El precio del pulpo lleva años castigando al consumidor gallego y a media España. La escasez de pulpo en Galicia no es un rumor: las capturas han caído tanto que cada campaña se habla de crisis en las lonjas. Mientras tanto, en el suroeste de Inglaterra ocurre exactamente lo contrario.
En Devon y Cornualles, la situación ha dado un vuelco que nadie esperaba. Donde antes las trampas se llenaban de bogavantes, cigalas y vieiras, ahora aparecen pulpos. Un cambio de temperaturas ha convertido aquellas aguas en un criadero natural de Octopus vulgaris, el pulpo común que también se pesca en Galicia.
La Marine Biological Association ya ha investigado los fondos marinos y su conclusión es clara: no se trata de un episodio pasajero. Han encontrado alevines de pulpo, lo que sugiere que la especie ha llegado para quedarse, como alertan los propios científicos.
La costa gallega, mientras tanto, arrastra una crisis de capturas que no se explica solo por el clima. Sobrepesca, cambios en las corrientes y una presión histórica sobre los caladeros han reducido la presencia de pulpo en lonjas como O Carballiño o Bueu. El resultado es un hueco de oferta que los británicos están ocupando.
Las cifras que reventaron la lonja
Los datos transforman la anécdota en un problema de mercado. Solo en el primer semestre de 2026 se capturaron en el suroeste británico más de 3.000 toneladas de pulpo. Para ponerlo en contexto: eso supera todo lo faenado en Galicia durante los dos últimos años.
La lonja de Brixham, una de las más importantes de la zona, vivió una jornada récord con 103 toneladas descargadas en un solo día. Aquella subasta superó las 500.000 libras, algo más de 585.000 euros. Un ingreso extraordinario para pescadores que antes apenas veían este cefalópodo en sus redes.
El problema es que el pulpo no llega solo. Es un depredador voraz: consume casi el 8% de su peso corporal en marisco cada día. Las pesquerías tradicionales de crustáceos han caído hasta un 90% en algunos puntos. En un día bueno, la reducción de capturas no baja del 70%.
Ese es el lado amargo para los pescadores ingleses. Mientras facturan miles de libras con el pulpo, ven desaparecer los bogavantes y las cigalas que sostenían su economía.
La plaga británica no es una bendición: es un mercado nuevo que se come al anterior.
Y esto, ¿qué significa para el precio del pulpo en España?
Aquí es donde la noticia aterriza en los bolsillos. El pulpo británico tiene un comprador natural: España. Los pescadores ingleses lo saben y han empezado a venderlo a mercados del sur de Europa, donde el cefalópodo gallego escasea. Eso podría aliviar la presión de precios, o al revés, según cómo se gestione.
Si el pulpo de Cornualles entra con fuerza en los lineales españoles, el precio del pulpo podría moderarse en origen. Pero hay un matiz: el producto británico no tiene la misma consideración gastronómica que el gallego, y la distribución aún no sustituye los canales tradicionales. Por ahora, la escasez de pulpo en Galicia mantiene los precios altos.
Además, el margen de los exportadores británicos es suculento. Vender pulpo a España puede multiplicar por cuatro el valor de lo que obtenían con otros mariscos. Eso incentiva capturas masivas y una dependencia rápida de una especie que, si desapareciera, dejaría un agujero biológico de ocho a diez años en los crustáceos locales.
El pulpo de Cornualles no compite en igualdad de condiciones, pero llega en un momento de demanda alta. Las importaciones de cefalópodos desde el norte de Europa crecen con cada campaña y los distribuidores miran cada vez más a Plymouth y a Brixham como alternativas a los caladeros gallegos.
El riesgo de fondo: un mar esquilmado
La biomasa de crustáceos no se recupera de un día para otro. Si la plaga de pulpo colapsa, la zona necesitaría entre ocho y diez años para volver al nivel previo. Ese calendario encaja mal con una economía pesquera basada en un solo recurso.
Para el consumidor español, la conclusión es incómoda: ni la plaga británica garantiza bajadas de precio ni la escasez gallega se corrige sola. El mercado del pulpo ha entrado en una fase de dependencia de un fenómeno natural impredecible. Cosa seria para el consumidor, para el pescador y para el bolsillo.
Habrá que seguir de cerca las subastas de Brixham. De momento, el pulpo sigue siendo un lujo en demasiadas casas.
