Guerra de Ucrania: el exministro de Defensa Fedorov advierte de que a Kiev le quedan meses para evitar la derrota

El exministro destituido denuncia corrupción, falta de innovación y una ventana de meses para revertir el rumbo. La oficina presidencial responde que solo ha cambiado su estatus personal.

El exministro de Defensa Mykhailo Fedorov advierte: Kiev se está quedando sin tiempo para revertir la guerra.

Fedorov, un joven reformador destituido el mes pasado, rompe con la retórica oficial y asegura en una entrevista con Reuters que Ucrania parece estar perdiendo lentamente la guerra contra Rusia.

La oficina presidencial respondió que Fedorov había sido positivo sobre la conducción de la guerra cuando ocupaba el cargo y que lo único que ha cambiado es su estatus personal.

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¿Por qué Fedorov rompe con la narrativa oficial de Kiev?

En una entrevista concedida el lunes, Fedorov señaló que existe un punto de inflexión que determinará la trayectoria futura del país, pero admitió: ‘Parece que estamos perdiendo gradualmente, lentamente’. Ucrania todavía tiene ‘todas las posibilidades’ de ganar, pero necesita urgentemente un plan para poner fin a la guerra, añadió.

Mientras tanto, Rusia bombardea fábricas y almacenes ucranianos con decenas de misiles balísticos cada mes, y Ucrania apenas puede interceptarlos por la escasez de interceptores. En el Donbás, las líneas ucranianas avanzan con infantería desmotivada, mientras Kiev intensifica sus propios ataques con drones y misiles contra fábricas y refinerías rusas, causando escasez de combustible en todo el país.

La escasez de interceptores está erosionando la capacidad de Ucrania para defender su industria y su retaguardia.

Una encuesta de finales de julio mostraba que el 82% de los ucranianos confiaba en ganar, aunque la mayoría esperaba que los combates se prolongaran hasta 2027 o más. Fedorov, de 35 años, fue cesado tras solo seis meses en el cargo, después de impulsar reformas de adquisiciones y movilización que chocaron con el establishment militar.

Corrupción, falta de innovación y el estado al 5% de eficacia

Fedorov Defensa

Fedorov no se detiene en las cifras: denuncia que el Estado ucraniano opera con una eficacia del 5% y que al llegar al ministerio encontró jefes departamentales designados a instancias de empresas de defensa para defender sus intereses. De hecho, asegura que fue la corrupción arraigada, y las redes clientelares lo que frenó la innovación.

En su visión, la tecnología puede cambiar el campo de batalla: drones autónomos guiados por inteligencia artificial, misiles interceptores baratos para detener los ataques aéreos rusos y un programa propio de misiles balísticos. Los fabricantes ucranianos ya trabajan en estas tecnologías, pero Fedorov subraya que falta una estrategia conjunta para maximizar su efecto.

Fedorov defiende que su campaña de drones contra la logística rusa en el sur ocupado aún tiene una ventana de pocos meses para aislar Crimea antes de que Moscú adapte sus tácticas. Sin embargo, el presidente Volodymyr Zelenski aseguró el fin de semana que adelantar gastos dejó un agujero de 27.000 millones de dólares en el presupuesto del ministerio, mientras Fedorov afirma que su plan tenía un déficit de solo 5.000 millones.

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Su llamamiento a elecciones en tiempos de guerra ha caído mal en Kiev: Zelenski lo condenó y sugirió que podría estar empujado por fuerzas externas, algo que Fedorov niega. Mientras la ley marcial prohíbe los comicios, el exministro planea dividir su tiempo entre esa causa y un fondo de inversión en tecnologías militares.

Equilibrio de Poder

La advertencia de Fedorov no es una simple disputa doméstica: coloca sobre la mesa la fragilidad del esfuerzo bélico ucraniano en un momento en que Washington y Bruselas miden cada euro invertido. La administración Trump, con su enfoque transaccional, ya ha condicionado el apoyo a resultados medibles, y la falta de una estrategia ucraniana clara refuerza las voces que piden recortar la ayuda. Para España, el coste indirecto es tangible: una Ucrania derrotada o congelada en un conflicto prolongado presionará aún más los precios de la energía y obligará a un mayor gasto en defensa, justo cuando el Gobierno negocia el compromiso del 5% del PIB con la OTAN en un marco de tensión presupuestaria.

En términos históricos, la crisis recuerda a los desencuentros entre reformadores y la vieja guardia militar que han marcado a Ucrania desde 2014. La dimisión de Fedorov no cambia el equilibrio de fuerzas sobre el terreno, pero sí debilita la narrativa de victoria que sostiene la ayuda occidental. El próximo informe del ISW o la reacción de la OTAN en su cumbre de otoño serán clave para medir si esta advertencia se traduce en presión real sobre Zelenski o se diluye en la crisis de gobernanza que el propio exministro denuncia.