La Comunidad de Madrid inyecta 500.000 euros en ayudas directas a las bodegas de la Sierra Oeste tras el incendio de julio.
El anuncio lo ha hecho la presidenta Isabel Díaz Ayuso este lunes desde San Martín de Valdeiglesias, durante una visita a la bodega Las Moradas de San Martín. La subzona concentra el 20 por ciento de la producción de la Denominación de Origen Vinos de Madrid.
Las ayudas incluyen una cantidad fija de 2.500 euros para cada bodega con pérdidas de producción por la merma de calidad de la uva. A este importe se suman 1.500 euros por hectárea quemada para los viticultores, 200 euros por hectárea para parcelas dañadas por el calor y 250 euros por hectárea cuando la uva no se pudo vinificar por el humo.
La Comunidad ha cuantificado 626 hectáreas de viñedo afectadas, alrededor del 10 por ciento de la superficie de la subzona de San Martín de Valdeiglesias. En total, la comarca suma cerca de 1.000 viticultores y 15 bodegas.
Cuánto recibirán las bodegas y los viticultores afectados
Además de los pagos directos, la Comunidad ofrece apoyo técnico para que las bodegas puedan acceder a a las ayudas de la Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV), con financiación de la Unión Europea, destinadas a la reestructuración y plantación de nuevos viñedos.
La presidenta insiste en no abandonar la Sierra Oeste. Se pondrán en marcha campañas de promoción de los productos de la zona, con especial foco en el vino, y se reforzará el enoturismo con programas específicos. La asociación Rutas del Vino de Madrid mantendrá su subvención anual de 100.000 euros. Además, se lanzará una iniciativa bajo el lema ‘Made in Sierra Oeste’ para reforzar el consumo de los vinos y la llegada de visitantes.
La reconstrucción no se mide solo en hectáreas quemadas, sino en la capacidad de que las bodegas sigan abriendo en la próxima vendimia.
Por qué los viñedos fueron claves para frenar el avance del incendio
Los viñedos actuaron como espacios de discontinuidad dentro del paisaje forestal y dificultaron la propagación de las llamas. La propia finca de Las Moradas, al estar despejada, y limpia, hizo de cortafuegos. Otras parcelas cultivadas frenaron al fuego en distintos puntos de la comarca.
La Comunidad activó medidas urgentes desde el primer momento: identificación de explotaciones afectadas, riegos de apoyo a los viñedos con capacidad de rebrote y colocación de alimento para evitar que los animales silvestres dañasen las cepas. Estas actuaciones tendrán continuidad para acompañar la recuperación del sector.
El vino no entiende de incendios. La Sierra Oeste, tampoco de esperas.
El pulso entre la urgencia y las ayudas pequeñas
El importe fijo de 2.500 euros por bodega es una ayuda de mínimos. No compensa por sí sola la pérdida de producción ni la merma de calidad de la uva, pero se combina con las ayudas por hectárea y con el respaldo a la reestructuración. La presidenta ha señalado que irán planteando propuestas todos los días, según vayan viendo los daños.
Que el viñedo sirviera de cortafuegos en un incendio de esta magnitud subraya la necesidad de mantener un paisaje agrario vivo. No se trata solo de compensar hectáreas quemadas, sino de evitar que el abandono del campo convierta cada verano en un polvorín.
La Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV) es una línea europea que cubre parte de los costes de reestructuración de viñedos, incluidas las replantaciones. Para acceder a ella, las bodegas y viticultores necesitarán presentar su solicitud a través del organismo competente de la Comunidad de Madrid. El apoyo técnico anunciado pretende evitar que los pequeños productores se pierdan en el papeleo.
No es la primera vez que la Comunidad activa un paquete de urgencia para el sector primario. Tras la borrasca Filomena, en enero de 2021, se habilitaron ayudas similares para explotaciones agrícolas dañadas por el temporal. Aquella experiencia dejó lecciones sobre los plazos de pago: la burocracia puede ser un segundo incendio.
La campaña 2025-2026 produjo más de 7.000 hectolitros de vino en esta subzona. El sector es la base del enoturismo rural en municipios como San Martín de Valdeiglesias, Cadalso de los Vidrios o Cenicientos.
El sector aguanta.
La vendimia 2026 no espera. Las bodegas necesitan liquidez para afrontarla sin más sobresaltos. Habrá que ver si estas primeras ayudas llegan antes de que empiece la recogida de uva o si la burocracia ralentiza la llegada del dinero.

