El refugio antiaéreo de Alcalá de Henares reabrirá al público en los próximos meses tras casi cinco décadas cerrado. El Ayuntamiento ha concluido esta semana la rehabilitación del espacio excavado en 1938 con sillares de la iglesia de Santa María la Mayor, el templo donde fue bautizado Miguel de Cervantes.
Un refugio cerrado desde los años setenta y listo para ser visitado
El concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, ha situado ahora el foco en la musealización. El objetivo, según ha explicado, es abrir el refugio tanto para visitas técnicas como para visitas guiadas dirigidas al público general. El calendario municipal apunta a los próximos meses para esas primeras visitas, mientras que la integración plena en las rutas turísticas de la ciudad no llegará, previsiblemente, hasta mediados de 2027.
La intervención ha devuelto la transitabilidad a un pasillo de 38 metros de longitud, compuesto por una sucesión de salas conectadas mediante giros en ángulo recto. Esa geometría no es capricho: el diseño en zigzag reduce la onda expansiva y protege a los ocupantes en caso de explosión. El recorrido se extiende aproximadamente hasta la zona norte de la Plaza de Cervantes, a la altura del inicio de la calle Mayor.
Entre los trabajos ya terminados figuran la limpieza integral del espacio, la instalación de un sistema de ventilación para eliminar la humedad y una nueva iluminación. También se han restaurado elementos originales del sistema eléctrico, como las palomillas de porcelana, y unas estructuras de madera que datan de 1938. Se han limpiado sillares y forjados y se han sellado los pozos que se habían perforado en el pasado para controlar el nivel freático.
El hallazgo del refugio se produjo tras las excavaciones realizadas en noviembre de 2023 en en el extremo norte de la Plaza de Cervantes. Hasta entonces solo existían un croquis publicado por José García Saldaña y una fotografía aérea que situaban el refugio en el cuarto septentrional de la plaza, con dos accesos. Las salas aparecieron prácticamente diáfanas y construidas con sillares procedentes de Santa María la Mayor.
Un templo que ardió en 1936 acabó convertido en cantera para proteger a los alcalaínos dos años después.
De iglesia bautismal de Cervantes a cantera de guerra
La iglesia de Santa María la Mayor fue incendiada el 29 de julio de 1936 y posteriormente demolida para reutilizar sus materiales. Ese gesto convirtió la sacristía y las piedras del edificio donde Cervantes fue bautizado en una arquitectura de guerra. La ruina quedó enterrada bajo la plaza que hoy concentra la vida turística de Alcalá.
El reto de abrir sin convertir la Plaza de Cervantes en un cuello de botella
En esta redacción entendemos que la apertura es una buena noticia para el patrimonio de Alcalá de Henares, pero observamos un matiz: no hay una fecha concreta de apertura al público, y la experiencia de otros equipamientos municipales invita a vigilar que ‘los próximos meses’ no se conviertan en un plazo abierto. De hecho, la integración plena en las rutas turísticas se apunta a mediados de 2027, casi un año después de concluir la obra.
El precedente del búnker del Capricho, en Madrid, demuestra que un vestigio de la Guerra Civil puede musealizarse en pleno casco urbano sin romper la escala del entorno. La clave en Alcalá será dosificar las visitas en un espacio de 38 metros y no convertir la Plaza de Cervantes en un cuello de botella. No hay atajos.
El refugio añade una capa distinta a la oferta patrimonial complutense, dominada por la Universidad, la casa natal de Cervantes y la calle Mayor. Queda por resolver el modelo de reserva, el aforo por pase y el perfil de las primeras visitas guiadas. Hasta entonces, la obra está terminada; la memoria, en cambio, empieza a contarse ahora. El refugio, por primera vez en medio siglo, está listo para entrar en la conversación cultural de la ciudad. Eso ya merece una visita.
