La regularización extraordinaria de inmigrantes ha elevado la afiliación en Ourense a 111.233 cotizantes en julio de 2026, el nivel más alto desde antes de la crisis financiera de 2008.
El proceso, que ha permitido la documentación de miles de extranjeros que residían en la provincia sin papeles, ha aflorado una parte significativa de la economía sumergida. Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, a nivel nacional se han regularizado más de 262.000 personas, de las cuales 11.301 figuran ya de alta en la Seguridad Social en Galicia.
En Ourense, las oficinas de Extranjería recibieron 5.175 solicitudes y, según estimaciones estadísticas, más de 1.100 de esas peticiones se han traducido en nuevos cotizantes. Entre marzo y julio, la provincia sumó 3.148 altas netas, un ritmo de incorporación que supera incluso el histórico proceso de regularización de 2005.
Sin embargo, ese aluvión de nuevos trabajadores no ha logrado reducir las listas del paro. El Servicio Público de Empleo (SEPE) registró en Ourense 13.315 desempleados en julio, 317 más que en el mes anterior y un 1,72% más que hace un año. La paradoja es evidente: se crea empleo a un ritmo inédito pero el desempleo no cede.
Este contraste revela la naturaleza dual del mercado laboral ourensano. La mayoría de los nuevos afiliados proceden de la economía informal: personas que ya trabajaban sin contrato o que estaban inactivas pero no figuraban como demandantes de empleo. Al regularizar su situación, se registran como cotizantes sin restar un solo parado de las listas del SEPE.
La regularización extraordinaria no ha creado empleo nuevo de la nada: ha sacado a la luz una realidad laboral que ya existía, oculta bajo la superficie de la economía sumergida.
Un mercado laboral que no logra romper el suelo de los 13.000 parados
La provincia de Ourense lleva meses oscilando en torno a los 13.000 desempleados, una cifra que, aunque muy alejada del pico de casi 32.000 parados alcanzado durante la anterior crisis, parece haberse convertido en un suelo infranqueable. El sector servicios concentra cerca de 9.000 de esos 13.315 demandantes de empleo, una dependencia que acentúa la rigidez estructural.
Los nuevos empleos se concentran en sectores como servicios, hostelería, o cuidados, donde la afloración de trabajadores antes invisibles para las estadísticas ha inyectado dinamismo. Sin embargo, la incapacidad del mercado para reinsertar a los parados de larga duración se agrava por la oleada de jubilaciones que engrosa la bolsa de población inactiva, constatada por la última EPA.
La comparativa con la anterior gran regularización, la de 2005, resulta elocuente: entonces Ourense afloró 2.361 empleos en la misma ventana temporal, una cifra que ahora ha sido ampliamente superada. El «efecto papeles» de este año, con más de 3.100 altas netas, demuestra que el volumen de economía sumergida era mayor del que se estimaba, pero también que la provincia no genera nuevos puestos de trabajo al ritmo que sugiere la estadística de cotizantes.
Galicia y España baten récords históricos de afiliación
El impacto ourensano es una fotografía a escala de lo que está ocurriendo en el conjunto del Estado. La Seguridad Social superó en julio de 2026, por primera vez en su historia, la barrera de los 22,5 millones de afiliados medios (22.508.065), tras sumar 41.700 ocupados en un solo mes. El factor decisivo, confirmado por el Ministerio, es la incorporación masiva de población inmigrante al mercado formal.
Galicia también celebró su mejor dato histórico, con más de 1,13 millones de cotizantes después de registrar casi 13.000 altas en julio. No obstante, el desempleo repuntó tanto a nivel estatal (19.517 parados más) como autonómico (1.554 desempleados adicionales, hasta un total de 107.322). Las actividades sanitarias, el comercio y la hostelería tiraron del empleo, mientras la educación destruyó más de 124.000 puestos por el fin del curso escolar.
El Laboratorio Gallego
Lo que sucede en Ourense es un espejo avant la lettre de los desafíos que la España vaciada y envejecida deberá encarar en los próximos años. Galicia, con uno de los índices de envejecimiento más altos de Europa, depende cada vez más de la mano de obra foránea para sostener sectores clave como los cuidados, la hostelería o los servicios personales. La regularización extraordinaria no solo ha permitido documentar a miles de personas: ha puesto de manifiesto que el mercado laboral autóctono lleva años funcionando a dos velocidades, con una economía formal que no absorbe a los parados de larga duración y una informal que mantenía empleados a miles de inmigrantes.
A nivel nacional, el modelo gallego —si es que puede hablarse de modelo— ofrece lecciones sobre la incapacidad de las políticas activas de empleo para reconvertir a los desempleados crónicos cuando la demografía juega en contra. La paradoja ourensana (más cotizantes y más parados al mismo tiempo) se replica en muchas provincias del interior. El reto para la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico) y para el Gobierno central es transformar el afloramiento en empleo de calidad que también arrastre a quienes hoy engrosan unas listas del SEPE que se resisten a bajar. La próxima campaña de otoño, con la vuelta al cole y el final del verano, pondrá a prueba la solidez de estos datos.
Ficha del Caso
- El caso: La regularización extraordinaria de inmigrantes ha provocado un aumento récord de cotizantes en Ourense, pero el paro registrado no cede, revelando una dualidad entre economía formal e informal.
- Datos importantes: 111.233 afiliados en Ourense en julio de 2026 (máximo en 18 años); 5.175 solicitudes de regularización en la provincia; 3.148 altas netas entre marzo y julio; 13.315 parados (1,72% más interanual). A nivel nacional, 22,5 millones de cotizantes y 262.475 regularizados.
- Resumen: La afloración de la economía sumergida ha maquillado el mercado laboral ourensano, pero no resuelve el paro estructural. La provincia, como el resto de Galicia y España, necesita políticas de empleo que transformen la regularización en oportunidades reales para los desempleados de larga duración.

