Adam Mosseri declara en el juicio a Instagram Meta: ‘me suena a nuevo’ la ocultación de datos de menores

Es el primer directivo de alto nivel de Instagram en testificar en el litigio que enfrenta a Meta con una treintena de Estados. Las autoridades reclaman sanciones de hasta 1,4 billones de dólares y cambios en el diseño de las aplicaciones.

El juicio de Instagram y Meta por adicción de menores entra en fase clave: Mosseri desconoce la ocultación de datos. La multa potencial que planea sobre la matriz de Facebook alcanza 1,4 billones de dólares.

Claves de la operación

  • Adam Mosseri, primer alto cargo en declarar. El responsable de Instagram testificó este martes y negó haber participado en conversaciones para filtrar información.
  • Los fiscales reclaman sanciones de hasta 1,4 billones. Decenas de Estados acusan a Meta de enganchar a los menores y piden cambios en el diseño de las aplicaciones.
  • La herramienta de descanso evidencia una adopción marginal. Solo el 1,8% de los usuarios activó take a break en 2021, según datos de Meta.

El desfile de directivos que no leen los datos

En su comparecencia del martes, Adam Mosseri admitió que nunca participó en conversaciones para filtrar información. Cuando le mostraron los mensajes internos en los que un abogado pedía ‘limitar’ su acceso a las estadísticas, respondió: ‘me suena a nuevo’. El directivo matizó que no es jurista y que, a su entender, los abogados solo revisan el material, si hay implicaciones legales.

El juicio enfrenta a Meta con los fiscales de decenas de estados, que acusan a la compañía de diseñar sus aplicaciones para enganchar a los menores pese a las investigaciones internas que alertaban del daño. Los abogados de los estados piden sanciones de hasta 1,4 billones de dólares y quieren obligar a Meta a modificar aspectos estructurales de sus aplicaciones. Mark Zuckerberg, CEO de Meta, también está llamado a comparecer junto con otros empleados actuales y antiguos.

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Un elemento clave del caso es una presentación de 2023 elaborada por diseñadores de Instagram sobre seguridad adolescente. El documento mostraba que los contenidos sobre suicidio, autolesión y trastornos alimentarios tenían una audiencia adolescente 2,5 veces mayor que la adulta. También reflejaba que los contenidos considerados no recomendables para menores registraban una tasa de visualización 1,5 veces superior entre ellos.

Un abogado de la compañía pidió posteriormente a los empleados retirar esas estadísticas para limitar la exposición de Mosseri a la información incómoda. Francesco Fogu, director de diseño de producto de Instagram, declaró que se sintió sorprendido: nunca le habían pedido ocultar datos a la dirección. Finalmente se le permitió comunicarlos de forma verbal.

Fogu añadió que, pese a todo, los datos seguían al alcance de la cúpula en informes vinculados a la presentación. Aun así, la conversación evidencia una tensión interna que el juicio ha dejado al descubierto: la compañía temía que su propio responsable de Instagram conociera las cifras de daño adolescente antes de lanzar soluciones. O decidiera enterarse.

La empresa no discutía si los datos eran ciertos, sino cómo evitar que llegaran a quien debía tomar la decisión.

Una herramienta de bienestar con números que incomodan a la propia Instagram

El caso también ha arrastrado hasta el estrado a la función take a break, pensada para recordar al usuario que deje de hacer scroll. Los datos de la propia Meta reflejan que solo el 1,8% de los usuarios activó la herramienta en 2021. Ante el juez, Fogu admitió no conocer cuál había sido la tasa de adopción más alta.

El interrogatorio subió de tono. La jueza Yvonne González Rogers le recordó a Fogu que era el responsable del área y que no podía desconocer las cifras. ‘No creo los cuadros de mando. No leo datos. Esa no es mi trabajo. Solo confío en mi equipo’, respondió. La jueza no ocultó su incredulidad ante la ignorancia selectiva del directivo.

Un antiguo científico de datos de Meta, George Volichenko, ya había descrito la adopción como muy baja y decepcionante entre los adolescentes. Según su testimonio, solo el 0,165% de los menores activó el descanso de diez minutos al inicio, una cifra que después se elevó al 0,2%. La describió como fácil de ignorar.

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Mosseri se defendió con vehemencia. Restó importancia a la herramienta frente a otras funciones de seguridad más recientes. ‘Estamos ante una función con una tasa de uso decepcionantemente baja, que ha mejorado de forma significativa’, declaró. Recordó que las cuentas para adolescentes, obligatorias para menores de 16 años, ya activan los límites de tiempo por defecto. ‘Hay muchas funciones efectivas y muchas ineficaces’, sentenció.

Las cuentas para adolescentes se mencionan en el juicio como el éxito indirecto de aquella presentación. Fogu sostuvo que el pase final fue el catalizador de las cuentas para adolescentes. La función que nació incómoda sirvió para justificar restricciones que ahora son obligatorias.

España, la AEPD y las telecos ante el precedente estadounidense

En España, la AEPD ya demostró que no le tiembla el pulso con Meta. En 2024, la agencia suspendió de forma cautelar el lanzamiento de Meta AI en territorio comunitario por el tratamiento de datos personales. El pleito estadounidense puede sentar un precedente que la autoridad española observa con atención.

Este precedente importa porque Instagram es la plataforma de referencia para los adolescentes españoles, y porque las telecos locales llevan años reclamando la contribución de los gigantes digitales. Telefónica y otras operadoras europeas han presionado para que la Comisión Europea obligue a las grandes plataformas a financiar la infraestructura que ellas mismas saturan. Un juicio que obligue a Meta a rediseñar sus aplicaciones tendría un coste operativo directo, pero también una factura reputacional en los mercados europeos.

Más allá de la multa, lo relevante es la posibilidad de que un tribunal obligue a Meta a rediseñar sus algoritmos. Si la indemnización se pagará o no lo decidirá el jurado, pero una sentencia estructural afectaría a la forma en que Instagram presenta contenidos a los menores. La próxima comparecencia de Zuckerberg y la continuación del testimonio de Mosseri marcarán el tono de las próximas semanas.