Incendio en Aigüestortes: el fuego de Senet quema 71 hectáreas y penetra en el parque

El perímetro se extiende a 2.700 hectáreas de potencial y los pirocúmulos obligan a retirar a las brigadas terrestres. Los Bombers confían en contenerlo antes del lunes, mientras Agents Rurals investiga si fue causado por un rayo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Residentes de Vilaller y Senet, visitantes del Parc Nacional d’Aigüestortes y potencialmente la Vall de Boí si el fuego cruza los ejes de contención.
  • ¿Cuándo ocurre? El incendio se declaró el viernes 31 de julio y los trabajos de extinción continúan este domingo 2 de agosto con previsión de control durante la jornada.
  • ¿Qué cambia hoy? El parque mantiene accesos restringidos en la zona afectada, y los Bombers han retirado a las brigadas GRAF y EDAF de la parte alta por riesgo de pirocúmulos.

El incendio de Senet ha calcinado 71 hectáreas y ha penetrado en la zona periférica de protección del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, según el último balance de Agents Rurals. Las llamas, que afectan a una zona de barrancos con mucha pendiente, tienen un potencial de propagación de 2.700 hectáreas, y los Bombers de la Generalitat trabajan desde tierra y aire para fijar los ejes de contención.

El fuego, declarado el pasado viernes en el término municipal de Vilaller (Lleida), se ha extendido en dos focos: uno principal, con 32 hectáreas, y otro secundario, que suma 39. La evolución ha estado marcada por la formación de pirocúmulos —nubes de humo elevadas por el calor extremo del incendio— que se repitieron a mediodía del sábado y de nuevo este domingo, obligando a replegar a los equipos del Grupo de Apoyo de Actuaciones Forestales (GRAF) y del Equipo de Prevención Activa Forestal (EDAF) que operaban en la parte alta.

Así avanza el incendio: de Senet al límite del parque

El perímetro se encuentra a caballo entre el barranco de Senet y el acceso al valle. Los medios aéreos han centrado sus descargas en la cabeza del incendio para impedir que las llamas abran una vía hasta la Vall de Boí, el flanco que más preocupa a los técnicos. “Si el fuego supera los ejes de confinamiento, podría ganar terreno hacia zonas de alto valor ecológico y poblaciones diseminadas”, explican fuentes de los Bombers consultadas por este diario.

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El Parc Nacional ya ha activado el protocolo de restricción de accesos en los sectores más próximos a Senet, y la web del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici recomienda a los visitantes que eviten las rutas del norte del parque hasta nuevo aviso. En total, la superficie afectada representa apenas el 0,3% de la extensión del parque, pero el riesgo de que la situación se complique mantiene en alerta a los efectivos.

El desafío: pirocúmulos y barrancos intransitables

La orografía juega en contra. Los barrancos profundos dificultan el acceso de las brigadas terrestres, y los vientos erráticos que generan los pirocúmulos hacen impredecible la dirección de las llamas. El sábado uno de esos pirocúmulos elevó la columna de humo a más de 3.000 metros, un fenómeno que los Bombers califican de “extremadamente peligroso” porque puede provocar focos secundarios a cientos de metros de distancia.

La retirada de las unidades GRAF y EDAF de la parte alta responde a ese riesgo. “No podemos mantener personal en una zona donde el comportamiento del fuego cambia en minutos”, confirman. Aun así, los mandos confían en que el trabajo realizado en días anteriores —cortafuegos y líneas de defensa— contenga el avance hacia la Vall de Boí, incluso sin presencia directa en las crestas.

El fuego ha entrado en el parque, pero las defensas cortafuegos mantienen la puerta cerrada a la Vall de Boí.

Repetición de un patrón: Senet y el historial de fuegos en el Pirineo

El incendio de Senet recuerda a otros episodios que han castigado el Pirineo catalán en los últimos veranos. En 2022, el fuego en la Ribera d’Ebre quemó más de 1.000 hectáreas, y en 2023, un rayo desató un incendio en el Montsec que tardó cuatro días en controlarse. La repetición de tormentas secas con aparato eléctrico, combinadas con largos períodos de sequía, ha convertido julio y agosto en los meses de mayor riesgo.

Las primeras hipótesis de Agents Rurals apuntan a un rayo como causa más probable, pero no se descartan otras. La investigación oficial no se cerrará hasta que se extinga el último rescoldo, aunque el patrón de ignición es idéntico al de otros incendios veraniegos en la misma comarca: una tormenta seca, un impacto en una zona de difícil acceso y un crecimiento explosivo favorecido por la pendiente y el viento.

La Generalitat mantiene activo el nivel 2 del Plan Infocat en la zona, y el Servei Meteorològic de Catalunya alerta de que las condiciones de baja humedad y altas temperaturas persistirán durante la próxima semana. El Govern ha pedido extremar las precauciones y evitar cualquier actividad que pueda generar chispas en los entornos forestales del Pallars y la Alta Ribagorça.

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Mientras los Bombers afinan la última fase de la extinción, la pregunta que sobrevuela es si el parque nacional, que ya sufrió un incendio en su sector norte en 2019, dispone de los medios suficientes para afrontar un verano que se anticipa largo. Los 71 hectáreas calcinadas hoy son una llamada de atención: el fuego ya está dentro del perímetro de protección máxima. Y el verano acaba de empezar.