Récord en las primarias del Congreso de EE.UU. de 2026: la mayor renovación desde Vietnam

Once congresistas en ejercicio han perdido la nominación de su partido, el peor dato desde los años de Vietnam. La ola de renovación obliga a la Casa Blanca a negociar con un Congreso más fragmentado e imprevisible.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Las primarias de 2026 han despedido ya a once congresistas en ejercicio, el máximo en un año sin rediseño de distritos desde 1970.
  • ¿Quién está detrás? Siete demócratas y cuatro republicanos han perdido la nominación, con votantes jóvenes e insatisfechos y candidatos del ala progresista como principales beneficiarios.
  • ¿Qué impacto tiene? Un Congreso más fragmentado e imprevisible para la agenda legislativa de Donald Trump, con efectos indirectos sobre el calendario comercial y de gasto.

Las primarias del Congreso de EE. UU. de 2026 han despedido a once congresistas en ejercicio, un récord desde 1970. La cifra confirma que la ventaja del titular se ha debilitado tanto entre demócratas como entre republicanos a las puertas de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.

El mapa de una purga electoral sin rediseño de distritos

Según el recuento publicado por The Daily Caller, la derrota del congresista republicano de Florida Cory Mills convirtió este ciclo en el de mayor mortalidad política para los titulares de la Cámara desde 1970. En términos históricos, solo 1974 y 2020 se acercaron, con ocho caídas cada uno, y 1980 registró seis. La particularidad de 2026 es que ocurre sin rediseño de distritos, el proceso de reconfigurar los mapas electorales que suele proteger a los veteranos del Capitolio.

El hartazgo con el Capitolio explica en buena medida este castigo. La desaprobación del Congreso llegó al 86% en abril, un máximo histórico, con solo un 10% de aprobación, según Gallup. En julio el rechazo se mantenía en el 80% y la aprobación en el 16%. La institución arrastra ese malestar desde la primavera de 2025, tras el cierre gubernamental más largo de la historia de Estados Unidos.

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Siete demócratas y cuatro republicanos: las caras de la derrota

El balance es asimétrico: siete demócratas y cuatro republicanos han perdido ya la nominación. Entre los demócratas caen Shri Thanedar de Michigan y Diana DeGette de Colorado, derrotada por Melat Kiros, militante de los Socialistas Demócratas de América (DSA). También han caído Al Green y Julie Johnson de Texas, Adriano Espaillat y Dan Goldman de Nueva York y John Larson de Connecticut. En el bando republicano, además de Cory Mills, perdieron Dan Crenshaw de Texas, Thomas Massie de Kentucky y Andy Ogles de Tennessee.

Los votantes demócratas más jóvenes han castigado a los titulares de mayor edad, mientras que los republicanos veteranos han aguantado mejor. La DSA se encamina a enviar su mayor delegación al Congreso. Kiros venció el 1 de julio a DeGette, que llevaba 29 años en la Cámara. Thanedar cayó ante el representante estatal Donavan McKinney, respaldado por la DSA.

Mills arrastra desde hace meses varias investigaciones. El comité de Ética de la Cámara y el Departamento de Justicia (DOJ) indagan acusaciones de conducta sexual inapropiada e infracciones de financiación electoral. Donald Trump, por su parte, ha retirado su apoyo a varios legisladores con los que había chocado públicamente.

Once caídas sin rediseño de distritos no son una anécdota: son la evidencia de que el titular ya no protege de la ira del votante.

La Lógica de Washington

La lectura desde Washington no es de caos, sino de realineamiento. La historia electoral americana registra sacudidas similares cuando la desaprobación del Congreso se dispara: en 1970, en plena guerra de Vietnam, y en 1974, tras el escándalo Watergate, los votantes también castigaron a los titulares. La diferencia de 2026 es que el derrumbe de la confianza institucional ha llegado tras un cierre administrativo récord y un Congreso que va camino de aprobar el menor número de leyes de su historia en una legislatura de dos años. El calendario legislativo ya no ofrece refugio al establishment de ninguno de los dos partidos. Eso se traduce en en una negociación legislativa mucho más imprevisible.

Para España, el impacto es indirecto pero no inocuo. Un Capitolio fragmentado y en año electoral tiende a bloquear los expedientes que tocan la relación transatlántica: acuerdos comerciales, gasto en defensa, sanciones tecnológicas y aranceles. Las empresas españolas con operaciones en EE. UU. —desde Inditex hasta Ferrovial— dependen de un Congreso que ahora negociará con mayorías más ajustadas y liderazgos bajo presión. La lógica del Capitolio se impone: sin mayoría previsible, cada voto se encarece y cada negociación tarda más.

La proyección hasta noviembre es clara: las primarias restantes seguirán midiendo la paciencia del votante con los titulares, y el 3 de noviembre se votará entre un Partido Republicano que busca defender su mayoría y un Partido Demócrata que canaliza la energía progresista de los más jóvenes. Con el Congreso en esta fase de renovación, la Casa Blanca tendrá que elegir entre negociar cada semana o gobernar por decreto. Y eso, para los socios europeos, equivale a vivir con una cuota extra de imprevisibilidad.

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Ficha del Caso

  • El caso: Las primarias de 2026 han despedido a once congresistas en ejercicio, el máximo desde 1970 en un año sin rediseño de distritos, y anticipan una renovación profunda del Capitolio.
  • Datos clave: 11 titulares caídos: 7 demócratas y 4 republicanos; desaprobación del Congreso del 86% en abril y 80% en julio; aprobación del 10% y 16%; elecciones de medio mandato el 3 de noviembre de 2026.
  • Para España: Un Congreso más fragmentado puede retrasar acuerdos comerciales y medidas de gasto que afectan a empresas y a la relación bilateral; el riesgo es más volatilidad legislativa, no un bloqueo permanente.