EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La SailGP aterriza en la Marina de Valencia este fin de semana con catamaranes F50 y gradas en la Marina Norte.
- ¿Quién está detrás? La Generalitat, el Ayuntamiento de Valencia y la Diputación, con una inversión pública de 20 millones en tres ediciones.
- ¿Qué impacto tiene? Retorno estimado de 100 millones y consolidación náutica, mientras 800 personas siguen en el poblado del antiguo circuito de F-1.
La SailGP Valencia llega este fin de semana; 800 personas siguen viviendo en el antiguo circuito de F-1.
El brillo de la vela frente a la herida del asfalto
Valencia vuelve a apostar por los grandes eventos casi dos décadas después de la Copa América y la Fórmula 1. La competición trae catamaranes F50 con hidroalas capaces de volar a metro y medio del mar a más de 100 kilómetros por hora. La tercera capital de España entra en un calendario junto a Nueva York, Sídney, Río de Janeiro o Dubái. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, enmarca la cita como un refuerzo del liderazgo náutico valenciano.
La inversión pública será de 20 millones de euros en tres ediciones: diez los aporta la Generalitat y otros diez el Ayuntamiento y las diputaciones. El vicepresidente valenciano, Pepe Díez, calcula un retorno de 100 millones, aunque la organización lo rebaja a 60 millones en esta primera cita. Cádiz, sede desde 2021, se había quedado pequeña. Los equipos llegarán a Valencia a partir del jueves 3 de septiembre en un despliegue contenido.
Tony Alquezar, CEO de Los Gallos, el equipo español segundo en la clasificación, lo resume así: «Llega un monstruo que ya está generando más expectación que la propia Copa América». La competición se celebrará en Valencia en 2026 y 2027 y saltará a Alicante en 2028.
La vida a 500 metros de los catamaranes
A pocos metros de la Marina, el asfalto del viejo circuito es hoy un poblado. Allí viven cerca de 800 personas. Isabel Carralero lleva cinco años en una chabola sin luz ni agua, con una minusvalía y una renta autonómica de inclusión. «El asfalto ardía en las olas de calor», recuerda. No hay ventilador. Ni manguera. Las cifras no cierran.
València és Refugi y la asociación Alanna atienden a las familias. El Ayuntamiento destina 650.000 euros anuales a Alanna, pero el censo no se actualiza desde marzo de 2025 y la atención social cesó en mayo de 2024. La ONG ha recurrido al Síndic de Greugues y se reunió con la Delegación del Gobierno; el consistorio no acudió. «No pedimos casa para todos, pero sí un desalojo ordenado», explica Ana Isabel Martínez, de València és Refugi.
La Valencia que compite en el mar y la Valencia que malvive sobre el asfalto comparten el mismo código postal.
El desarrollo del PAI del Grao sigue arrastrando la deuda del circuito. La Generalitat pagó casi 43 millones de euros para construirlo y no recuperó el dinero. El gobierno de Ximo Puig asumió 23 millones; el actual Ayuntamiento de María José Catalá no repercutirá los 20 restantes. Francisco Camps criticó tanto a Joan Ribó como a Catalá. El asfalto pintado y las vallas siguen visibles.
El Escenario Valenciano
El actual Consell de Pérez Llorca, sostenido por PP y Vox, recupera la estrategia de grandes eventos que la izquierda cuestionó durante ocho años. La apuesta vuelve a mirar la fachada marítima como motor económico. El gobierno de Pedro Sánchez condonó años atrás la deuda de 400 millones del Consorcio Valencia 2007, lo que alivió las cuentas públicas valencianas.
La oposición de PSPV y Compromís mantiene la presión sobre el plan urbanístico del Grao y la atención a los asentamientos. La dimensión nacional sitúa a la vela española ante un dilema: Barcelona dejó escapar la Copa América y Cádiz se quedó pequeña. La proyección inmediata pasa por Valencia en 2026 y 2027 y Alicante en 2028. El desmantelamiento del poblado queda condicionado a un plan de acción social.
Ficha del Caso
- El caso: La SailGP desembarca en Valencia como gran apuesta náutica mientras el antiguo circuito de F-1 sigue ocupado por un poblado de 800 personas.
- Datos importantes: 20 millones de inversión pública en tres ediciones; retorno estimado de 100 millones; 650.000 euros anuales para inclusión; deuda histórica del circuito de 43 millones.
- Resumen: Valencia proyecta liderazgo náutico internacional, pero la herida social y urbanística del Grao sigue sin cerrar.

