La Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela, ha desactivado este domingo la situación 2 del incendio forestal de Fumaces, en Ourense, con unas 30 hectáreas afectadas.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Xunta de Galicia ha desactivado la situación 2 en el incendio forestal de Fumaces, en O Riós (Ourense), con unas 30 hectáreas afectadas.
- ¿Quién está detrás? La Consellería do Medio Rural coordina el operativo; el fuego de Melón ha quedado estabilizado con cuatro hectáreas.
- ¿Qué impacto tiene? Ourense suma cuatro incendios de más de 20 hectáreas este verano, alrededor de 500 hectáreas, frente a las 101.584 calcinadas en 2025.
El aviso se decretó durante la tarde del sábado por la proximidad de las llamas a las viviendas de esta parroquia del municipio de O Riós. Hasta la zona se desplazaron siete aviones, dos helicópteros, seis agentes, ocho brigadas, siete motobombas, dos palas y dos técnicos. La declaración del nivel 2 se adoptó precisamente por la cercanía de las llamas a las casas.
La situación 2 se desactiva en Fumaces y Melón queda estabilizado
Melón, el segundo foco de la jornada, se mantuvo activo tras iniciarse en la noche del viernes al sábado y ha quedado estabilizado con cuatro hectáreas afectadas. En su defensa participaron once agentes, veintiuna brigadas, quince motobombas, dos palas, dos técnicos y siete medios aéreos.
El recuento de este verano en la provincia es, hasta ahora, de cuatro incendios por encima de las 20 hectáreas. El primero se inició la noche del 13 de junio en Moreiras, parroquia de Boborás, por un rayo; obligó a declarar la situación 2 y calcinó 277 hectáreas antes de quedar extinguido cinco días después.
A ese fuego se sumaron uno entrado desde Portugal por A Mezquita, con más de 60 hectáreas en territorio gallego; otro en Baltar el pasado fin de semana, con 138 hectáreas; y el de Fumaces, ya estabilizado. En total, los cuatro incendios relevantes suman alrededor de 500 hectáreas.
Galicia encadena veranos desiguales: el fuego da tregua en hectáreas, pero el luto rural continúa porque el monte quemado no se recupera jamás.
Un verano con refuerzo de medios y la sombra del tren
El contraste con 2025 es rotundo. Hace justo un año, la portada del 16 de agosto de La Región recogía 29 concellos confinados en Ourense y una provincia teñida de negro. El balance final de la Consellería do Medio Rural, el ramo autonómico de montes, dejó 101.584 hectáreas calcinadas: 70.611 de superficie rasa y 30.972 de arbolado.
Este verano se ha hecho un esfuerzo de refuerzo en medios. La provincia de Ourense cuenta con 1.640 efectivos, 114 más que el dispositivo anterior, doce puntos de vigilancia fija y cinco bases aéreas. Además, se han instalado cámaras con inteligencia artificial para vigilar el monte y acortar los tiempos de respuesta. En diciembre entró en vigor un nuevo convenio de franjas secundarias con más presupuesto para limpieza y más parroquias priorizadas para el desbroce.
La alcaldesa de Boborás, Patricia Torres, ha denunciado, sin embargo, el mal estado de la infraestructura ferroviaria. Varios focos menores, presuntamente originados por chispas del tren, afectaron este verano a la ciudad o al propio Boborás. Torres denunció abandono, falta de mantenimiento y un riesgo permanente para la vecindad.
El ingeniero José Paz, presidente del Colexio de Enxeñeiros Técnicos Agrícolas de Ourense, advierte de que el incendio transforma el territorio de forma irreversible. El monte quemado no se recuperará jamás, defiende, y los fuegos actuales impiden los rebrotes por las altas temperaturas. “O monte que se queimou non se vai recuperar xamais. Todo incendio implica unha evolución”, explica.
El Laboratorio Gallego
Lo que ocurre en Ourense no se agota en la crónica provincial. Galicia sigue concentrando una parte sustancial de los incendios de la España húmeda, y el dispositivo autonómico se ha convertido en un espejo de la tensión entre gestión forestal, abandono rural y cambio climático. El PPdeG, la formación conservadora que gobierna la Xunta con mayoría absoluta desde 2009, ha repetido que el refuerzo de medios busca anticiparse a los episodios extremos; en la oposición, BNG, primera fuerza del Parlamento de Galicia, la cámara autonómica de 75 diputados, y el PSdeG, federación gallega del PSOE, insisten en que sin una reforma profunda del monte y del rural, los parches se agotarán cada verano.
La lectura nacional es clara: cuando Galicia consigue contener la superficie quemada, el debate político se desplaza de la emergencia a la prevención. Las menciones a infraestructuras ferroviarias, a los convenios de limpieza y a las cámaras con inteligencia artificial remiten a dos de los grandes asuntos de la agenda territorial española: el abandono de servicios en la España vaciada y la adaptación climática. El PSdeG y el resto de formaciones de la oposición gallega recuerdan que la tregua de este año no elimina el problema de fondo.
Queda por ver si el otoño político gallego traduce esta tregua del fuego en medidas estructurales o si el dato de 2026 quedará solo como una pausa estadística. La próxima campaña de desbroce y los presupuestos autonómicos en tramitación serán el primer test de esa proyección. Mientras tanto, Ourense cierra una jornada intensa sin vecinos confinados, algo que en agosto de 2025 sonaba a noticia imposible.
Ficha del Caso
- El caso: Ourense desactiva la situación 2 del incendio de Fumaces y estabiliza Melón tras una jornada intensa de fuego en la provincia.
- Datos importantes: Fumaces, unas 30 hectáreas; Melón, cuatro hectáreas; Moreiras (Boborás), 277; A Mezquita, más de 60; Baltar, 138. Total provincial del verano: unos 500 hectáreas frente a 101.584 en 2025. Más información en el portal de la Consellería do Medio Rural.
- Resumen: La tregua de este verano aleja a Ourense del desastre de 2025, pero el debate de fondo sobre prevención y abandono rural sigue intacto en el conjunto de España.

