De nuevo un funcionario de prisiones en la cárcel de Botafuegos (Algeciras) ha activado el protocolo de agresiones a un empleado penitenciario. Un recluso conflictivo al que se le acaba de levantar el aislamiento provisional y que era acompañado a recoger sus pertenencias para ser cambiado a otro módulo, en estado agitado.
El recluso comenzó insultando en repetidas veces e incluso amenazó de muerte a los funcionarios que daban cumplimiento a la orden. Una vez en la puerta de la misma celda, sin mediar palabra y de forma inesperada propina un fuerte puñetazo en el ojo a uno de los funcionarios, que tuvo que ser trasladado de inmediato a la enfermería de la prisión y finalmente derivado al hospital.
Este interno estaba en el módulo de aislamiento desde el día anterior por faltar al respeto gravemente a un trabajador penitenciario. El preso, de origen nigeriano y 24 años de edad, de complexión fuerte, está condenado a una pena de privativa de libertad de más de 7 años por cometer múltiples delitos como lesiones, daños, amenazas y malos tratos.
Además, acumula más de 20 sanciones disciplinarias desde que ingresó en la prisión algecireña, donde destacan agresiones a otros internos y a funcionarios, claramente inadaptado al régimen ordinario de vida, a la población reclusa y a Botafuegos. El mencionado recluso ha recorrido todos los módulos más conflictivos de la cárcel de Botafuegos, además de haber pasado por el departamento de aislamiento más de una decena de veces, debido al perfil violento y agresivo que presenta.
Cárcel de Botafuegos
Desde el sindicato de prisiones Acaip, de nuevo «volvemos a formular a la dirección de la cárcel, la petición del 1º grado penitenciario, el traslado inmediato a otra prisión más acorde a su perfil penitenciario, así como poner los hechos en conocimiento del juzgado de guardia».
El sindicato de prisiones en Botafuegos asegura en un comunicado que «tiene la obligación de informar de los hechos a la opinión pública con veracidad y transparencia, así como depositar el problema encima de la mesa de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y de su máximo responsable, con la finalidad de que éste último busque soluciones para dar la protección adecuada a su propio colectivo de trabajadores, respuesta que todos deseamos pero que nunca llega, mientras tanto la cifra de agredidos sigue creciendo».
Acaip quiere «agradecer a todos los funcionarios intervinientes en la actuación, su implicación, profesionalidad y buen hacer, evitando mayores consecuencias, así como desear una pronta recuperación al funcionario agredido».
Prisión conflictiva
El pasado mes de junio funcionarios del centro penitenciario de Botafuegos, detectaban a un interno deambulando en el tejado de la prisión, rápidamente se activaron los protocolos de seguridad para su localización y se hizo un recuento extraordinario con la finalidad de conocer la identidad del recluso. También se avisó a la Guardia Civil que montaron un amplio dispositivo de control exterior, finalmente a última hora de la tarde los agentes de la Benemérita le detuvieron cuando pretendía saltar el perímetro de seguridad.
Se trataba de un interno de 21 años de origen marroquí, con problemas de salud mental y toxicomanías, que estaba tratado por el especialista en la enfermería de la prisión, donde residía, tomaba medicación psiquiátrica a dosis elevadas y con trayectoria penitenciaria desfavorable.
Debido a la inadaptación manifiesta que presentaba al régimen ordinario, a través de la dirección de la prisión se le pidió un régimen de vida más restrictivo, pero la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias no lo consideró necesario, declinando la petición, por lo que pasó a residir en la enfermería de la cárcel. No es la primera vez que la prisión de Algeciras sufre un problema de seguridad.
En Semana Santa, esta misma prisión sufría un grave problema por la llegada de «papeles tóxicos» que están causando problemas de salud entre los presos. La droga en el interior de una prisión, tiene repercusiones profundas y todas ellas negativas, es uno de los principales ingredientes para generar inseguridad, violencia y poner en riesgo la integridad física y la salud de todos los que trabajan o viven intramuros, además es la principal causa para que un preso pierda la vida por causa no natural.
Entonces los servicios sanitarios acudieron a la llamada de los funcionarios de comunicaciones donde tuvieron que atender a un recluso, porque había vomitado y perdido la consciencia, pero lograron estabilizarlo. Todo fue presenciado por su madre y su hija, y se le incautaron 7 folios de papel impregnado en sustancias tóxicas.
Días más tarde, los funcionarios de vigilancia en Botafuegos decretaron cuatro códigos 5, es señal de que peligra la vida de un preso y deben acudir de inmediato los sanitarios de la prisión, lograron estabilizar a todos; a lo largo del día, en la propia enfermería del centro, ese día fueron atendidos 15 presos bajo los efectos de sustancias tóxicas, uno de ellos fue aislado debido a la especial violencia que mostraba, a otro se le incautó una bolsa llena de papelitos escondidas en sus partes íntimas, otro fue trasladado al hospital.
Es papel tamaño folio, rociados por sustancias tóxicas sintéticas que van desde abrillantadores de llantas, anfetamina, ketamina, derivados del cannabis, hasta llegar al más potente de todo: el fentanilo, el papel lo trocean, se mezcla con tabaco y se fuma, el efecto es impredecible porque no saben ni la sustancia ni la cantidad de tóxico que están consumiendo, a lo que hay que sumar que muchos presos toman metadona, consumen otras drogas y toman medicación a dosis elevadas, por ello va desde una intoxicación grave, desvanecimiento, insuficiencia respiratoria hasta incluso perder la vida.
