La energía solar sostuvo la red eléctrica europea durante las olas de calor y la sequía récord de 2026

La eólica se desplomó, el gas perdió 2.500 MW en Reino Unido y la hidráulica marcó el peor julio en una década. La fotovoltaica produjo un 17% más durante los picos de calor y, con baterías, cubrió la demanda de aire acondicionado al anochecer.

La energía solar sostuvo la red eléctrica europea durante las olas de calor y la sequía récord de 2026, con una producción un 17% superior a lo habitual en los momentos más cálidos, según el análisis difundido por Grist y los datos del laboratorio de ideas Ember.

Un verano que puso contra las cuerdas a la red eléctrica

El continente encadenó olas de calor consecutivas y registró el junio más cálido de su historia. La sequía redujo el caudal de los ríos a mínimos históricos: Inglaterra y Gales anotaron el julio más seco registrado, y el Danubio expuso barcos hundidos de la Segunda Guerra Mundial y reliquias prehistóricas. El sistema eléctrico sintió el golpe en varios frentes.

El calor y la falta de agua aprietan a las tecnologías que dependen de la refrigeración. En el Reino Unido, cinco centrales de gas redujeron su producción en 2,5 gigavatios combinados porque el calor mermó la eficacia de sus sistemas de refrigeración. La eólica también se vino abajo: las condiciones de estancamiento provocaron que la generación de los parques británicos cayera a la mitad en junio.

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La hidroeléctrica europea marcó el peor julio en una década, y varios países recortaron la producción nuclear porque los ríos bajos y cálidos amenazaron el suministro de agua para refrigerar. Francia perdió un 18% de su capacidad nuclear a mediados de julio por factores medioambientales. Es una tendencia que se repite en verano y que en 2026 volvió a restar potencia justo cuando el sistema más la necesitaba.

Las centrales nucleares francesas toman agua del río y la devuelven ligeramente más caliente. La legislación fija un tope de temperatura en el vertido para proteger la fauna acuática; cuando el agua ya llega caliente por la ola de calor o la sequía, toca reducir la generación. Ese límite, , protege los ecosistemas, pero convierte cada verano extremo en un recorte de potencia seguro.

La fotovoltaica respondió donde fallaron la eólica y las térmicas

Las olas de calor europeas suelen traer cielos despejados, condiciones óptimas para los paneles solares. Ember calcula que las instalaciones fotovoltaicas europeas produjeron un 17% más de electricidad durante los picos de calor que en un verano normal. El resultado: una red más estable en las horas de mayor demanda de refrigeración.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO2 evitado: No detallado en la fuente oficial, aunque el mayor peso solar reduce la dependencia de gas y carbón en horas punta.
  • Capacidad / magnitud: Producción fotovoltaica un 17% superior durante las olas de calor, según Ember.
  • Inversión: La eléctrica pública francesa prevé destinar más de 10.000 millones de dólares a adaptar nucleares e hidráulicas al calor en quince años.
  • Equivalencia tangible: Cinco centrales de gas británicas perdieron 2,5 GW y la eólica cayó a la mitad; la solar cubrió parte del hueco.

ola de calor Europa

La solar no falló por casualidad: es la única fuente que rinde mejor cuanto más calor hace.

La demanda respondió al calor. Las temperaturas extremas de finales de junio dispararon el consumo eléctrico italiano un 28% en una semana y el francés un 14%. Los precios de la electricidad y del gas natural se tensaron al anochecer, cuando la demanda seguía alta y la generación solar desaparecía. Algunos precios marcaron máximos desde la crisis del gas de 2022-2023.

Walburga Hemetsberger, directora ejecutiva de SolarPower Europe, subraya que el próximo reto es la franja vespertina. La temperatura no cae tras la puesta de sol y el aire acondicionado mantiene la demanda, incluso cuando la producción solar empieza a bajar. Por eso el almacenamiento con baterías se ha convertido en una pieza central de la transición.

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El margen de crecimiento del aire acondicionado es enorme. Aproximadamente la mitad de los hogares en Italia y España disponen de él, y una cuarta parte en Francia, frente al 90% en Estados Unidos. Marine Tondelier, secretaria nacional del Partido Ecologista francés, admitió en junio que hay lugares donde ya no se puede prescindir de la refrigeración, un giro respecto a la oposición histórica del partido por las emisiones.

La intensidad de la ola de calor de junio en Europa occidental fue unas 200 veces más probable en el clima actual calentado por los combustibles fósiles que hace dos décadas, según un estudio citado en el análisis. El calentamiento avanza y, con él, crece la demanda de refrigeración en hogares, oficinas y centros de datos.

El almacenamiento ya crece a buen ritmo. En 2025 se instalaron en Europa 36 gigavatios-hora de baterías, un 48% más que el año anterior, y fue el duodécimo año consecutivo de crecimiento, según SolarPower Europe. Beatrice Petrovich, analista senior de Ember para Europa, sostiene que los picos de precios durante las olas de calor son una señal clara para eliminar barreras al almacenamiento y aumentar la flexibilidad del sistema.

La eléctrica pública francesa planea invertir más de 10.000 millones de dólares en los próximos quince años para adaptar sus centrales nucleares e hidroeléctricas a un agua más escasa y más cálida. Incluirá equipos para enfriar el agua que devuelve a los ríos y cumplir los estándares ambientales.

Lecciones para un sistema más cálido y con más baterías

La crisis del gas de 2022-2023 demostró que depender del combustible importado sale caro. El verano de 2026 añade otra lección: depender del agua y del viento sin respaldo también deja al sistema expuesto. La solar se comportó como una suerte de seguro climático, porque produjo más precisamente cuando el sistema más la necesitaba.

La letra pequeña manda. Que la solar estabilice la red no convierte la transición en automática: hace falta más almacenamiento, más flexibilidad de demanda y redes preparadas. El hueco de la tarde sigue siendo el punto ciego. Sin baterías, el precio lo pagará el consumidor cada verano.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: La fotovoltaica generó un 17% más durante las olas de calor y evitó apagones en horas punta.
  • Modelo que cambia: Las centrales térmicas que dependen del agua y del viento pierden peso frente a la solar y el almacenamiento.
  • Para las próximas generaciones: Un sistema con más baterías y menos combustibles fósiles reduce riesgos de precio y emisiones en veranos cada vez más cálidos.