El estrecho de Ormuz lleva seis meses en guerra y el suministro energético de España mira esa franja con vértigo.
Antes del conflicto, por Ormuz circulaban más de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados. El 24 de agosto fueron cerca de 5 millones, según Vortexa. La caída no es un dato técnico: es el mapa de riesgo que explica por qué los precios del crudo y del gas mantienen en alerta a importadores como España.
Qué ha cambiado en Ormuz durante estos seis meses
Ormuz es la puerta marítima del golfo Pérsico. Por allí salen cargamentos de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) calcula que el flujo total de petróleo y derivados pasó de 21,6 millones de barriles diarios en el último trimestre de 2025 a 14,9 millones en el primero de 2026 y a 4,9 millones en el segundo.
La escalada empezó el 28 de febrero, con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Marzo desplomó el tránsito; abril y mayo trajeron una tregua parcial y escoltas; el 17 de junio hubo un entendimiento provisional entre Washington y Teherán; y el 7 de julio las hostilidades volvieron a deteriorar la ruta.
La fotografía actual es la de un paso abierto, pero profundamente limitado. En la semana cerrada el 21 de agosto salieron 89 embarcaciones y entraron 103. El domingo 23 cruzaron cuatro buques de materias primas y el lunes 24 solo dos petroleros, el menor registro diario desde principios de mayo.
El tránsito por Ormuz se mantiene cerca de un 90% por debajo de los niveles previos al conflicto.
Por qué este cuello de botella golpea a España
España no tiene una producción relevante de crudo. Depende de los mercados internacionales para llenar refinerías, depósitos de gas y rutas marítimas. Cuando Ormuz deja de mover una quinta parte del petróleo mundial, la factura energética española se expone a un sobreprecio inmediato y a una mayor volatilidad en el gas natural licuado, del que más del 20% cruzaba este punto antes de la guerra.
La factura energética española no depende solo del precio del barril en el momento del ataque. También pesan los fletes, los seguros y la elección de rutas más largas por el cabo de Buena Esperanza, que llegan con semanas de retraso y a un coste mayor.
La Organización Marítima Internacional contabilizaba 68 incidentes confirmados en Ormuz y otras aguas de la región hasta el 21 de agosto, con 19 marinos fallecidos. Alrededor de 6.000 tripulantes seguían vinculados a un plan de evacuación suspendido. El riesgo sobre la tripulación encarece fletes y seguros, y ese coste termina en los contratos de importación.
El 25 de agosto, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que las minas fueron retiradas de las aguas internacionales de Ormuz. Ese mismo día, Irán y Omán discutían un corredor temporal conjunto y un plan de desminado. Son señales de distensión, pero todavía no devuelven los volúmenes que el mercado necesita.
La lección de una ruta que no llega a cerrarse
Conviene recordar que el petróleo no necesita un cierre total para desestabilizar los precios. En 2019, algunos ataques contra buques en aguas del golfo ya mostraron cómo la percepción de inseguridad dispara las primas y alarga las rutas alternativas. El resultado suele ser el mismo: un barril más caro para los importadores netos.
El detalle que casi nadie cuenta es que Ormuz está abierto, pero los sistemas de identificación automática se han vuelto poco fiables: algunos buques los apagan por seguridad. Menos datos y más opacidad obligan a importadores como España a trabajar con primas de riesgo más altas y rutas alternativas más largas.
La próxima variable será si el corredor temporal entre Irán y Omán se consolida y si las escoltas logran devolver tráfico sin disparar incidentes. Mientras tanto, la factura energética española seguirá expuesta a la mayor perturbación de una ruta que movía uno de cada cinco barriles consumidos en el planeta.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El estrecho de Ormuz acumula seis meses de guerra con el tráfico de petroleros y gaseros muy por debajo de los niveles previos.
- Datos importantes: El flujo de petróleo cayó de más de 20 millones a unos 5 millones de barriles diarios; la OMI registró 68 incidentes y 19 marinos fallecidos.
- Resumen: La inestabilidad del paso golpea la seguridad de suministro y la factura energética de España como importador neto.

