Bonos de México en zona ‘basura’ tras el rescate de Pemex: el frente que preocupa a BBVA y Santander

La ayuda acumulada a la petrolera supera los 130.000 millones de dólares y castiga ya el coste de financiación del soberano mexicano. Un deterioro que España sigue de cerca por el peso de sus dos grandes bancos en el país.

Los bonos de México ya se negocian como si fueran basura, y el detonante tiene nombre: Pemex. El deterioro fiscal que arrastra la petrolera estatal ha empezado a castigar la financiación del país, y BBVA y Santander lo miran de cerca.

México fue durante años un emisor con calificación A y un referente de disciplina fiscal en los mercados emergentes. Hoy paga tasas más altas que Guatemala y Panamá, vecinos con notas crediticias inferiores, según los precios que recogen los operadores de deuda.

El detonante del declive no es desconocido: las pérdidas de Petróleos Mexicanos. En los dos últimos años, la presidenta Claudia Sheinbaum ha gestionado rescates financieros por más de 50.000 millones de dólares. Su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, sumó otros 80.000 millones.

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El total supera los 130.000 millones de dólares, una cifra mayor que el gasto conjunto de todas las ramas de las fuerzas armadas mexicanas, incluidas las que combaten a los cárteles. Ese apoyo ha contribuido a que el déficit presupuestario casi se haya duplicado.

El dinero público ha evitado una catástrofe inmediata, pero está trasladando el problema de Pemex al balance del Gobierno. El resultado es un drenaje lento que encarece la financiación de todos los prestatarios.

El mercado ya castiga la deuda mexicana como la de un emisor sin grado de inversión, y ese encarecimiento se filtra a las empresas españolas que operan en el país.

Por qué el rescate a Pemex se ha convertido en un problema soberano

El problema no es solo financiero, sino productivo. Pemex produce hoy menos de 1,7 millones de barriles diarios, apenas la mitad del máximo alcanzado hace dos décadas, mientras su deuda supera los 70.000 millones de dólares, la mayor de cualquier petrolera del mundo.

Con unos 130.000 empleados, extrae apenas 13 barriles por empleado al día. Lejos quedan los 36 de Ecopetrol en Colombia, los más de 50 de Petrobras en Brasil y los más de 80 de ExxonMobil. Por eso, más allá de los rescates, el mercado no ve un plan de rentabilidad creíble.

Las inyecciones de capital solo enmascaran los problemas reales: una plantilla sobredimensionada que extrae cantidades cada vez menores de crudo de pozos envejecidos. El analista Claudio Loser, exdirector del FMI para el hemisferio occidental, califica de increíble que una empresa estatal haya socavado de este modo las finanzas de un Gobierno.

Lo que se juegan BBVA y Santander con el riesgo mexicano

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Para España el ruido mexicano no es un asunto lejano. México ha sido durante años uno de los mercados más rentables para BBVA y Santander, el tipo de filial que sostiene buena parte de los resultados del grupo.

Cuando un inversor internacional castiga a México, el encarecimiento de la deuda soberana también afecta a la liquidez y al coste del crédito con el que operan sus filiales. Y las señales no son tranquilizadoras: Moody’s Ratings rebajó en mayo la calificación mexicana a un escalón por encima del bono basura, y S&P Global Ratings la situó en perspectiva negativa.

Los operadores ya exigen a la deuda mexicana rendimientos propios de un emisor sin grado de inversión. La prima de los bonos en dólares de México respecto a la media regional se ha reducido a poco más de medio punto porcentual, según datos de JPMorgan Chase.

Del ‘auge de México’ de 2012 al deterioro que vigila la banca

El desplome actual no es un accidente, sino la erosión de un crédito que México tardó años en construir. En 2012, The Economist llevó el país a su portada con el titular ‘El auge de México’. Entonces la producción de Pemex rondaba los 2,5 millones de barriles diarios, el crecimiento era mayor, los déficits menores y la deuda soberana en dólares pagaba unos 1,5 puntos porcentuales menos que la media regional.

Hoy esa ventaja se ha reducido a poco más de medio punto, y parte de los inversores privados admite, sin querer citarse por temor a enemistarse con el Gobierno, que el plan de autosuficiencia de Pemex para 2027 es poco realista. Reducir deuda ayuda, explican, pero sin recortar plantilla ni atraer capital y tecnología extranjera la petrolera no volverá a ser rentable.

El intento de abrir la puerta a socios externos ha quedado en un contrato tan oneroso que, tras 18 meses, solo Petrobras ha mostrado interés, dirigida por un estrecho aliado de Sheinbaum, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. A medida que se aclare si México evita o no la pérdida del grado de inversión, la gran banca española tendrá que medir cuánto riesgo concentra en un mercado que ha dejado de ser refugio.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El rescate público a Petróleos Mexicanos supera los 130.000 millones de dólares y deteriora la solvencia soberana de México.
  • Datos importantes: Moody’s rebajó la nota mexicana en mayo; Pemex produce menos de 1,7 millones de barriles diarios y su deuda supera los 70.000 millones.
  • Resumen: El riesgo mexicano castiga a la deuda soberana y enciende las alertas de BBVA y Santander, los bancos españoles más expuestos al país.