Un hombre de 89 años con patologías previas ha fallecido en Sevilla a causa del virus del Nilo Occidental, la segunda víctima mortal de esta temporada en Andalucía.
La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía ha confirmado el deceso de este vecino de Guadalema de los Quintero, una pedanía de Utrera. El paciente, que padecía enfermedades previas, permanecía ingresado desde el pasado 24 de agosto en el Hospital Universitario Virgen del Rocío tras ser diagnosticado de una meningoencefalitis por el virus del Nilo Occidental.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un hombre de 89 años con patologías previas ha fallecido en Sevilla por el virus del Nilo Occidental. Es la segunda víctima mortal este año.
- ¿Dónde y quién? Era vecino de Guadalema de los Quintero, pedanía de Utrera, y estaba ingresado en el Virgen del Rocío desde el 24 de agosto.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? La temporada acumula 54 casos en Andalucía, 17 graves. Cuatro personas siguen hospitalizadas y varias zonas mantienen alerta por mosquitos.
La confirmación oficial y el balance de casos
Este fallecimiento se une al registrado el pasado 5 de agosto, cuando un vecino de Dos Hermanas de 82 años y también con patologías previas perdió la vida por la misma enfermedad. La Junta de Andalucía ha insistido en que, en ambos casos, las víctimas presentaban condiciones de salud previas que agravaron el pronóstico.
En lo que va de temporada, la comunidad ha diagnosticado 54 casos de fiebre del Nilo Occidental en humanos. De ellos, 37 han tenido un curso leve y 17 han desarrollado formas graves, entre las que se incluyen los dos fallecidos. Actualmente permanecen cuatro personas hospitalizadas; el resto ha evolucionado de forma favorable.
La red de vigilancia de la Junta ha realizado hasta el momento 566 estudios de laboratorio para descartar la infección por el virus del Nilo y 122 despistajes de arbovirosis en casos de meningitis víricas. El 68% de los casos diagnosticados esta temporada han sido leves, pero la letalidad se ceba con los mayores y los pacientes con patologías previas.
El virus del Nilo Occidental se transmite por la picadura de mosquitos y no pasa de persona a persona, pero en mayores y enfermos crónicos puede causar una meningoencefalitis letal.
Vigilancia entomológica y municipios en alerta
En la actualidad, Andalucía mantiene 27 municipios, un distrito y una pedanía en situación de área en alerta. La mayor presión se concentra en la provincia de Sevilla, donde las marismas del Guadalquivir y los cultivos de arroz favorecen la proliferación de mosquitos transmisores desde el inicio del verano.
La vigilancia ha detectado circulación del virus en siete aves silvestres. En total se han analizado 279 aves y también se ha confirmado la presencia del virus en dos équidos. Desde que arrancó el periodo de altas densidades de mosquitos, se han realizado 6.072 determinaciones en 232 trampas activas: 110 han resultado positivas y 5.717 negativas.
En la última semana, la densidad de mosquitos hembra transmisoras ha sido abundante en La Puebla del Río, Los Palacios y Villafranca, Isla Mayor, Villamanrique de la Condesa y Palomares del Río, y alta en Almensilla y El Viso del Alcor.
La Lectura Andaluza
La irrupción del virus del Nilo en el Bajo Guadalquivir no es una sorpresa para los vecinos de esta comarca sevillana. Cada verano, la combinación de calor y láminas de agua en los arrozales crea el caldo de cultivo perfecto para los mosquitos del género Culex, los principales transmisores de la enfermedad. La Consejería de Salud mantiene activo un programa de vigilancia que arranca en primavera y se intensifica entre agosto y septiembre.
Para los andaluces que viven en los municipios señalados, la recomendación es clara: usar repelente, ropa que cubra la piel al amanecer y al atardecer, y retirar charcos y recipientes con agua estancada en patios y terrazas. Son medidas sencillas que reducen la exposición a las picaduras y que la propia Junta difunde a través de los ayuntamientos y centros de salud.
La proyección apunta a que el riesgo se mantendrá alto durante las próximas semanas de septiembre, hasta que las temperaturas empiecen a descender de forma sostenida. Andalucía ha construido una red de alerta temprana que hoy permite detectar el virus en aves, équidos y mosquitos antes de que los casos humanos se disparen. Ese trabajo silencioso es la mejor defensa de una tierra que convive cada verano con una amenaza invisible.

