La sevillana Savener se adjudica la ingeniería de una de las mayores desaladoras del mundo en Azerbaiyán

La planta del Mar Caspio producirá 300.000 metros cúbicos diarios y garantizará agua potable a cerca de tres millones de personas, al tiempo que consolida a Sevilla como referente internacional de la ingeniería.

La compañía sevillana Savener se ha adjudicado el desarrollo de la ingeniería de una de las mayores desaladoras del mundo en Sumqayit, Azerbaiyán, un contrato que refuerza el liderazgo internacional de la ingeniería andaluza del agua.

Una desaladora de referencia en el Mar Caspio

La empresa con sede en Sevilla ha sido seleccionada por HDEC (Huadong Engineering Corporation), filial del grupo PowerChina, para llevar a cabo esta instalación promovida por ACWA Power como propietario. La firma hispalense se encuentra ya plenamente incorporada al desarrollo del proyecto.

La planta, ubicada en la zona industrial de Sumqayit a orillas del Mar Caspio, está diseñada para producir 300.000 metros cúbicos de agua desalada al día mediante un proceso de desalación por ósmosis inversa. Es una de las mayores infraestructuras de desalación del mundo y una pieza estratégica para la seguridad hídrica de Azerbaiyán, con agua potable asegurada para cerca de tres millones de personas.

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El complejo se desarrolla bajo un esquema de largo plazo que contempla dos años y medio de diseño y construcción y 25 años de operación posterior. Para la filial sevillana, participar en esa infraestructura supone consolidar su papel como socio tecnológico de los grandes operadores globales del agua y la energía.

El CEO y managing director de Savener, Aurelio Pérez Martín, calificó la adjudicación como “el mayor reconocimiento posible al trabajo de nuestros equipos”. La empresa, que celebra 25 años en 2026, asegura que afronta el proyecto “con la ambición de siempre: aportar la mejor ingeniería, en plazo y con la máxima calidad”.

La ingeniería andaluza vuelve a demostrar que compite con ventaja en los grandes proyectos hídricos de Oriente Medio y Asia central.

La trayectoria de la compañía con sede en Sevilla incluye plantas desaladoras de referencia internacional como Ghubrah III y Barka V en Omán, Shuweihat y Taweelah en Emiratos Árabes Unidos, Al Khafji y Shuaiba III en Arabia Saudí, Chtouka en Marruecos y Salalah en Omán. Ese recorrido le ha permitido dominar la complejidad técnica de la desalación desde la captación y el pretratamiento hasta los bastidores de ósmosis inversa, el post-tratamiento, los sistemas eléctricos de alta y media tensión, la instrumentación y control o la edificación industrial asociada.

Esa experiencia se apoya además en una organización multidisciplinar que trabaja con metodologías BIM, modelado 3D, simulación de dinámica de fluidos (CFD) y una incorporación creciente de la inteligencia artificial a los proyectos. La empresa subraya que esa combinación de conocimiento sectorial, capacidad multidisciplinar y tecnología de vanguardia le permite afrontar proyectos industriales complejos en cualquier punto del planeta.

Un contrato que consolida el liderazgo andaluz del agua

El peso de Savener en el sector hídrico no es un caso aislado. La comunidad andaluza concentra buena parte de la ingeniería española especializada en el ciclo integral del agua, con décadas de experiencia en la gestión de recursos hídricos y en la construcción de infraestructuras hidráulicas.

La combinación de conocimiento industrial y capacidad exportadora ha convertido a Sevilla en una de las capitales europeas de la ingeniería del agua. Cada adjudicación internacional arrastra además empleo cualificado, proveedores locales y visibilidad para toda la cadena de valor andaluza.

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La Lectura Andaluza

Este contrato no es solo un éxito empresarial: confirma una tendencia de fondo en la economía andaluza. La ingeniería y los servicios avanzados han ido ganando peso en la exportación regional, en paralelo al turismo, la agroindustria y la energía. En ese mapa, la gestión del agua se ha convertido en una ventaja competitiva real, con precedentes históricos tan relevantes como la desaladora de Carboneras, en Almería, que abrió el camino de la desalación a gran escala en España.

Para los ciudadanos de Sevilla y de Andalucía, el valor de proximidad es doble. Por un lado, proyectos como el de Sumqayit sostienen empleo de alta cualificación en la capital andaluza y generan oportunidades para proveedores tecnológicos, ingenierías auxiliares y centros de formación. Por otro, consolidan una imagen exterior de la región que trasciende los sectores tradicionales y que atrae nuevos contratos internacionales, inversión y talento.

La proyección es clara: el proyecto contempla dos años y medio de diseño y construcción y 25 años de operación posterior, lo que asegura presencia técnica andaluza durante décadas en una infraestructura crítica para la seguridad hídrica de Azerbaiyán. Si Savener cumple los plazos y exigencia técnica, el camino hacia nuevas adjudicaciones en Oriente Medio y Asia central queda abierto.

Sevilla no solo exporta naranjas y aceite de oliva. Exporta ingeniería de precisión para que el agua deje de ser un límite al desarrollo en países lejanos. Y eso, visto desde aquí, también es una noticia que llena de orgullo.