La Casa Blanca prepara una orden ejecutiva para responder al dominio chino del mercado mundial de drones, que supera el 90% de la producción global. Lo ha anunciado Sebastian Gorka, director sénior de Contraterrorismo del Consejo de Seguridad Nacional, en una entrevista radiofónica.
La cifra es la clave. Gorka, que ocupa el cargo de Deputy Assistant to the President, explicó que el segundo decreto presidencial se centrará en la dominancia de drones. En sus declaraciones, calificó de inaceptable que más del 90% de los drones del mundo salgan de lo que denominó la China comunista.
Una orden ejecutiva sobre la mesa
El anuncio se produjo el jueves en el programa radiofónico de Alex Marlow, editor jefe de Breitbart, durante una conversación sobre seguridad nacional y contraterrorismo. Gorka precisó que se trata de la segunda orden ejecutiva en materia de drones y seguridad, aunque no detalló plazos de firma ni mecanismos concretos.
Una orden ejecutiva en Estados Unidos es un decreto presidencial que no requiere aprobación del Congreso. En este caso, la impulsa el Consejo de Seguridad Nacional, el órgano que coordina la política exterior y de defensa del presidente. Eso le da un encaje directo en la estrategia de seguridad económica de la administración.
El dato que sostiene la iniciativa es contundente: más del 90% de los drones que se venden en el mundo proceden de China. Esa cifra incluye desde pequeños modelos de consumo hasta plataformas industriales y de uso dual. Para Washington, la lectura es directa: una cadena de suministro crítica controlada por Pekín es una vulnerabilidad estratégica.
El precedente de la seguridad nacional
La preocupación por los drones chinos no es nueva en Washington. Desde hace años, el Pentágono y la FAA (la agencia federal de aviación) han restringido el uso de sistemas de DJI en operaciones oficiales y en infraestructuras críticas. La empresa de Shenzhen domina el mercado mundial de consumo y se ha convertido en el símbolo de esta disputa tecnológica.
El control del 90% del mercado de drones le da a China una llave maestra sobre la seguridad de las infraestructuras occidentales.
En 2023, el Congreso aprobó la American Security Drone Act, una ley que prohibió a las agencias federales comprar drones fabricados en China. La orden ejecutiva anunciada ahora ampliaría esa lógica al conjunto de la industria y previsiblemente sentará las bases para programas de inversión o incentivos a la fabricación estadounidense.
El sector de drones estadounidense ha perdido terreno de forma acelerada frente a los fabricantes chinos durante la última década. En el segmento de consumo, las marcas chinas concentran más del 70% de las ventas dentro del propio mercado americano. La brecha tecnológica en componentes clave, como baterías, motores eléctricos y sistemas de vuelo autónomo, es igualmente amplia.
La Lógica de Washington
Desde la perspectiva de la Casa Blanca, esta decisión responde a un problema concreto: la dependencia tecnológica de un competidor estratégico. La doctrina America First aplicada a la defensa no solo busca reindustrializar el país, sino también blindar las cadenas de suministro militares frente a un eventual conflicto. El razonamiento tiene precedentes históricos claros. Ronald Reagan impuso aranceles al acero extranjero en 1984 invocando la seguridad nacional y George W. Bush hizo lo mismo en 2002. La herramienta legal es distinta, pero el argumento es idéntico: la soberanía industrial es soberanía nacional.
La coalición que sostiene esta iniciativa dentro del Partido Republicano reúne a los halcones comerciales frente a China, a los sectores industriales que buscan protección y a los círculos de defensa que llevan años advirtiendo de la vulnerabilidad logística. No es una posición aislada de Gorka: es una línea de trabajo que atraviesa al Pentágono y al Departamento de Comercio.
Para España, el impacto directo a corto plazo es limitado. Las exportaciones españolas de drones al mercado estadounidense son marginales y el sector español, aunque pujante en segmentos como los sistemas tácticos y los componentes electrónicos, todavía no compite con los grandes fabricantes globales. El efecto real llegará por dos vías: la posible reconfiguración de los estándares de ciberseguridad en el mercado global, que podría afectar a las empresas españolas que integran componentes chinos, y la oportunidad de participar en programas multilaterales de defensa si la orden ejecutiva abre la puerta a la colaboración con aliados de la OTAN.
La proyección es clara: la orden ejecutiva se firmará previsiblemente en las próximas semanas y, a partir de ese momento, se abrirá un periodo de comentarios y regulación que puede extenderse durante meses. La próxima cumbre bilateral entre EE. UU. y la UE, prevista para el otoño, incluirá con toda probabilidad el debate sobre la regulación de drones y la soberanía tecnológica de los aliados transatlánticos.
Ficha del Caso
- El caso: La Casa Blanca prepara una orden ejecutiva sobre dominio de drones tras constatar que China controla más del 90% del mercado mundial. El anuncio lo hizo Sebastian Gorka, director sénior del Consejo de Seguridad Nacional.
- Datos clave: Más del 90% de los drones mundiales proceden de China. Es la segunda orden ejecutiva en materia de seguridad. Precedente legislativo: American Security Drone Act de 2023, que prohibió drones chinos en agencias federales.
- Para España: Impacto directo limitado a corto plazo, pero posible reconfiguración de estándares de ciberseguridad y oportunidades en programas de colaboración con EE. UU. y la OTAN en seguridad de drones.

