La Fuerza Aérea de EEUU reactiva bases de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico con 6.000 operaciones anuales

El estudio de impacto ambiental abre consulta pública hasta el 29 de noviembre y prevé hasta 1.520 movimientos anuales por pista. Las islas están a menos de cien millas de Guam, dentro del alcance del arsenal de misiles chino.

La Fuerza Aérea de EEUU proyecta 6.000 operaciones anuales en las bases aéreas del Pacífico que quedaron abandonadas en 1945. El Departamento de la Fuerza Aérea ha publicado el aviso de intención para redactar un estudio de impacto ambiental que evalúe los efectos ‘sociales, económicos y ambientales’ de entrenar y operar en cuatro pistas del Pacífico noroccidental.

Las instalaciones son los aeropuertos internacionales de Saipán, Tinian y Rota —la isla de Rota, en las Marianas, no la base naval española— más el histórico North Field de Tinian. Las tres islas forman la mancomunidad estadounidense no incorporada de las Marianas del Norte, están a pocas docenas de millas náuticas entre sí y a menos de cien al norte de las grandes bases de Guam.

Cuatro pistas, tres islas y una cuenta pendiente con 1944

North Field fue uno de los aeródromos más activos del teatro del Pacífico. Desde allí despegaron los B-29 del 509th Composite Group que lanzaron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Terminada la guerra quedó inactiva y la vegetación se la comió. La rehabilitación arrancó a finales de 2023, y a ella se han sumado puertos, carreteras, canalizaciones de combustible, y tendidos eléctricos para sostener operaciones de mayor tamaño en Tinian.

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El estudio contempla hasta 1.200 operaciones de ala fija al año y 320 de ala rotatoria en cada pista, con un escenario alternativo de 1.400 y 384. Son despegues y aterrizajes, no misiones de combate. Conviene precisar la aritmética: los más de 6.000 movimientos que anunció el departamento no son un cupo global, sino la suma de los techos por aeródromo. A eso se añade el almacenamiento de hasta 550.000 galones de combustible —unos dos millones de litros— por instalación, el despliegue temporal de hasta 1.000 personas en cada una y la manipulación de municiones como señuelos y bengalas.

No todo el archipiélago lo recibe como una bendición. Una parte de los residentes celebra la inversión en obra y actividad militar; otra duda que el aumento de tráfico acabe beneficiando a la población y desconfía de que el Pentágono sea transparente sobre lo que hará en sus islas. El calendario administrativo arranca este mes: reuniones públicas en Saipán, Tinian y Rota en noviembre, comentarios por escrito hasta el 29 de noviembre, borrador del estudio en otoño de 2027 y versión definitiva a mediados de 2028.

La dispersión no nace de la doctrina, sino de la aritmética: contra un arsenal de misiles en crecimiento, la única defensa es no estar donde apuntan.

Por qué el Pentágono necesita dejar de concentrarlo todo

Fuerza Aérea EEUU

El concepto que lo explica se llama Agile Combat Employment (ACE) y consiste en repartir fuerzas por varias pistas y moverlas entre ellas sin dejar de operar. El objetivo declarado es evitar el punto único de fallo. El aviso oficial subraya que las cuatro pistas ofrecen ‘una oportunidad única’ precisamente porque van desde aeródromos comerciales plenamente desarrollados hasta posiciones expedicionarias. Puedes consultar el marco general del concepto en la entrada sobre Agile Combat Employment.

La doctrina no ha salido de un manual teórico. Se ha desarrollado, según reconocen los propios planificadores, en respuesta al alcance creciente del Ejército Popular de Liberación y a un arsenal de misiles convencionales que hoy cubre Guam, Okinawa y buena parte de la primera cadena de islas. Las Marianas están en la segunda. No son retaguardia: son la siguiente línea.

La distancia importa y se mide en minutos. Entre Saipán, Tinian y Rota hay pocas docenas de millas náuticas, lo suficiente para ensayar una operación distribuida con complejidad real sin quemar horas de tránsito. De Guam, el nodo logístico y naval más grande de la zona, las separan menos de cien millas. Desde allí se escalona y se despliega.

Hay un problema que ninguna diapositiva resuelve: el dinero. La rehabilitación de Tinian ha abierto dudas internas sobre recursos y financiación, y la guerra con Irán —a la que la información original alude como factor de presión presupuestaria— ha añadido demandas nuevas a una fuerza que ya venía estirada. Reconstruir una pista es barato. Sostenerla con combustible, repuestos, munición y gente, no.

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Equilibrio de Poder

Washington no está construyendo aquí una base nueva. Está comprando opcionalidad. Esa diferencia define la próxima década: el poder aéreo ya no se mide por el tamaño de la pista principal, sino por el número de pistas utilizables cuando la principal desaparece. Pekín lee el movimiento con precisión. Cada aeródromo rehabilitado en el Pacífico occidental encarece su campaña de fuego inicial, y cada año de obras en las Marianas es un año que gana la disuasión.

Para Europa, la lectura incómoda es otra. El mismo Pentágono que reclama más capacidad en el Indo-Pacífico es el que sostiene Rota y Morón, con cuatro destructores AEGIS desplegados de forma permanente en aguas españolas. La reactivación de pistas históricas no resta hoy un solo avión a la OTAN, pero instala una jerarquía de prioridades que Bruselas conoce y que Moscú explota sin disimulo. En el flanco este, el debate ya no es si Washington cumplirá, sino cuánto seguirá allí en 2030.

España tiene un interés directo que va más allá de la solidaridad atlántica. Las Marianas fueron españolas hasta 1899, cuando Madrid las vendió a Alemania tras la derrota frente a EEUU. Saipán y Tinian están sobre la ruta que unió Acapulco y Manila durante dos siglos y medio. Aquel imperio se perdió por no poder sostener la logística a 20.000 kilómetros de la metrópoli. Ahora el Pentágono dedica un estudio de impacto ambiental de dos años a calcular exactamente cuánto combustible, cuánta gente y cuántas horas de pista puede mantener en ese mismo archipiélago. La lección para la Defensa española es de método, no de nostalgia: la dispersión en Canarias y el Estrecho, y el uso de aeródromos secundarios en la península, sale hoy más barata que la concentración en dos grandes bases del litoral.

Y hay un coste que la propaganda de ningún bloque menciona. Las islas tienen población, y esa población no vota en Washington. El pulso entre inversión y transparencia en Saipán anticipa lo que ocurrirá en todos los territorios donde aterrice la carrera por el Indo-Pacífico: bases que llegan con dinero y se quedan con la agenda. La contradicción es real y no se resuelve con un comunicado. Mientras, el hito que marcará el paso no es una cumbre, sino un documento: el borrador del estudio de impacto ambiental previsto para el otoño de 2027 dirá cuánto de este diseño es doctrina militar y cuánto es simple presupuesto.