La DGT ha encendido cinco radares nuevos que, hasta ahora, solo mandaban un aviso por correo cuando pillaban a alguien pasado de velocidad. Ni multa ni puntos. Puro margen de confianza para que los conductores se familiaricen con el terreno antes de que empiece a doler en el bolsillo.
Ese margen se acaba el 1 de septiembre. A partir de esa fecha, el mismo exceso que hoy no cuesta nada se traduce en sanciones de hasta 600 euros y la pérdida de 6 puntos del carnet. Y no es un farol: la propia Dirección General de Tráfico lo ha confirmado con ubicaciones exactas ya publicadas.
Dónde están los nuevos radares de la DGT
Los cinco dispositivos se reparten entre tres provincias muy transitadas en la recta final del verano. Uno es fijo, situado en la CL-101 de Soria, muy cerca de Ólvega. Los otros cuatro son radares de tramo bidireccionales: dos vigilan la N-110 de Segovia, entre Gallegos y Navafría, y otros dos controlan la CM-412 de Albacete, entre Villanueva de la Fuente y Almansa.
No es casualidad que hayan elegido justo estas carreteras. Son vías convencionales, no autovías, donde la siniestralidad histórica es más alta y donde hasta ahora apenas había vigilancia electrónica de velocidad media. La DGT lleva meses ampliando ese tipo de cobertura en carreteras secundarias.
Cómo funciona un radar de tramo y por qué frenar de golpe no sirve
Lo que hace especial a la DGT en este despliegue es que cuatro de los cinco puntos usan tecnología de radar de tramo, muy distinta al radar fijo tradicional. En vez de medir un pico instantáneo, cronometra el tiempo que tarda tu matrícula en recorrer varios kilómetros y calcula la velocidad media real de todo el trayecto.
Eso cambia por completo la estrategia de quien conduce. Levantar el pie del acelerador justo antes de la última cámara ya no libra de nada: si has ido rápido en algún tramo intermedio, la media te delata igualmente, aunque cruces la línea de salida a la velocidad correcta.
Cuánto vas a pagar si te pillan a partir de septiembre
La escala de sanciones no es nueva, pero conviene tenerla clara antes de que estos cinco radares empiecen a facturar de verdad. El importe depende directamente de cuántos kilómetros por hora te hayas pasado del límite en ese tramo concreto.
Los excesos leves, de hasta 20 km/h por encima del límite, se quedan en 100 euros sin pérdida de puntos. Pero la cosa escala rápido: superar el límite en más de 50 km/h ya alcanza los 600 euros, 6 puntos y, en los casos más extremos, riesgo de proceso penal si se superan los 60 km/h en vía urbana o los 80 km/h en interurbana.
Qué hacer si conduces habitualmente por estas carreteras
Si tu ruta pasa con frecuencia por la CL-101, la N-110 o la CM-412, lo más sensato es asumir ya que esos tramos están controlados, aunque de momento no tengan coste real. La única estrategia que funciona de verdad contra un radar de tramo es mantener una velocidad constante durante todo el recorrido, no solo al pasar frente a la última cámara.
Hay una ventaja práctica que juega a favor del conductor prevenido: la DGT ha compartido las coordenadas exactas con los operadores de navegación, así que cualquier app de tráfico actualizada avisará antes de entrar en la zona controlada. El aviso llega, pero conviene recordar que la multa también llega si no se ajusta la velocidad.
Conviene tener presente algunos puntos clave de este despliegue:
- El radar fijo está en la CL-101 de Soria, kilómetro 7,02, cerca de Ólvega.
- Los dos radares de tramo de Segovia se ubican en la N-110, entre Gallegos y Navafría.
- Los dos radares de tramo de Albacete están en la CM-412, entre Villanueva de la Fuente y Almansa.
- Todas las ubicaciones ya figuran señalizadas en carretera y publicadas en la web oficial de la DGT.
Lo que viene: más radares y menos margen para el despiste
Este caso de Soria, Segovia y Albacete no es un episodio aislado, sino parte de un plan bastante más amplio. La DGT tiene en marcha 122 nuevos puntos de control repartidos por todo el país, de los que ya hay más de un centenar instalados o funcionando. El objetivo declarado sigue siendo el mismo de siempre: reducir la siniestralidad en los tramos donde el exceso de velocidad pesa más en los accidentes graves.
La buena noticia, si se puede llamar así, es que la solución para no verse afectado sigue siendo sencilla y está al alcance de cualquiera: respetar el límite durante todo el trayecto, no solo al pasar junto a la cámara. Con las ubicaciones ya publicadas y compartidas con los navegadores, cuando llegue septiembre nadie podrá alegar que no lo vio venir.


