El soterramiento de la A-5 recupera el túnel de la avenida de Portugal y queda listo para enlazar con la M-30 antes de fin de año. La reapertura, efectiva desde este lunes, cierra el grueso de una intervención de 400 millones de euros.
Así lo ha explicado esta mañana el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, durante una visita a la zona, en declaraciones recogidas por ABC. El Ayuntamiento da por cumplidos los plazos de una obra que, en palabras del propio delegado, ‘va a transformar esta zona de la capital’.
Qué se ha ejecutado en agosto y qué queda para el enlace definitivo
Durante las tres primeras semanas de agosto, los equipos han demolido la losa de hormigón de la rampa de salida, han excavado hasta la cota definitiva y han levantado la estructura que dará continuidad entre el soterramiento y la M-30. La operación ha incluido la colocación de 14 vigas de 30 metros de longitud en en horario nocturno.
Esa maniobra obligó a ocupar todo el ancho de la calzada del túnel y exigió una grúa de grandes dimensiones. En el túnel de entrada a Madrid, los trabajos equivalentes se ejecutaron durante el verano del año pasado y necesitaron más de un mes de cortes.
Con esta fase terminada, la obra civil del túnel de la A-5 se prevé concluida durante septiembre. Después arrancará la urbanización en superficie del futuro Paseo Verde del Suroeste, con un contrato de 46 millones de euros adjudicado a la UTE formada por Sarrión, Cyopsa y Becsa.
Los primeros tajos de urbanización comenzarán por la zona cercana a la calle de Seseña y deberían dejar varios tramos terminados a lo largo de 2027, dado que el plazo de ejecución del contrato es de 18 meses.
El soterramiento de la A-5 no es solo una obra de tráfico: es la condición para rehacer una frontera física que ha separado barrios durante décadas.
El túnel de la avenida de Portugal había permanecido cerrado todo el mes de agosto. Su reapertura devuelve a los conductores una conexión estratégica entre la A-5 y el centro, al tiempo que confirma que solo queda el remate de la conexión con la M-30 para final de año.
Adiós a una barrera de 80.000 coches diarios
El soterramiento permitirá esconder bajo tierra los más de 80.000 vehículos que cruzaban a diario por la autovía. El Ayuntamiento calcula que el tráfico en superficie se reducirá un 90%, una proporción similar a la caída esperada de la contaminación en el entorno.
Donde antes solo había asfalto, el proyecto reserva un corredor verde de 3,2 kilómetros que conectará Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina. La intervención supera los 410 millones de euros y afectará a más de 100.000 metros cuadrados en superficie, cosiendo la brecha histórica entre Lucero, Aluche, Las Águilas, Campamento y Casa de Campo.
El descenso de tráfico no solo mejora el aire: cambia la vida cotidiana de los barrios situados al otro lado de la autovía. Vecinos de Aluche o Lucero dejan de convivir con un flujo continuo de entrada y salida hacia municipios como Alcorcón, Móstoles o Navalcarnero.
El calendario apura a Navidad y deja un último corte sin concretar
Borja Carabante ha adelantado que entre finales de noviembre y principios de diciembre habrá nuevos cortes en el entorno para conectar el nuevo túnel con el ya existente de la M-30. El equipo municipal asegura que analiza con la adjudicataria cómo minimizar las afecciones.
La idea, ha explicado, es aprovechar final de año porque el tráfico baja de forma sustancial. Pero el Ayuntamiento no ha detallado aún cuántos días durará ese corte ni qué alternativas de movilidad se activarán en la avenida de Portugal y sus aledaños.
El precedente más cercano invita a la cautela: los trabajos equivalentes en el túnel de entrada exigieron más de un mes de cortes en el verano de 2025. Si la conexión definitiva se solapa con las compras navideñas o con los accesos a la Casa de Campo, el margen de error será pequeño.
Conviene no confundir plazos de obra con plazos de bienestar: cumplir la conexión final en diciembre no equivale a estrenar el paseo verde. El Ayuntamiento ha fijado 2027 para varios tramos de urbanización, y será entonces cuando se pueda medir si la paciencia de los vecinos se traduce en calidad urbana.
El coste político de un corte prolongado en Navidad es alto, sobre todo si la alternativa de movilidad no se detalla antes. Madrid ya aprendió en el verano de 2025 que una conexión bajo la M-30 no se improvisa: cada jornada extra de afección se convierte en quejas vecinales y colas en superficie.
En esta redacción seguimos de cerca el desarrollo del Paseo Verde del Suroeste. El siguiente hito no es menor: confirmar el calendario exacto del corte y comprobar si la urbanización arranca por la calle de Seseña, como ha apuntado el delegado, sin retrasos adicionales.
