India supera a Francia en las exportaciones aeroespaciales de Andalucía. El sector, con Airbus y su planta de Sevilla como buque insignia, cierra 2025 con un nuevo mapa de clientes.
India, segundo comprador del aeroespacial andaluz
Los datos del último informe de Andalucía Aerospace confirman el cambio: India concentra ya el 14,7% de las ventas al exterior del sector, equivalentes a 298 millones de euros durante 2025. El país asiático supera a Francia, que cae al tercer puesto con el 9,9% de las exportaciones y 201,6 millones de euros.
La primera posición sigue en manos de Alemania, que acapara el 35,6% de las compras al aeroespacial andaluz, unos 726,5 millones de euros. Entre Alemania e India suman ya la mitad de todas las exportaciones del sector, un equilibrio que rompe el predominio histórico de los mercados europeos.
En 2024 la fotografía era distinta: India ocupaba la tercera plaza con un 9,3% de las ventas y 262,7 millones de euros. El intercambio de posiciones con Francia resume la rapidez con la que cambia el tablero comercial del sector.
El avance indio no es un fenómeno reciente, pero sí acelerado. Hasta hace apenas dos años India no figuraba como actor destacado, y desde 2021 Alemania y Francia concentraban en torno al 40% de las compras. Ese reparto ha quedado atrás.
Parte del impulso tiene nombre propio: el C295. En 2025, la planta de Airbus en Sevilla entregó a la Fuerza Aérea de India el decimosexto y último avión de un programa que ha afianzado la relación comercial entre ambas partes.
El aeroespacial aporta casi el 14% del PIB industrial andaluz y superó por primera vez los 3.000 millones de facturación en 2025.
Asia gana peso y diversifica los contratos
El desembarco asiático no se limita a India. Indonesia se situó en 2025 como cuarto destino de las ventas andaluzas, con el 9,6% del total y 195 millones de euros. Kazajistán y Brunéi entraron por primera vez en la lista de clientes en 2024, justo el año en que el avance asiático comenzó a tomar forma.
La demanda futura explica el optimismo. Según el ICEX, India necesitará 2.835 nuevas aeronaves hasta 2043, y su flota podría pasar de los 1.300 aviones actuales a unos 4.000. El tráfico aéreo indio, que en 2025 alcanzó los 240 millones de pasajeros, crecerá a un ritmo anual del 5,6%, el más alto entre las principales economías mundiales.
La modernización del sector militar indio también juega a favor. La presión geoestratégica obliga a ampliar y renovar capacidades, y la apuesta por el C295 demuestra que el producto fabricado en Sevilla puede volver a ser protagonista en los próximos contratos.
La Lectura Andaluza
Para una comunidad que ha hecho bandera de la industria aeronáutica, la irrupción de India es una señal de madurez. El sector aeroespacial representa cerca del 14% del PIB industrial andaluz y, en 2025, consiguió superar por primera vez los 3.000 millones de euros de facturación. La última década deja un crecimiento del 37,7% en el volumen de negocio, un dato que el clúster Andalucía Aerospace vincula tanto al aumento de la demanda como a la diversificación de destinos y productos.
Ese empuje se traduce en empleo y en actividad para las plantas de Sevilla y para toda la cadena auxiliar repartida por la comunidad. La fabricación de aeroestructuras, montajes y actividades mecánicas concentra el 51% de la facturación por actividad, pero los servicios aeronáuticos, la ingeniería y el mantenimiento, reparación y operaciones de aeronaves ganan peso de forma sostenida. Por mercados, la aeronáutica aporta el 76% de los ingresos, la aviación el 15%, el espacio el 7% y los drones y la movilidad aérea avanzada el 2% restante.
La proyección es clara. Si India mantiene su demanda civil y militar, Andalucía habrá ganado un cliente estructural más allá de los ciclos europeos, algo que reduce la dependencia de los mercados tradicionales y da estabilidad a los próximos ejercicios. Las nuevas necesidades aeronáuticas del país asiático, junto con la modernización de su sector militar, abren la puerta a más contratos de mantenimiento, actualización o fabricación desde las instalaciones de Sevilla. El sector andaluz mira al futuro con argumentos, no solo con optimismo.
