 2023 y se aplica hasta 2027 incluye nuevos requisitos medioambientales y ecorregímenes destinados a hacer más sostenible la producción agraria. Sin embargo, muchos agricultores de cereal se quejan de que estas exigencias suponen costes adicionales que no se compensan con las ayudas. En Castilla y León, donde el secano es mayoritario, la falta de rentabilidad puede agravarse si las ayudas no se adaptan a la realidad del territorio. Según fuentes del sector, el cultivo de cereal de secano apenas deja un margen de entre 50 y 100 euros por hectárea, muy por debajo de lo necesario para mantener la actividad.
El impacto en el medio rural: menos empleo y más abandono
La caída de la superficie cerealista no es solo un dato estadístico. Afecta directamente a la economía de miles de familias que dependen del cultivo, a las cooperativas que transforman y comercializan el grano, y a toda la cadena agroalimentaria de Castilla y León. En un contexto de despoblación que ya azota a muchas comarcas, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la pérdida de hectáreas cultivadas significa menos empleo en el campo, menos facturación para las empresas de insumos y servicios, y un mayor riesgo de abandono de tierras. El riesgo de que estas tierras queden en barbecho permanente o se abandonen definitivamente es cada vez más real.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: Castilla y León ha perdido 224.000 hectáreas de cereal en un año, según los datos de la PAC 2026 publicados por el FEGA.
- 👥 A quién afecta: A los agricultores, cooperativas y a toda la cadena agroalimentaria de la principal región cerealista de España.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Menos empleo rural, mayor riesgo de abandono de tierras y pérdida de tejido productivo en las comarcas más despobladas.

