Ourense sufrirá 58 días de calor extremo al año en 2050, según el Centro Nacional de Supercomputación

El Atlas de Vulnerabilidad al Calor del Barcelona Supercomputing Center prevé un aumento de 36,7 días anuales de temperaturas extremas en la provincia. La demanda de refrigeración crecerá un 64% hasta mediados de siglo.

Ourense pasará de 21,2 días de calor extremo al año a 58,1 en 2050, según el Centro Nacional de Supercomputación.

Ourense, la provincia gallega más expuesta al estrés térmico

El dato procede del Atlas de Vulnerabilidad al Calor, elaborado por el Barcelona Supercomputing Center a partir de modelos climáticos y variables urbanas y sociales. La provincia sumará más de un mes extra de calor extremo cada año respecto al inicio de siglo. El incremento no es uniforme: Ourense concentra el mayor salto de Galicia, con un calendario de episodios extremos que se amplía de forma notable.

El estudio, centrado en poblaciones de más de 40.000 habitantes, sitúa a Ourense ante una africanización del clima en España. Ferrol, en A Coruña, figura entre las pocas localidades del noroeste que quedarán al margen. En el extremo opuesto se sitúa Castelldefels, con más de 90 días anuales de olas de calor. El concepto resume un desplazamiento hacia veranos más largos e intensos.

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El dato adquiere especial relevancia en una provincia que ya registra veranos con temperaturas elevadas. Las olas de calor no solo serán más frecuentes, sino también más incisivas sobre la vida cotidiana, la salud, el consumo energético, y las condiciones de las viviendas. El calendario de episodios de calor extremo se ampliará de forma notable respecto al comienzo de siglo.

La vivienda y la factura eléctrica, los dos frentes del confort térmico

La demanda de refrigeración de viviendas y empresas crecerá un 64% hacia 2050. El salto energético de la refrigeración alcanzará un 64%. Este aumento no solo elevará el consumo de electricidad; también puede agrandar la brecha entre hogares que pueden pagar aire acondicionado y los que no.

El fenómeno puede generar un doble efecto. El doble efecto ya es visible: más demanda eléctrica y más vulnerabilidad social. Por un lado, aumentará la demanda de electricidad asociada al aire acondicionado. Por otro, las familias sin recursos suficientes quedarán más expuestas a las altas temperaturas. A medida que aumenten los días de calor, mantener una temperatura confortable requerirá más consumo y puede elevar el coste de las facturas.

El calor extremo de Ourense no es una anomalía provincial: es la advertencia climática de una Galicia que verá transformado su modelo urbano antes de 2050.

La capacidad de una vivienda para proteger a sus ocupantes dependerá del aislamiento, la orientación y la disponibilidad de sistemas de refrigeración. El modelo cambia. De familias que no podían calentar su hogar en invierno se pasará a otras que no podrán mantener el confort térmico en verano. La adaptación del parque residencial será uno de los principales desafíos de la sociedad ourensana en las próximas décadas.

El estudio interpela también a las administraciones. Las administraciones deberán acometer actuaciones urbanas de sombra y zonas verdes, además de rehabilitar edificios para reducir la temperatura exterior. No se trata solo de un reto ciudadano: la planificación urbana tendrá que incorporar el clima futuro como variable de diseño. La rehabilitación de edificios, zonas de sombra y zonas verdes serán prioritarias en los próximos años.

El Laboratorio Gallego

Galicia afronta esta proyección con una paradoja. Ourense ya figura habitualmente entre las zonas con temperaturas estivales más elevadas de Galicia, mientras que otras áreas atlánticas mantienen registros más suaves. El incremento de 36,7 días de calor extremo y el alza del 64% en refrigeración obligan a situar la adaptación climática en la agenda urbana y energética de la comunidad. Los episodios de calor en Galicia pueden seguirse a través de MeteoGalicia.

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La lectura no es exclusivamente local. El informe ha sido elaborado sobre poblaciones de toda España y sitúa la africanización del clima como un desafío compartido que exige coordinar políticas de vivienda, sanidad pública y planificación urbana. Para la Xunta, los ayuntamientos y el Parlamento de Galicia, la proyección a 2050 introduce una incógnita: si las ayudas a la rehabilitación y las zonas verdes llegarán a los hogares con menos recursos. Ese es el riesgo. La adaptación, si se retrasa, puede convertir la pobreza energética de invierno en pobreza energética de verano. El debate político gallego no puede esperar a 2049.

Ficha del Caso

  • El caso: La proyección climática sitúa a Ourense como la provincia gallega más expuesta al calor extremo en 2050, con efectos sobre vivienda, salud y consumo eléctrico.
  • Datos importantes: 21,2 días de calor extremo en 2000; 58,1 días en 2050; aumento de 36,7 días anuales; demanda de refrigeración +64% respecto a 2000.
  • Resumen: La adaptación urbana y energética de Ourense se convierte en un ensayo de las políticas climáticas que deberán abordar también otras ciudades españolas de interior.