La crisis de Ceuta ha abierto la brecha más visible entre Sumar y el PSOE en esta legislatura. Enrique Santiago, portavoz adjunto y diputado de Izquierda Unida, acusó a Marruecos, Estados Unidos e Israel de provocar la entrada masiva del pasado 30 de julio y reprochó al Gobierno de Pedro Sánchez haber actuado tarde.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso por la crisis de Ceuta evidenció el choque entre Sumar y el PSOE.
- ¿Quién interviene? Enrique Santiago, portavoz adjunto de Sumar y diputado de IU, criticó la gestión del Ejecutivo.
- ¿Qué importa? La disputa sobre las causas de la crisis y los traslados a la Península tensiona la coalición.
La acusación de Sumar: Marruecos, Estados Unidos e Israel
Durante la comparecencia de rendición de cuentas, Santiago contradijo expresamente el análisis que Moncloa difunde desde hace un mes. Sostuvo que la llegada masiva del pasado julio mezcla los flujos migratorios y las erróneas políticas de externalización de fronteras con una operación de desestabilización con claras intenciones políticas y geoestratégicas. «Nada que ver con mafias de tráfico de personas», insistió, y añadió que defender otra hipótesis «no es creíble».
El portavoz adjunto de Sumar puso nombre a los actores: «España ha sufrido un ataque de Marruecos utilizando a personas vulnerables», y ese ataque se habría organizado en coordinación con Estados Unidos e Israel. Recordó que solo su grupo, a través de Izquierda Unida, ha señalado a Donald Trump, quien en abril proponía ayudar a entregar Ceuta y Melilla a Marruecos, y a Israel, para quienes los españoles serían colonos en ambas ciudades autónomas. La mención a Trump e Israel no es casual en el relato de IU: vincula la crisis con la geopolítica del Magreb y con los aliados de Marruecos.
El reproche al PSOE: de la inacción a las soluciones imposibles
Santiago acusó al ala mayoritaria del Consejo de Ministros —la del PSOE— de haber adoptado inicialmente la estrategia de la inacción. «Un mes se tardó en convocar al Consejo de Seguridad Nacional y en nombrar un mando único», denunció. Para el diputado de Sumar, el Ejecutivo esperó a que quienes entraron en Ceuta retornaran voluntariamente.
Los datos que desgranó el portavoz adjunto dibujan una crisis de doble escala: 70.000 marroquíes retornaron en las 72 horas siguientes a la entrada, pero miles de personas siguen en la ciudad autónoma sin posibilidad de retorno. Son, en palabras de Santiago, niños y niñas sin familia, personas vulnerables, migrantes sin futuro ni derechos en sus países y refugiadas que necesitan protección internacional.
El choque parlamentario no se limita a la gestión de la crisis: es una disputa sobre quién define las causas y, por tanto, quién impone la respuesta política.
Por eso Santiago reclamó que se traslade a la Península a los miles de migrantes que permanecen en Ceuta para tramitar allí sus expedientes y descongestionar la ciudad autónoma. Advirtió de que las propuestas de Vox, el PP y las administraciones que gobiernan —incluida la de Juan Jesús Vivas— pasan por devolver de inmediato a estas personas a Marruecos. «Eso no va a ocurrir» porque la ley no lo permite, concluyó.
La dinámica parlamentaria
La intervención de Santiago tiene una lectura interna inmediata: Sumar ha utilizado la comparecencia para marcar perfil propio frente al PSOE sin romper la coalición. El portavoz adjunto no solo criticó al Ejecutivo, sino que ofreció la cifra que sostiene su propuesta: hay más de 10.000 plazas de acogida disponibles gracias a la reducción de llegadas a Canarias, frente a unas 8.000 personas pendientes de traslado. Ese dato convierte la exigencia de descongestión en una opción técnicamente viable para el socio minoritario.
La dimensión de gobierno es la más delicada. Pedro Sánchez mantiene que no hay pruebas contra Marruecos y promete dosieres que demostrarían que no hubo avisos previos. Santiago, en cambio, sitúa a Estados Unidos e Israel en el tablero. La discrepancia no es retórica: condiciona la política migratoria y la relación con Rabat, un socio clave para el control de fronteras.
La proyección parlamentaria del desencuentro apunta a las próximas sesiones de control y a la negociación presupuestaria, donde Sumar puede endurecer su exigencia de traslados. Además, el calendario migratorio en Ceuta seguirá marcando la agenda: mientras queden miles de personas en la ciudad autónoma, la presión interna sobre el PSOE no desaparecerá. La coalición se enfrenta a un otoño sin margen para la ambigüedad.
Ficha del Caso
- El caso: La comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso por la crisis de Ceuta del 30 de julio evidenció la fractura entre Sumar y el PSOE sobre las causas y la respuesta migratoria.
- Datos importantes: 70.000 marroquíes retornaron en 72 horas; quedan miles de personas en Ceuta; hay más de 10.000 plazas de acogida disponibles; un mes se tardó en convocar el Consejo de Seguridad Nacional.
- Resumen: El choque parlamentario abre un frente de tensión en la coalición y condiciona la gestión migratoria del Gobierno en el nuevo curso político.
