Meta afronta desde este martes en Oakland un juicio histórico: las sanciones reclamadas alcanzan 1,4 billones de dólares. Decenas de estados acusan a la compañía de violar la COPPA y de diseñar a propósito funciones adictivas para enganchar a los menores a Instagram y Facebook. La juez Yvonne Gonzalez Rogers escuchará a California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey en un proceso que durará alrededor de seis semanas.
Claves de la operación
- Las sanciones reclamadas ascienden a 1,4 billones de dólares. Meta considera la cifra ‘desorbitada’ y la juez ya la ha calificado de ‘irrazonable’, pero el riesgo financiero y reputacional no tiene precedentes.
- La acusación central se apoya en la COPPA. Los estados sostienen que Meta sabía que Instagram y Facebook albergaban usuarios menores de 13 años y recopiló sus datos sin permiso parental.
- El juicio llega tras dos derrotas previas. Los jurados de Los Ángeles y Nuevo México ya fallaron contra la plataforma, lo que facilita el camino a miles de litigios pendientes.
La COPPA y el diseño adictivo: el frente regulatorio que no cede
El proceso arranca este martes en el tribunal federal de Oakland. La juez Yvonne Gonzalez Rogers rechazó la semana pasada el último intento de Meta de archivar la causa. Las comparecencias podrían incluir al consejero delegado, Mark Zuckerberg, y al responsable de Instagram, Adam Mosseri, según Reuters.
La querella original de 2023 agrupa a decenas de fiscales generales. Sostienen que Meta violó las leyes de protección al consumidor y la COPPA, la norma federal que protege la privacidad de los menores en internet. La acusación asegura que la compañía sabía que Instagram y Facebook tenían usuarios por debajo de los 13 años y recopiló datos sin consentimiento parental. Zuckerberg ya declaró en febrero en el juicio de Los Ángeles que Instagram está pensada para ser ‘útil’, no adictiva.
Las dos sentencias desfavorables de Los Ángeles y Nuevo México, recurridas por la compañía, abren la puerta a una cascada de resoluciones. Meta acumula miles de litigios por daños a usuarios en todo el país. Una nueva derrota validaría la tesis de los demandantes sobre el diseño adictivo, lo que transformaría la exposición legal de la compañía.
El coste de litigar: 2.400 millones de dólares en un solo trimestre
La factura legal es un elemento de fondo. Meta gastó 2.400 millones de dólares en costas judiciales solo en el segundo trimestre de 2026, según sus propias cuentas. La cifra refleja la presión de defender a la vez múltiples frentes abiertos. En el proceso de Oakland, la reclamación de 1,4 billones convive con la estimación de Meta de 4 millones, una horquilla que la jueza Rogers ya ha calificado de ‘irrazonable’ en ambos extremos.
Meta rechaza las acusaciones y califica la reclamación de ‘desorbitada’. La compañía sostiene que los fiscales no han presentado pruebas de que algún residente fuera engañado. En su defensa, equipara funciones como disponer de varias cuentas de Instagram a ‘características benignas’, y atribuye las dificultades de verificación de edad a un desafío de toda la industria. ‘Los fiscales persiguen un pago desorbitado en lugar de atenerse a los hechos’, señaló un portavoz.
La multa concreta importa menos que el precedente: si el diseño adictivo se consolida como fallo legal, la factura de todo el sector cambiará.
Lo que se juega Meta más allá del veredicto
El jurado, compuesto por ocho miembros, tendrá una función consultiva: la jueza conservará el poder final sobre el veredicto y las sanciones. El juicio se prolongará durante unas seis semanas, y el audio se retransmitirá en directo por el canal de YouTube del tribunal. Las comparecencias de Zuckerberg y Mosseri son muy esperadas por la claridad que aportarían sobre el diseño de los algoritmos.
El alcance del litigio va más allá de Estados Unidos. En Europa, la AEPD ya sancionó a Meta en el pasado por el tratamiento de datos de usuarios españoles. El endurecimiento regulatorio contra las plataformas es una tendencia global, no una anomalía de los tribunales californianos. La COPPA, aprobada en 1998, nunca se había aplicado contra una red social con la escala de Instagram y Facebook. El proceso de Oakland puede definir su estándar interpretativo para la próxima década.
Meta no está en una situación financiera comprometida, pero la sucesión de litigios eleva el coste de capital y la presión sobre la cuenta de resultados. La estimación de la compañía de 4 millones de dólares para las sanciones contrasta con la cifra de 1,4 billones que atribuye a los estados. La distancia entre ambas valoraciones refleja la incertidumbre jurídica del caso. La jueza ya ha señalado que ninguna de las dos cifras le parece razonable, lo que abre la puerta a una resolución intermedia.
El veredicto, que se espera para finales de otoño, se ha convertido en una prueba de estrés para el modelo de responsabilidad de las plataformas. La cuestión de fondo ya no es solo si Meta recopiló datos de menores, sino si las funciones de retención de usuarios pueden considerarse adictivas por diseño. Y ahí, el fallo de Oakland tendrá mucho que decir.

