EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? José María Aznar ha inaugurado el Campus FAES 2026 en Madrid atribuyendo el auge de Aliança Catalana y de Bildu al fracaso de la estrategia de apaciguamiento de Pedro Sánchez.
- ¿Quién está detrás? El expresidente del Gobierno y presidente de FAES; el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, clausurará el Campus este viernes.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza el argumentario popular en Cataluña y el País Vasco, marca el arranque del curso político del centro-derecha y deja un recado implícito a Vox.
José María Aznar ha abierto el Campus FAES 2026 culpando a Pedro Sánchez del auge de Aliança Catalana y Bildu. Lo ha hecho en la sesión inaugural del curso que la fundación que preside celebra en Madrid bajo el título ‘América Latina en transformación: consecuencias para la Unión Europea’ y que clausurará este viernes el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El fracaso del apaciguamiento, medido en Cataluña y en el País Vasco
El expresidente ha cargado contra la política de ‘normalización’ con el independentismo y ha señalado directamente a los resultados. ‘Basta fijarse en los frutos del apaciguamiento sanchista para medir su fracaso’, ha asegurado ante el auditorio madrileño. En Cataluña, su diagnóstico es que ‘la normalización y el reencuentro se llaman hoy Aliança Catalana y muy pronto se traducirán en un Parlamento autonómico copado por la versión más xenófoba del independentismo’. El partido de Sílvia Orriols aparece ya como segunda fuerza en varias encuestas, un dato que la dirección popular viene subrayando desde hace meses.
El análisis se extiende al País Vasco. Aznar ha recalcado que ‘vaciar las cárceles de terroristas y anegar con sus testaferros las instituciones solo normaliza lo aberrante y además amenaza con estrangular de la mano de Bildu el futuro de esa tierra’. Es una advertencia que la dirección popular ha hecho suya en cada comparecencia sobre la comunidad vasca y que conecta con el grueso del argumentario del Partido Popular en materia de seguridad y de defensa del Estado de derecho.
Frente a ese avance, el expresidente ha colocado el eje del debate en la propia definición de España. ‘Hoy reivindicar la unidad nacional es defender la Constitución’, ha subrayado, con una precisión que sitúa el marco temporal: ‘Pero no como en 1990. Ya no hay que complementar el desarrollo autonómico, hay que evitar su desbordamiento’. Para Aznar, España es ‘una realidad nacional, no un mero caparazón administrativo, ni una simple expresión geográfica, ni mucho menos un error histórico que toque corregir’.
‘La soberanía no se fracciona ni tampoco se diluye’, ha continuado, ‘pertenece a todos y a cada uno de los españoles por igual’. Y ha cerrado el razonamiento con una enumeración que resume su tesis: ‘Aquí no hay federación, no hay confederación, no hay nación de naciones, no hay Estado plurinacional, no hay puzle, no hay mosaico ni muñeca rusa’. El sentido de la descentralización, ha añadido, es ‘la limitación del poder’ y no ‘la dosificación de chantajes recurrentes’.
El expresidente convierte el auge de Aliança Catalana y Bildu en la prueba documental que el PP venía buscando: el apaciguamiento no desmoviliza al independentismo, lo reordena.
Ceuta, el veraneo de Sánchez y el recado a cierta derecha

La intervención no se ha quedado en el eje territorial. Aznar ha aludido a la situación de Ceuta tras la entrada masiva de inmigrantes irregulares para sostener que ‘traicionar compromisos en el Sáhara o hacer dejación del control de fronteras no pacifica nada’ y que eso ‘solo compromete la vida cotidiana de miles de compatriotas’. A renglón seguido ha recriminado a Sánchez que mantuviera ‘intacto’ su ‘veraneo’ durante el mes de agosto, ‘a diferencia de los ceutíes’.
En el capítulo de los adversarios, el expresidente ha dejado un matiz que en Génova se lee con atención: el pulso se libra entre la ‘aspiración plurinacional de la izquierda’ y el ‘esencialismo de cierta derecha’. La frase apunta al espacio que Vox ocupa y llega en un curso en el que el Partido Popular quiere presentarse como la única alternativa de Gobierno capaz de no depender de socios que condicionen su programa. La tesis de fondo es que la unidad constitucional no admite atajos identitarios.
El Eje del Poder Popular
La elección del marco no es casual. El Campus FAES funciona como laboratorio de ideas del centro-derecha desde que Aznar fundara la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales en 1989, y la clausura prevista para este viernes por parte de Feijóo marca el arranque efectivo del curso político popular. Génova ha convertido la crítica al apaciguamiento en una de sus líneas de mayor rendimiento en Cataluña, donde el crecimiento de Aliança Catalana se produce a costa de Junts y de ERC, no del voto constitucionalista. El diagnóstico del expresidente ofrece a la dirección nacional munición argumental en un territorio donde el PP pelea por recuperar centralidad.
El aterrizaje territorial es inmediato. En las comunidades autónomas donde gobierna el PP, el mensaje se traduce en una defensa cerrada de la igualdad entre españoles —frente a la condonación de deuda y a la financiación singular pactada con ERC—, en la exigencia de infraestructuras y agua, y en una política migratoria que reclama control de fronteras, y cooperación del Estado. En Cataluña y el País Vasco, donde los populares están en la oposición, el discurso de Aznar sirve para tensar la contradicción de un independentismo que se fractura y de un Gobierno que sostiene su mayoría con esos mismos socios.
El último precedente de firmeza constitucionalista compartida —la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña en 2017— se produjo con el PP en La Moncloa y con un independentismo que todavía no había fragmentado su espacio. Hoy el escenario es el inverso: el partido está en la oposición, gobierna en la mayoría de las autonomías y necesita que el desgaste del Ejecutivo llegue intacto a las próximas citas electorales.
El riesgo, y Génova lo tiene presente, es que el espacio de centro-derecha vuelva a dividirse precisamente en el momento en que el desgaste del Gobierno es mayor. La clausura del Campus FAES por Feijóo, prevista para el viernes, será la primera ocasión de comprobar qué parte del diagnóstico de Aznar asume el partido como programa.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El apaciguamiento con el independentismo no debilita a los separatistas: los reordena y los hace más fuertes.
- Protagonista: José María Aznar (expresidente del Gobierno y presidente de FAES).
- Próximo hito: Clausura del Campus FAES 2026 por Alberto Núñez Feijóo, prevista para el viernes 25 de septiembre en Madrid.
