Comisión Europea acusa a Temu de obstruir una inspección en Irlanda

El departamento de Teresa Ribera investiga si la plataforma china recibió ayudas públicas que falsean la competencia. La negativa a entregar documentación expone a Temu a sanciones de hasta el 10% de su facturación anual.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Comisión Europea acusa a Temu de obstruir una inspección en sus oficinas de Dublín, realizada en diciembre de 2025, durante una investigación sobre subvenciones extranjeras distorsionadoras.
  • ¿Quién está detrás? El departamento de Competencia de la vicepresidenta Teresa Ribera, en el marco del nuevo Reglamento de Subvenciones Extranjeras (FSR).
  • ¿Qué impacto tiene? La plataforma china se enfrenta a posibles multas millonarias y a una mayor presión reguladora en la UE, mientras sus 130 millones de usuarios europeos observan la evolución del caso.

La Comisión Europea ha dado un paso firme este viernes contra la plataforma china de comercio electrónico Temu. En una comunicación preliminar, el departamento de Competencia que dirige la vicepresidenta Teresa Ribera acusa a la compañía de haber incumplido su obligación de cooperar activamente durante una inspección sorpresa llevada a cabo en diciembre del año pasado en las oficinas de su filial irlandesa, WhaleCo.

Estas inspecciones forman parte de una investigación más amplia abierta por la Comisión con el objetivo de determinar si Temu se ha beneficiado de subvenciones extranjeras que podrían distorsionar el mercado interior. Se trata de una de las primeras indagaciones relevantes amparadas por el Foreign Subsidies Regulation (FSR), el reglamento comunitario que desde 2023 permite a Bruselas investigar las ayudas públicas recibidas por empresas que operan en la Unión.

La tensión se vivió en el número 77 de Sir John Rogerson’s Quay, en el complejo de oficinas que WhaleCo ocupa a orillas del Liffey. Fuentes conocedoras del procedimiento indican que los inspectores europeos se toparon con una negativa persistente a entregar información que, desde el punto de vista de la Comisión, era imprescindible para determinar el verdadero origen de los fondos con los que Temu financia sus campañas de precios agresivos. “La falta de esa información impidió a la Comisión examinar fuentes que podrían ser relevantes”, afirmó el propio servicio de Competencia en su nota del viernes.

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Inspecciones en Dublín: la punta del iceberg de la ofensiva contra las subvenciones chinas

La defensa de Temu: “Somos rentables por nosotros mismos”

La compañía, que ha conseguido captar la atención de más de 130 millones de consumidores en los Veintisiete, ha reaccionado con contundencia. Un portavoz de Temu declaró a esta redacción que la plataforma “niega tajantemente” haber recibido ayudas externas que falseen la competencia, y que su modelo de negocio se sostiene sobre flujos de caja recurrentes generados por sus propias operaciones.

Sin embargo, la Comisión no se ha quedado en una mera acusación verbal. El comunicado de ayer detalla que la empresa obstaculizó la labor de los inspectores al no facilitar datos sobre las herramientas y sistemas informáticos que utiliza para gestionar sus ventas en Europa, lo que, según Competencia, dificulta enormemente la reconstrucción de las rutas de financiación. Este tipo de conducta no es baladí: el reglamento FSR prevé sanciones de hasta el 10% de la facturación anual global de la empresa para quien se niegue a cooperar con una inspección.

En Moncloa.com hemos podido contrastar que las autoridades irlandesas estuvieron presentes durante los registros, tal y como marca el procedimiento, pero fueron los funcionarios de Bruselas quienes llevaron la voz cantante. La elección de Dublín no es casual: es allí donde Temu ha situado su centro neurálgico para toda la Unión, una práctica habitual entre las grandes tecnológicas que buscan beneficiarse de la baja presión fiscal irlandesa.

investigación DSA Temu

El silencio de Temu ante los inspectores puede costarle más caro que cualquier multa: Bruselas se juega su capacidad de fiscalizar a las grandes plataformas chinas.

El Eje del Poder Europeo

Este nuevo frente abierto contra Temu por parte del equipo de Teresa Ribera se inserta en un momento de gran activismo regulador de la Unión frente a las big tech no europeas. Si hace apenas unas semanas se conocía la multa récord de 1.800 millones a Apple por su dominio en la App Store, ahora el foco se gira hacia las plataformas de comercio electrónico de bajo coste, cuyo crecimiento ha sido explosivo en los últimos años.

El eje franco-alemán ha sido históricamente más proclive a proteger a sus campeones industriales, pero la entrada en vigor de normativas como el FSR o el Reglamento de Servicios Digitales (DSA) ha ido cerrando espacio a los gigantes extranjeros que compiten sin las mismas reglas. París y Berlín, sin embargo, observan con cautela: no quieren que una escalada en las tensiones comerciales con Pekín acabe afectando a sectores estratégicos como el automóvil o la maquinaria. Por su parte, los países del sur —España a la cabeza— llevan tiempo reclamando medidas más firmes para frenar la llegada masiva de productos asiáticos que, según argumentan, hunden los márgenes de autónomos y pymes.

Para España, la investigación a Temu tiene una lectura directa. La plataforma china cuenta con millones de usuarios en nuestro país, atraídos por precios que muchas veces rozan la competencia desleal. Las patronales del comercio minorista llevan años denunciando que la falta de control sobre las subvenciones que reciben estos operadores les permite competir en condiciones de ventaja inasumibles para el tejido empresarial local. Si la Comisión consigue demostrar que Temu se ha beneficiado de ayudas públicas chinas y, además, ha obstruido la labor inspectora la multa podría ser ejemplarizante y sentar un precedente que beneficiaría a miles de vendedores españoles.

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Con todo, la batalla judicial no ha hecho más que empezar. Temu ya ha anunciado que recurrirá cualquier decisión adversa ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y el caso podría alargarse durante años. Pero la señal que envía Bruselas es inequívoca: la era de la autoregulación de las plataformas asiáticas en suelo europeo toca a su fin. La próxima cita será la entrega del pliego de alegaciones por parte de Temu antes de que termine el verano, un plazo que la compañía utilizará para intentar desacreditar las conclusiones preliminares de la Comisión. Mientras, en Bruselas, Teresa Ribera se reafirma como la comisaria dispuesta a plantar cara al gigante asiático sin complejos.