Abascal presenta con Arthur Laffer el programa económico de Vox contra el expolio fiscal en el Congreso de los Diputados. El acto, celebrado este viernes, convierte la bajada de impuestos en el eje central del discurso del partido frente al Gobierno.
La intervención del economista estadounidense, conocido por la Curva de Laffer, arropa el giro fiscal de la formación. Su tesis es directa: a más impuestos, menos recaudación, por el impacto negativo sobre la economía y la inversión.
La propuesta de Vox: una revolución fiscal contra el expolio
El líder de Vox ha defendido que su partido no plantea retoques menores. ‘No estamos hablando de bajar unos pocos impuestos aquí o allá, sino impugnar todo este modelo de expolio de nuestra propia sociedad’, ha señalado Abascal.
Para el presidente de Vox, la subida de impuestos no aumenta la recaudación: ‘la destruye, porque castiga el trabajo y la inversión’. Bajar los impuestos, ha añadido, libera la economía y termina generando más ingresos, no menos.
El programa económico de Vox incluye una reforma sustancial del IRPF: dos tramos, un umbral de exenciones más alto y un tipo máximo del 30 %. ‘Nuestro programa económico y de desregulación coincide en muchos aspectos con las teorías económicas de Laffer’, ha remarcado.
‘España necesita con carácter urgente un electroshock en las políticas económicas, una bajada de impuestos como nunca antes se ha visto, unida a una simplificación normativa que devuelva y favorezca la prosperidad que hoy es imposible’, ha resumido Abascal.
El aval de Laffer convierte la propuesta fiscal de Vox en un envite ideológico: no se trata de retocar tipos, sino de impugnar el modelo recaudatorio vigente.
El aval de Laffer y la gestión autonómica de la desregulación
Laffer ha resumido su posición con una sentencia: ‘Todos los impuestos son malos, aunque algunos son peores que otros’. El economista formó parte del Consejo Asesor de Política Económica de Ronald Reagan, impulsó la bajada de impuestos de 1981 y ha asesorado a Donald Trump.
En la sala han estado también los vicepresidentes autonómicos de Vox Manuel Gavira y Óscar Fernández. En sus gobiernos, el partido ya trata de implementar el programa de bajada de impuestos y de desregulación con la creación de una cartera específica.
El acto no se convierte automáticamente en una reforma en vigor, pero sí en un marcador político. Vox presenta su receta fiscal como una alternativa completa, no como un ajuste parcial, y coloca al PP ante un dilema incómodo: avalar un marco de máximos o defender una moderación fiscal más tímida.
La lectura estratégica: una agenda económica con sello propio
La presentación con Arthur Laffer sitúa a Vox en un espacio de rebajas fiscales de oferta que no ocupa el Partido Popular. La referencia no es cosmética: Laffer fue pieza clave en la reforma fiscal de 1981 de Reagan y ha asesorado a Trump. Con ese aval, Vox refuerza la idea de que una bajada general de impuestos no reduce la recaudación, sino que amplía la actividad económica.
Esa maniobra estrecha el margen del PP para presentar ajustes moderados como una rebaja fiscal ambiciosa. En Moncloa.com observamos que el partido quiere convertir el debate tributario en un eje de polarización por la derecha, con los gobiernos autonómicos de Vox como laboratorio de desregulación.
En paralelo, Abascal ha ligado la agenda económica a la presión migratoria en Ceuta. Ha instado al Gobierno a devolver a los inmigrantes que entraron durante la crisis de finales de julio, tras el comunicado de Marruecos. ‘¿Qué está pasando? ¿Por qué Sánchez los quiere distribuir por la Península?’, ha preguntado.
La próxima cita del partido será comprobar si ese programa se traduce en iniciativas parlamentarias concretas. La presentación en el Congreso, sin valor normativo inmediato, deja una hoja de ruta clara para el primer envite fiscal del nuevo curso político.

