Vox arremete contra Sánchez: Moncloa rebajó la alerta de Ceuta tres días antes de la avalancha

El jefe de Gabinete, Diego Rubio, restó importancia a los avisos de Vivas y del CNI el 27 de julio. Tres días después entraron más de 72.000 personas por Ceuta.

Vox arremete contra Sánchez tras revelarse que Moncloa rebajó la alerta en Ceuta tres días antes de la avalancha migratoria que desbordó la ciudad autónoma.

La información, publicada por El Independiente, señala que el jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, Diego Rubio, restó importancia a los avisos del presidente ceutí, Juan Vivas, durante una reunión telemática celebrada el 27 de julio. En aquel encuentro participaron también representantes del Centro Nacional de Inteligencia y del Ministerio del Interior.

La denuncia de Vox: Moncloa minimizó los avisos de Ceuta

La lectura de Vox es contundente. La formación considera que aquella conversación demuestra que el Gobierno conocía los riesgos con antelación suficiente y decidió tratarlos como un episodio estacional más. Para el partido, la actitud de Rubio encaja con una gestión migratoria que protege las relaciones con Marruecos a costa de la seguridad de la frontera sur.

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Las fuentes consultadas por El Independiente sitúan a Vivas como la voz más preocupada del encuentro. El presidente de Ceuta llevó datos sobre el incremento de entradas a nado y puso sobre la mesa los mensajes que circulaban en redes sociales sobre una posible convocatoria para acceder masivamente a la ciudad. El CNI también alertó sobre esa posibilidad.

La respuesta de Rubio fue rebajar la tensión. Sostuvo que este tipo de situaciones se producían todos los veranos y apuntó a la buena relación entre España y Marruecos como un factor que hacía poco probable una crisis inmediata. Tres días después, el 30 de julio, se produjo la entrada masiva.

La secuencia que desmiente la versión de Interior

Los datos que manejaban los agentes en Ceuta ya reflejaban una presión creciente. Tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente se había pasado de unas dos entradas a nado diarias a alrededor de diez, un aumento superior al 300%. En algunas semanas se registraron más de una veintena de nadadores.

La reunión del 27 de julio no fue una alerta tardía: fue una advertencia explícita que Moncloa decidió minimizar.

La secuencia se agravó el 29 de julio. Ese día se informó al delegado del Gobierno de que para el día siguiente estaba prevista una avalancha que podía superar las 100.000 personas. El 30 de julio se produjo la entrada masiva. Interior elevó posteriormente la cifra a más de 72.000 personas que entraron ilegalmente en Ceuta, de las que unas 70.000 regresaron a Marruecos.

La revelación alimenta la disputa entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Robles sostiene que sí existieron informaciones y señales compartidas con Interior. Marlaska defiende que no hubo informe, aviso o comunicación que permitiera anticipar la avalancha. El pasado viernes, el titular de Interior repitió el argumento de Rubio: movimientos migratorios como los que se producen todos los años.

La estrategia de Vox: presionar al Gobierno y al PP

La ofensiva de Vox trasciende la denuncia concreta. El partido viene sosteniendo desde hace años que la política de apaciguamiento con Marruecos debilita la seguridad de Ceuta y Melilla. Este episodio le permite fijar un relato más incómodo para el Gobierno: no fue falta de información, sino desprecio por las advertencias de las autoridades ceutíes.

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El precedente es relevante. La sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en caliente había alterado ya el escenario operativo, con un repunte de entradas que los policías detectaron sobre el terreno. Para Vox, ignorar esos indicios convierte la crisis en un error político mayor que la simple presión migratoria estival.

La dirección del partido aspira a capitalizar el malestar en el flanco de la seguridad y a tensar también al PP. Si el Gobierno admite que hubo avisos, queda en evidencia la inacción. Si insiste en que no los hubo, choca con los datos publicados. Vox moverá el asunto en el Congreso de los Diputados y mantendrá la presión sobre una comparecencia de Diego Rubio. Ahí tiene el siguiente campo de batalla parlamentario.