Ourense registró 1.331 nacimientos en 2025 frente a una mortalidad que triplica esa cifra, según la última estimación del Instituto Nacional de Estadística. La provincia consolida así un saldo vegetativo cada vez más negativo.
La actualización semanal de defunciones y nacimientos del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada el pasado miércoles, deja poco margen de interpretación. Ourense anota entre 4.500 y 5.000 fallecimientos anuales, mientras los alumbramientos se quedaron en 1.331 en 2025. Un año antes habían sido 1.265.
Una brecha estructural que no se cierra
La evolución reciente no ofrece consuelo. El leve repunte de nacimientos entre 2024 y 2025 no altera una relación de tres a uno respecto a las muertes. Con una media histórica de 4.500 a 5.000 defunciones, cualquier variación de la natalidad resulta marginal.
Las defunciones semanales se mueven entre 80 y 100 casos, con picos que se concentran en los meses de invierno. Las patologías respiratorias y las bajas temperaturas castigan a una población que envejece sin relevo generacional suficiente.
El invierno, los 85 años y las causas de fondo
El dato más revelador está en la edad. Las personas mayores de 85 años concentran más de la mitad de las defunciones totales registradas en la provincia. La pirámide poblacional ourensana lleva décadas invertida, y el INE lo confirma sin necesidad de interpretaciones.
Aunque la serie semanal del INE no discrimina por patología, los datos anuales de causas de muerte dibujan un mapa clínico claro: las enfermedades del sistema circulatorio y los tumores, siguen siendo las principales causas de fallecimiento entre los ourensanos. La mortalidad cardiovascular y oncológica convive con el frío invernal y con una red de cuidados que envejece, pero no se amplía al mismo ritmo.
Ourense no pierde habitantes por un éxodo repentino: los pierde en silencio, con un saldo vegetativo que se repite cada año.
La provincia encaja en la lógica de la España vaciada, aunque no siempre figure en sus titulares. La Galicia interior comparte con Soria, Teruel o Cuenca un envejecimiento extremo que condiciona servicios, vivienda y empleo. La diferencia es que Ourense no suele pedir altavoz: asume su demografía con una naturalidad que enfría cualquier debate.
El envejecimiento no es solo una estadística: altera el mercado laboral, la demanda de servicios sociales y el mapa sanitario. En Ourense, los municipios del rural pierden farmacias, consultorios y escuelas antes de desaparecer del censo. La Galicia interior lleva años observando cómo se reducen las líneas de transporte y se concentran los recursos en la capital.
Las comarcas de Valdeorras, A Limia o Celanova muestran la misma tendencia, cada una con sus particularidades. La provincia no se vacía de manera uniforme: se despuebla primero el rural y después las cabeceras de comarca, mientras la ciudad de Ourense resiste como centro administrativo y de servicios.
El Laboratorio Gallego
La demografía de Ourense no es un asunto local: es la exageración de un problema que comparte toda Galicia. En el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados), la despoblación aparece de forma recurrente en los debates. PPdeG, BNG y PSdeG discrepan en los remedios, pero comparten un diagnóstico común: la sangría del interior no se corrige con medidas puntuales.
La proyección nacional es incómoda. Mientras el debate público sitúa la España vaciada en la meseta, Galicia acumula décadas de saldo vegetativo negativo y una diáspora que no siempre se lee en clave demográfica. La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela) maneja los mismos datos del INE, pero no ha logrado revertir la tendencia.
Queda por ver si la próxima actualización del padrón devuelve a Ourense a la agenda política nacional o la mantiene como un registro estadístico más. La demografía no entiende de ciclos electorales, y eso es precisamente lo que incomoda a las administraciones.
Ficha del Caso
- El caso: Ourense registra 1.331 nacimientos en 2025 frente a entre 4.500 y 5.000 muertes anuales, según el INE.
- Datos importantes: Mortalidad semanal de 80 a 100 casos; más de la mitad de las muertes en mayores de 85 años; causas principales circulatorias y tumores.
- Resumen: La despoblación de Ourense agrava la España vaciada y presiona las políticas gallegas de reto demográfico.

