Laura Borràs, indultada, arremete contra el lawfare: ‘No tengo nada de lo que arrepentirme’

La expresidenta de Junts reivindica su inocencia pese a la sentencia por prevaricación y falsedad documental. El Gobierno reduce la cárcel, pero mantiene 13 años de inhabilitación y alimenta el relato del lawfare en el independentismo.

Laura Borràs, indultada hace un par de semanas, arremete contra el lawfare y asegura: ‘No tengo nada de lo que arrepentirme’. La expresidenta de Junts reapareció en la Universitat Catalana d’Estiu con un discurso que vuelve a tensar el relato independentista.

Una sentencia firme y un indulto sin borrón

La condena que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña confirmó contra Borràs incluye cuatro años de cárcel y 13 años de inhabilitación por fraccionar contratos y adjudicarlos a dedo a un amigo al frente de la Institució de les Lletres Catalanes. La sentencia reconoce prevaricación y falsedad documental. El Gobierno concedió el indulto hace un par de semanas, pero mantuvo la inhabilitación. La Fiscalía, además, no la considera rehabilitada ni arrepentida.

Borràs no ha dado muestra alguna de remordimiento. ‘No tengo nada de lo que rehabilitarme o arrepentirme’, manifestó este lunes durante su intervención en la Universitat Catalana d’Estiu. Y añadió una traducción particular: ‘Me niego a ser reeducada, algo que, en español judicial (os lo traduzco) quiere decir españolizada’.

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El ‘lawfare’ como relato frente al Tribunal Superior

La dirigente de Junts ha convertido la sentencia en una supuesta guerra jurídica. Habla de lawfare, un préstamo del inglés que el independentismo emplea para describir la actuación de los tribunales españoles. La inexistencia de una persecución política probada no ha impedido que Borràs discuta la legitimidad del fallo, pese a que la propia jueza sugirió el indulto.

El discurso no se limitó al ámbito judicial. Borràs cargó contra la división del independentismo: ‘Cuando un movimiento político dedica más energía a demostrar quién tiene la culpa de la derrota pasada que a construir las condiciones de la victoria futura, quiere decir que algo esencial se ha roto’. A su juicio, las disputas internas ‘le hacen el trabajo al Estado español’.

La amnistía concedida por el Gobierno de Pedro Sánchez aparece en su relato como una victoria política. Borràs sostiene que demuestra que es posible conseguir que ‘el Estado modifique su posición’ si hay correlación de fuerzas suficiente. Por eso pide a los suyos no repetir los errores del procés de 2017, sino ‘ser más inteligentes que en 2017 y hacerlo mejor’.

El indulto reduce la condena penal, pero la inhabilitación mantiene abierta la batalla por el relato dentro del independentismo.

Qué implica para Junts y la legislatura catalana

El retorno de Borràs al primer plano llega en un momento delicado para Junts. La formación mantiene la interlocución con el PSC y con ERC, pero compite con los republicanos por la hegemonía en el bloque independentista. La reivindicación del lawfare y de la amnistía como victoria no es nueva: es el argumentario que Junts necesita para conservar a su núcleo duro.

El precedente es conocido. Los indultos concedidos en 2021 a los líderes del procés dejaron intactas las inhabilitaciones en varios casos y no frenaron la disputa sobre la legitimidad judicial. Con Borràs, Junts recupera un perfil que conecta con una parte del independentismo más identitario, pero que a la vez dificulta los equilibrios con ERC en el Govern.

Borràs también reclama competencias en inmigración para la Generalitat, un asunto que el Govern de Salvador Illa ha evitado desplegar en profundidad. Una nación se hace fuerte teniendo las herramientas para integrar a la gente que llega. Cataluña es y ha sido un país receptor de inmigración’, opinó. Es una puerta que Junts quiere usar para diferenciarse de ERC y del PSC.

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El discurso de Borràs no es improvisado. Refuerza su posición interna, cuestiona la justicia española y ofrece una tesis de reconstrucción nacional. No pide disculpas. No cede.

La estrategia no está exenta de riesgos para Junts. El partido de Puigdemont necesita convencer a ERC de que el soberanismo sigue vivo sin romper los acuerdos que le dan acceso al Govern. La reivindicación abierta de una segunda intentona, aunque Borràs no la formula como tal, complica la geometría de alianzas en el Parlament.

Borràs no entra en la gestión del Govern, pero sus intervenciones marcan los tiempos del partido. Cuando ella habla de ‘reconstrucción nacional’, los sectores pragmáticos de Junts callan o aplauden. El silencio de la dirección en funciones es elocuente.

El indulto no cierra la causa política. Permite a Borràs eludir la prisión, pero no borra la sentencia. Tampoco rehabilitará su relato ante una Fiscalía que la ve sin arrepentimiento. La batalla, en realidad, acaba de empezar.