Irán captura en el estrecho de Ormuz el dron submarino que EEUU daba por averiado

Los Guardianes de la Revolución aseguran haber atrapado un dron submarino Dive-LD de la firma Anduril. El Pentágono responde que el aparato estaba averiado desde hace más de un día y sin datos clasificados.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Los Guardianes de la Revolución iraníes afirman haber capturado un dron submarino de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz.
  • ¿Quién está detrás? La Armada de los Guardianes de la Revolución, que ha exhibido el aparato como un ‘submarino inteligente’ de la ‘Armada terrorista estadounidense’.
  • ¿Qué impacto tiene? El Pentágono asegura que el dron llevaba más de un día averiado y sin datos sensibles. La captura eleva la tensión en una zona clave para el crudo.

Los Guardianes de la Revolución afirman haber capturado un dron submarino estadounidense en Ormuz. El Pentágono responde que el aparato llevaba más de un día averiado.

Captura en Ormuz: lo que dice Teherán y lo que calla Washington

La Armada de los Guardianes de la Revolución asegura que atrapó ‘uno de los submarinos no tripulados más modernos e inteligentes de la Armada terrorista de Estados Unidos’ a la entrada del estrecho. Se trata, según la agencia estatal de noticias iraní, de un Dive-LD fabricado por la californiana Anduril.

El Pentágono no confirmó ni desmintió la captura. Un portavoz declaró que un dron submarino sufrió ‘una avería hace más de un día’ mientras inspeccionaba aguas regionales en apoyo de operaciones en curso. Era, precisó, ‘un modelo antiguo que no recopiló datos sensibles ni portaba equipos de sonar o radar clasificados’.

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Reuters no pudo verificar de forma independiente, las afirmaciones iraníes. Anduril tampoco respondió a las solicitudes de comentarios. La falta de verificación no resta carga estratégica al episodio: capturar en Ormuz cualquier ingenio militar de Estados Unidos es un gesto calculado.

El vehículo subacuático no tripulado es una de las apuestas de Anduril, la firma emergente que ya compite con los grandes del sector. Tiene 5,8 metros de eslora, puede operar hasta 10 días sin regresar a base y está diseñado para descender a 6.000 metros. Su catálogo de misiones incluye contramedidas de minas, cartografía del lecho marino, obtención de inteligencia e inspección de cables y gasoductos.

El coste unitario ronda los 2,5 millones de dólares, según informó en 2024 el sitio especializado DefenseScoop. Para el Pentágono, los drones como el Dive-LD son la llave para vigilar océanos enteros sin arriesgar tripulaciones. La inversión estadounidense en sistemas navales no tripulados no ha dejado de crecer.

La captura de un dron averiado no cambia la guerra de posiciones en el Golfo, pero sí alimenta el relato de Teherán: Estados Unidos opera encima de sus cables, sus muelles y sus rutas petroleras.

Dive-LD, la pieza que EEUU despliega en aguas cada vez más vigiladas

El Dive-LD forma parte de una nueva generación de plataformas autónomas que la Armada de Estados Unidos despliega en aguas cada vez más vigiladas. Su autonomía de 10 días, junto a la capacidad de operar a profundidades superiores a las de la mayoría de submarinos tripulados, le permiten permanecer semanas recogiendo huellas térmicas, acústicas y magnéticas en zonas sensibles.

El episodio expone una carencia de Washington: sus sistemas no tripulados empiezan a ser detectables por actores estatales decididos. En 2011, Irán derribó un dron RQ-170 de la CIA y lo exhibió como trofeo. En 2016, los Guardianes apresaron a diez marinos estadounidenses en el Golfo. El patrón es el mismo: golpear la narrativa de invulnerabilidad tecnológica.

Queda por ver si el dron estaba realmente averiado, como sostiene el Pentágono, o si fue interceptado en plena misión. Ninguna de las partes ha publicado imágenes concluyentes. La duda es el arma favorita de Teherán.

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Guardianes de la Revolución

Equilibrio de Poder

El estrecho de Ormuz concentra alrededor de una quinta parte del crudo transportado por mar. Cualquier incidente en sus aguas se traduce en prima de riesgo geopolítico. España, con una dependencia energética exterior del 70%, nota en su balanza de pagos cualquier repunte sostenido del precio del petróleo.

La OTAN, centrada en el flanco este y en la disuasión nuclear, observa con cautela. La administración estadounidense mira hoy más hacia el Indo-Pacífico que hacia Oriente Próximo. Teherán lo sabe. La doctrina iraní de defensa avanzada se apoya en esa brecha: presionar en Ormuz cuando Washington gira la cabeza hacia Taipéi.

Para España, la lección es doble. Primero, las bases de Rota y Morón, que albergan activos navales estadounidenses, podrían entrar en la ecuación si la crisis escala. Segundo, la seguridad energética no puede darse por sentada: un cierre parcial de Ormuz dispararía los precios del gas y del petróleo. En 2019, el ataque a dos petroleros en el golfo de Omán elevó el Brent un 7% en una semana.

Eso sí, hay que huir del alarmismo. El Pentágono niega que el dron tuviera valor estratégico. Todo apunta a un aparato averiado varado en aguas iraníes. Pero la propaganda de los Guardianes cumple también una función interna: mostrar a la opinión pública que Irán sigue siendo un actor temible. Nadie quiere una guerra en Ormuz.

El próximo test llegará con la reacción de la Casa Blanca. Si se confirma que el dron fue interceptado sin avería, sería la primera captura de un vehículo submarino autónomo estadounidense en aguas hostiles. Si solo era un aparato a la deriva, el episodio quedará como una victoria comunicativa de Teherán. Lo que sí ha cambiado ya es la temperatura de la zona: cada incidente menor es una ficha en el tablero del crudo.