Pradales reunió este jueves a su Gobierno en el Palacio Miramar y priorizó la agenda vasca para el nuevo curso político.
Imanol Pradales presidió en Donostia-San Sebastián la reunión del Consejo de Gobierno que arrancó alrededor de las diez de la mañana. El lehendakari fijó ante sus consejeros las líneas estratégicas para los próximos meses, una vez superado el ecuador de la legislatura vasca.
La agenda diseñada por el Ejecutivo de coalición formado por PNV y PSE-EE prioriza culminar los traspasos pendientes del Estatuto de Gernika, impulsar un plan de seguridad y aprobar nuevos presupuestos autonómicos. También incluye un fondo social de vivienda protegida, la reducción de las listas de espera de Osakidetza y un posible acuerdo entre PNV, PSE-EE y EH Bildu para diseñar un nuevo estatuto.
Las prioridades que Pradales marca para el curso político
El propósito declarado del Gobierno Vasco es preservar la estabilidad y la moderación al margen de la tensión política estatal. Según la información publicada por El Diario Vasco, estabilidad y moderación son las recetas que el lehendakari acostumbra a poner sobre la mesa. No se trata de una desconexión total: el pacto entre PNV y PSE-EE en Euskadi convive con el apoyo del PNV a Pedro Sánchez en el Congreso y con la negociación de transferencias con la administración central.
Esa agenda se solapa con los frentes abiertos del Gobierno central, entre ellos la financiación autonómica del régimen común pactada con Esquerra y de la que Euskadi queda excluida por su concierto económico. El sistema foral permite a las haciendas de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa recaudar los principales impuestos y pactar su aportación al Estado.
En julio, los gobiernos vasco y central aplazaron para después del verano una posible reunión entre Pedro Sánchez e Imanol Pradales ante la falta de acuerdo sobre el futuro de los puertos de Bilbao y Pasaia y sobre el traspaso de competencias relacionadas con la Seguridad Social. No hubo acuerdo y ambas administraciones se dieron un tiempo de reflexión de cara al nuevo curso. El Ejecutivo vasco prevé forzar en septiembre una nueva negociación de transferencias.
El Ejecutivo vasco reabrirá en septiembre la negociación de transferencias, con los presupuestos y la vivienda como prioridades de un curso condicionado por el calendario electoral.
Si las conversaciones prosperan, se contempla una reunión formal entre ambos presidentes. En caso contrario, los asuntos quedarán pendientes. Según la misma información, el presidente del Gobierno central pactó con el PNV completar el Estatuto de Gernika antes del final de 2025, un calendario que se ha superado sin cierre definitivo.
La crisis migratoria en Ceuta y el encargo a Ángel Víctor Torres de asumir el mando único de su gestión han añadido incertidumbre. El Gobierno Vasco se ha mostrado dispuesto a ser ‘solidario’ con la acogida de menores, pero ha advertido de que no aceptará derivaciones impuestas y sin garantías.
Hace un año, Euskadi y Cataluña quedaron exentas en el reparto de menores migrantes llegados a Ceuta, Melilla y Canarias. Ahora Junts reclama el mismo trato, según ha informado El Diario Vasco, mientras el Gobierno Vasco fijaba este jueves en Miramar su posición sobre la acogida.
El calendario fiscal y electoral que presiona a la coalición
La tensión no es solo con Madrid. PNV y PSE-EE, socios de gobierno, se enfrentarán como adversarios en las elecciones municipales y forales de mayo de 2027. El reto del lehendakari es aislar a su Ejecutivo de la disputa entre partidos, especialmente en plena precampaña.
La reforma fiscal propuesta por la Diputación Foral de Bizkaia todavía debe pactarse en Gipuzkoa y Álava, donde jeltzales y socialistas no tienen mayoría absoluta. Esa circunstancia dificulta el acuerdo y mantiene abierto un frente fiscal que también observa EH Bildu.
El curso político se concentrará en septiembre, con la reanudación de la negociación de traspasos y la elaboración de los presupuestos autonómicos como hitos inmediatos. La aprobación presupuestaria ante el Parlamento Vasco será una de las primeras pruebas de cohesión del Ejecutivo. La relación con EH Bildu en el diseño del nuevo estatuto será otra de las incógnitas de los próximos meses.

