De Cos y Knot abren la carrera por la presidencia del BCE: halcones contra palomas

El Eurogrupo abre este lunes la deliberación con solo dos candidaturas sobre la mesa. La elección exige el 72% de los países del euro y el 65% de la población, y Moncloa llega al reparto pendiente de las elecciones generales.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Cerrado el plazo de candidaturas, solo dos países han presentado aspirantes a suceder a Christine Lagarde: España postula a Pablo Hernández de Cos y Países Bajos a Klaas Knot.
  • ¿Quién decide? El Eurogrupo abre el debate este lunes 9 de noviembre, la cumbre informal de Dublín llega el 13 y el Consejo Europeo extraordinario del 26 y 27 de noviembre debería cerrar el paquete. La votación exige mayoría cualificada reforzada: 72% de los países del euro (16 de 21) y 65% de la población.
  • ¿Qué impacto tiene? De Cos parte como favorito en las encuestas a economistas y suma el respaldo del PP, pero Sánchez llega al reparto con menos influencia en Bruselas. El sillón debe quedar cerrado antes del 7 de febrero, cuando Lagarde deja el cargo.

La presidencia del BCE se juega desde este lunes en un duelo a dos. Pablo Hernández de Cos y el neerlandés Klaas Knot son los únicos aspirantes al sillón que deja Christine Lagarde.

Cerró el plazo oficial y solo dos capitales han presentado nombres para el cargo económico de mayor poder en la Unión Europea. España postula al exgobernador del Banco de España, hoy al frente del Banco de Pagos Internacionales; Países Bajos, a quien dirigió su banco central durante catorce años.

La elección no se decide en Fráncfort. Se decide en Bruselas, en un puzle mayor: la renovación de media cúpula ejecutiva del BCE, el comité de seis miembros que prepara las decisiones del banco. Además de Lagarde, hay que cubrir el asiento de la alemana Isabel Schnabel y la plaza del economista jefe, el irlandés Philip Lane.

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Un sillón, dos perfiles y un calendario que Bruselas quiere cerrar en tres semanas

El calendario lo han acelerado los Veintisiete. La primera deliberación llega este lunes en el Eurogrupo, el foro de los ministros de Finanzas del euro. Después, la cumbre informal de Dublín del 13 de noviembre. Y el Consejo Europeo extraordinario del 26 y 27 de noviembre, apenas unos días antes de las elecciones generales españolas.

Bruselas quiere cerrar el paquete antes del 7 de febrero, cuando Lagarde deja la presidencia. El mecanismo es exigente: mayoría cualificada reforzada, un umbral que mide número de Estados y población y no votos en el Consejo. Hacen falta el sí del 72% de los países de la eurozona —16 de 21— que sumen al menos el 65% de la población del euro. Sin acuerdo previo entre Berlín, París y Roma, no hay mayoría posible.

La renovación completa obliga a encajar varios equilibrios: norte y sur, halcones y palomas —los banqueros centrales partidarios de tipos altos frente a los que priorizan el crecimiento—, países grandes y pequeños,, acreedores y deudores. Es el tipo de reparto que la UE cierra de madrugada y en paquete único.

En Fráncfort se discute el precio del dinero; en Bruselas se reparte el poder de decidirlo durante los próximos años.

De Cos (55 años) llega con la vitola de paloma: banquero central tolerante con la inflación, partidario de mirar antes el crecimiento y el empleo que el rigor de los tipos. Su historial lo matiza. En septiembre de 2023, cuando el Consejo de Gobierno discutía la décima subida hasta el 4%, se oponía a ella y acabó contribuyendo al compromiso: la subida estaba justificada ‘por precaución.

Knot (59 años) es lo contrario en el relato. Se ganó la etiqueta de halcón en 2011, cuando fue el primer responsable de política monetaria que habló de una suspensión de pagos de Grecia. Un año después apoyó el plan de Mario Draghi y se desmarcó de Jens Weidmann. En 2019 combatió la última rebaja de tipos. Hoy se define como ‘un pragmático con convicciones’.

El favoritismo de De Cos choca con la debilidad de Sánchez en Bruselas

Hernández de Cos parte como favorito. Encabeza las preferencias de los economistas consultados por Bloomberg hace dos semanas, y su nombre es uno de los pocos asuntos en los que PSOE y PP han cerrado filas: Alberto Núñez Feijóo trasladó su respaldo en su última visita a Bruselas. El ministro Carlos Cuerpo lo defendió ante el Eurogrupo como un candidato con ‘casi tres décadas de experiencia en banca central’.

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El problema no es el candidato, es el padrino. Sánchez llega a la batalla en el peor momento: las encuestas apuntan a derrota electoral y su influencia en Bruselas se ha erosionado tras desmarcarse del consenso europeo en migración, defensa y China. En el Consejo, donde se vota por mayoría ponderada, ese desgaste pesa más que cualquier currículum.

Hernández de Cos BCE

Rob Jetten, primer ministro neerlandés, movió ficha sin disimulo: ‘Klaas Knot es lo que Europa necesita en este momento’, dijo este viernes. Y aquí entra el reparto real. Según la prensa económica internacional, Macron aspira a colocar a un francés como economista jefe y estaría dispuesto a respaldar a Knot a cambio. Alemania, que codiciaba ese puesto, parece conformarse con retener a Schnabel. Merz ya ha entrevistado a los dos candidatos.

La lectura estratégica es esta: si París y Berlín cierran el intercambio, a Madrid le queda el discurso. De Cos puede ser el mejor candidato y perder por aritmética política. Y al contrario: si el eje franco-alemán se atasca, el español es el nombre que menos incomoda y el que mejor encaja como consenso.

El Eje del Poder Europeo

El duelo mide algo más que dos currículums. Enfrenta dos formas de entender el mandato del Banco Central Europeo en un momento incómodo: inflación por encima del objetivo, riesgo de crisis de deuda en Francia y un ciclo electoral que puede cambiar gobiernos en media Europa. Los países del norte —Países Bajos, Austria, Finlandia, los bálticos— quieren mano firme en Fráncfort. Los del sur —España, Italia, Grecia, Portugal— miran el coste de la deuda y el crédito a las pymes. No es un debate académico: es quién paga el ajuste.

Para España el cálculo es doble. Primero, de política interna: Moncloa necesita un tanto en Bruselas antes de las generales. Segundo, de política monetaria: con deuda pública elevada, un BCE más duro encarece cada refinanciación; uno más laxo alivia el coste pero reabre la brecha con los frugales. El precedente es elocuente: en 2010-2012, la sensación de que el BCE actuaba con pinzas con la periferia convirtió un problema griego en una crisis del euro entera. Draghi lo desactivó con una frase, no con un tratado.

En esta redacción entendemos que el favoritismo de De Cos es real pero frágil. Depende de que el paquete franco-alemán no se cierre antes de Dublín. Si Macron y Merz se reparten presidencia y economista jefe, la candidatura española se queda sin geometría. Si no, el ‘independiente’ que cerró el compromiso de 2023 es justo lo que el Consejo de Gobierno necesita tras ocho años de Lagarde.

Queda un detalle que no es menor: la elección se produce con España mirando a las urnas. El primer examen llega el lunes en el Eurogrupo; el definitivo, en el Consejo Europeo del 26 y 27 de noviembre. Si no hay acuerdo, el relevo se solapará con la salida de Lagarde y el BCE afrontará su primera reunión de política monetaria sin presidenta confirmada. Cosas que pasan en 2026.