Al ministro Marlaska se les escapan los presos por los tejados

Hace un par de días funcionarios del centro penitenciario de Botafuegos, en Algeciras (Cádiz), detectaban a un interno deambulando en el tejado de la prisión, rápidamente se activaron los protocolos de seguridad para su localización y se hizo un recuento extraordinario con la finalidad de conocer la identidad del recluso. También se avisó a la Guardia Civil que montaron un amplio dispositivo de control exterior, finalmente a última hora de la tarde los agentes de la Benemérita le detuvieron cuando pretendía saltar el perímetro de seguridad.

Se trata de un interno de 21 años de origen marroquí, con problemas de salud mental y toxicomanías, que estaba tratado por el especialista en la enfermería de la prisión, donde residía, tomaba medicación psiquiátrica a dosis elevadas y con trayectoria penitenciaria desfavorable. Las cárceles dependen de Instituciones Penitenciarias que a su vez dependen del ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska.

Debido a la inadaptación manifiesta que presentaba al régimen ordinario, a través de la dirección de la prisión se le pidió un régimen de vida más restrictivo, pero la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias no lo consideró necesario, declinando la petición, por lo que pasó a residir en la enfermería de la cárcel. No es la primera vez que la prisión de Algeciras sufre un problema de seguridad.

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Hace unos meses, en Semana Santa, la prisión de Algeciras sufría un grave problema por la llegada de «papeles tóxicos» que están causando problemas de salud entre los presos. La droga en el interior de una prisión, tiene repercusiones profundas y todas ellas negativas, es uno de los principales ingredientes para generar inseguridad, violencia y poner en riesgo la integridad física y la salud de todos los que trabajan o viven intramuros, además es la principal causa para que un preso pierda la vida por causa no natural.

Lograr una convivencia ordenada y pacífica en el interior de una cárcel, es uno de los fines primordiales de Instituciones Penitenciarias porque garantiza la seguridad del establecimiento, trabajadores y presos, y eso no es precisamente lo alcanzado durante esta pasada Semana Santa.

Entonces los servicios sanitarios acudieron a la llamada de los funcionarios de comunicaciones donde tuvieron que atender a un recluso, porque había vomitado y perdido la consciencia, pero lograron estabilizarlo. Todo fue presenciado por su madre y su hija, y se le incautaron 7 folios de papel impregnado en sustancias tóxicas.

Días más tarde, los funcionarios de vigilancia decretaron cuatro códigos 5, es señal de que peligra la vida de un preso y deben acudir de inmediato los sanitarios de la prisión, lograron estabilizar a todos; a lo largo del día, en la propia enfermería del centro, ese día fueron atendidos 15 presos bajo los efectos de sustancias tóxicas, uno de ellos fue aislado debido a la especial violencia que mostraba, a otro se le incautó una bolsa llena de papelitos escondidas en sus partes íntimas, otro fue trasladado al hospital.

Las cárceles de Marlaska

Es papel tamaño folio, rociados por sustancias tóxicas sintéticas que van desde abrillantadores de llantas, anfetamina, ketamina, derivados del cannabis, hasta llegar al más potente de todo: el fentanilo, el papel lo trocean, se mezcla con tabaco y se fuma, el efecto es impredecible porque no saben ni la sustancia ni la cantidad de tóxico que están consumiendo, a lo que hay que sumar que muchos presos toman metadona, consumen otras drogas y toman medicación a dosis elevadas, por ello va desde una intoxicación grave, desvanecimiento, insuficiencia respiratoria hasta incluso perder la vida.

Los propios presos refieren que los papelitos han desplazado el consumo de hachís, cocaína, heroína, porque es más barato, a pesar de que la tirilla de papel cuesta 8 euros dentro de la prisión.

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El papel impregnado es incoloro e inodoro, se introduce en la carta, se suele pintar, colorear, acompañar de fotos familiares, con el ánimo de no levantar sospechas al funcionario que hace la entrega y que no tiene medios para detectar el tóxico, no hay reactivos en la cárceles y las unidades caninas no detectan este tipo de sustancia y cuando se puede sospechar se investiga normalmente sin resultados porque el remite y dirección son falsos.

Hace aproximadamente dos años el sindicato Acaip en Algeciras, dio la voz de alarma e informó a la opinión pública de que estaban entrando hojas de papel impregnadas en sustancias tóxicas que eran consumidas por los reclusos y por ese motivo 3 presos de Botafuegos perdieron la vida durante el año 2025, a lo que hay que sumar más de 40 presos atendidos en enfermería de la prisión por este motivo. En lo que llevamos de año 2026 ya se han atendido casi 40 internos de los cuales 2 han sido trasladados a hospital.

La obligación del sindicato Acaip es poner encima de la mesa el grave problema que está azotando a las prisiones españolas y «la obligación del ministerio del Sr. Marlaska dirigido por el responsable de prisiones, es la de aportar soluciones, mientras siguen estudiando soluciones es cuestión de esperar para saber cuándo y en qué prisión se producirá el siguiente», explican desde Acaip.