Artur Mas se ofrece a presidir Junts si Puigdemont da un paso al lado para recuperar el espacio de CiU

El expresidente de la Generalitat aceptaría liderar el partido solo con una salida pactada del líder en Waterloo. Fuentes del entorno convergente sitúan el movimiento como una maniobra para rescatar los valores de CiU ante el desgaste electoral.

Artur Mas ha dado un paso al frente en la interna de Junts. Según fuentes de su entorno citadas por Crónica Global, el expresidente de la Generalitat estaría dispuesto a presidir el partido si Carles Puigdemont pacta su salida. La operación, tejida desde el antiguo espacio de Convergència i Unió, busca recuperar los valores convergentes y frenar la caída electoral del independentismo de centroderecha.

El liderazgo de Puigdemont, entre la lealtad y el desgaste

El regreso definitivo de Carles Puigdemont, previsto para entre octubre y noviembre, ha reabierto el debate sucesorio. El aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y el probable respaldo del Tribunal Constitucional dejan la puerta abierta a su retorno, pero también disparan la pregunta interna: ¿debe seguir al frente de Junts?

Dirigentes de la antigua Convergència i Unió (CiU) y círculos de empresarios catalanistas no independentistas llevan meses formulando esa pregunta. Los pesos pesados del partido, sin embargo, insisten en que Puigdemont es insustituible. Creen que Junts no se entiende sin su liderazgo. Sin él, advierten, el puzle de liberales, socialdemócratas y la facción más izquierdista se desintegraría.

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También hay un cálculo de supervivencia. La mayoría de los cargos actuales debe su posición a Puigdemont, y un relevo no continuista les dejaría sin garantías. El caso más evidente es el de Jordi Turull, secretario general muy cuestionado, a quien se le podría buscar una salida pactada.

Oficialmente, el partido sostiene que solo Puigdemont puede decidir su futuro. Fuentes cercanas a Waterloo afirman que ni siquiera él lo tiene claro y que no lo hará hasta que regrese. Aun así, como ocurrió en 2024, la dirección le presiona para que siga siendo el principal activo electoral.

En privado, no obstante, algunos empiezan a reconocer que sin cambios las encuestas que sitúan a Junts como cuarta fuerza en el Parlament se pueden consolidar. Y no emerge un liderazgo alternativo claro: Míriam Nogueras no genera consenso pese a su papel en el Congreso, y Josep Rull, presidente del Parlament, es visto como el más listo por asegurarse visibilidad institucional cuando estalle la guerra sucesoria.

La lealtad interna convive con el miedo a una cuarta fuerza que ya no sería alternativa de gobierno.

La operación discreta para devolver a Mas a la primera línea

Puigdemont relevo

Tras meses de conversaciones privadas, empresarios, abogados y políticos del entorno de CiU llegaron a una conclusión: la solución pasaba por que Artur Mas tomara de nuevo las riendas. Según fuentes cercanas a esos encuentros, ya habrían logrado convencer al expresidente para dar el paso.

El movimiento, eso sí, está condicionado. Mas solo aceptaría si Puigdemont decide apartarse y si la salida se produce de forma pactada, con un congreso que refrende la decisión. Fuentes próximas a ambos recuerdan que no se hablan desde hace años. No es un detalle menor.

‘Me ha trasladado que está dispuesto’, resume un exdirigente de CiU en conversación con la fuente original. El objetivo declarado es ‘recuperar los valores convergentes’ para ‘volver a construir un proyecto ganador’.

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La jugada tiene una lectura ideológica. A Mas le empujan a devolver a Junts, partido creado en 2017 para materializar la secesión, hacia la senda autonomista y hacia el posicionamiento liberal de la derecha catalana clásica. El recuerdo de CiU vuelve a la mesa.

La paradoja del retorno: entre el pasado del procés y el empuje de Aliança Catalana

Las encuestas, sin embargo, cuentan otra historia. El centroderecha nacionalista cosecharía el peor resultado de su historia, cuarta fuerza en el Parlament, superado por Aliança Catalana y lejos de gobernar en las principales ciudades. El escenario es opuesto al que dejó Mas en 2016.

El expresidente reflexiona con frecuencia sobre el procés en tertulias, actos públicos, y a veces con un arrepentimiento tímido. Fue él quien llevó a CiU al independentismo presionado por la CUP. Ahora se le reclama la operación inversa: devolver a Junts al autonomismo liberal.

La propuesta no es unánime. Parte del empresariado, pese a rechazar al autor intelectual del procés, celebraría una etapa de estabilidad e institucionalidad. El regreso de Mas ofrece seguridad, pero también reabre heridas. Y la militancia actual de Junts no creció con la nostalgia de CiU.

El desenlace no depende de encuestas. Depende de Puigdemont, de su regreso en otoño y de si acepta soltar amarras. Hasta entonces, el pulso seguirá siendo sordo. La gran duda no es solo quién manda, sino qué proyecto queda.