Un dron con explosivos ha vuelto a golpear el peaje de Mondomo y ha obligado a cerrar la vía Panamericana. El ataque, registrado en la madrugada de este 7 de noviembre, no dejó heridos, pero sí daños en la estación de recaudo y más de cinco horas de corte en el corredor que une Popayán con Cali.
El modus operandi no es nuevo, y ahí está el problema. Según los primeros reportes, un artefacto fue lanzado desde un dron acondicionado con explosivos hacia la 1 de la mañana contra las instalaciones situadas en la vereda Cachimbal, jurisdicción de Santander de Quilichao, en el norte del departamento del Cauca. Los equipos técnicos seguían evaluando el alcance de los daños. La concesionaria Nuevo Cauca S.A.S. confirmó el atentado y descartó víctimas.
En su comunicado, la empresa fue más allá del parte de daños. Advirtió de que este tipo de acciones ponen en riesgo la vida de los trabajadores y de las comunidades cercanas, y subrayó que el corredor es clave para la movilidad, la actividad económica y el desarrollo del departamento. Traducido: no se ataca solo una caseta de cobro, se ataca la arteria que sostiene el comercio del suroccidente colombiano.
Cómo fue el ataque y por qué se cerró la vía
Conviene ordenar los hechos. El atentado se produjo hacia la 1:00 de la madrugada. Las autoridades decretaron el cierre preventivo del tramo mientras se verificaban las condiciones de seguridad y se descartaban otros riesgos para los viajeros. Hacia las 6:30 se confirmó la reapertura y la normalización del tránsito. Cinco horas y media de incertidumbre para transportadores, viajeros y comerciantes.
La concesionaria no habla de casualidad. Sostiene que lo de Mondomo no es un episodio aislado, sino una problemática sistemática de hostigamientos armados contra la infraestructura vial concesionada. Por eso agradeció el acompañamiento del Ejército Nacional y reclamó un dispositivo de seguridad permanente en las estaciones de peaje del corredor, una petición que, según la empresa, ya había trasladado antes a las autoridades militares.
Los hechos, sin embargo, no se agotan en Colombia. La vía Panamericana es la columna vertebral del comercio entre el sur del continente y los puertos del Pacífico, y cualquier cuello de botella encarece el transporte y castiga la competitividad de toda la región. Ahí la historia deja de ser solo colombiana.
Un peaje cerrado en el Cauca no es un contratiempo local: encarece el transporte y le pone precio al riesgo de invertir en infraestructura.
Qué se juega España en el negocio de las concesiones viales
Vamos por partes. España es una potencia mundial en gestión de infraestructuras de peaje, y los grandes grupos del sector —Abertis, Sacyr, ACS— operan miles de kilómetros de autopistas en América Latina, con presencia consolidada en Chile, Brasil y México y participación en el mercado colombiano. Es un modelo de negocio que se sostiene sobre dos patas frágiles: la seguridad física de las instalaciones y la seguridad jurídica de los contratos.
La ecuación es sencilla de explicar y difícil de digerir. Cuando un peaje se convierte en objetivo, el concesionario asume costes que ningún pliego contempla: vigilancia privada, refuerzo de estructuras, seguros más caros, plantillas que trabajan con miedo. El riesgo deja de ser un renglón contable y pasa a ser una prima que acaba pagando el usuario o el erario público.

Y aquí está la clave para las empresas españolas. El apetito inversor en infraestructuras latinoamericanas se mide en décadas: una concesión se firma a 25 o 30 años y se financia con deuda que exige flujos estables. Los modelos de riesgo país, esa prima que mide la probabilidad de que un Estado incumpla o no proteja al inversor, no siempre recogen una variable como esta.
El precedente del Cauca: cuando el peaje es la trinchera
No es un caso aislado, y la propia concesionaria lo dice. El departamento arrastra años de hostigamientos a estaciones de peaje y a la infraestructura de transporte, en un territorio donde han operado el ELN y las disidencias de las antiguas FARC. Los detalles cambian; el patrón no. La infraestructura es el objetivo más barato para quien quiere demostrar capacidad de daño, porque golpea al Estado, al sector privado y a la población civil con un solo gesto.
Para España, el precedente relevante viene de más atrás. Las concesiones españolas en América Latina han atravesado bloqueos de vías, conflictos tarifarios y arbitrajes de años, y el sector aprendió que el riesgo político y el de seguridad no se cubren con una cláusula del contrato. Se gestionan con presencia institucional, con mecanismos de revisión tarifaria y con capacidad de negociar con el Estado contratante. La lección vale igual en el Cauca que en cualquier otra carretera del continente.
El próximo paso es medir. La concesionaria debe cuantificar los daños, las autoridades deben decidir si el dispositivo militar se vuelve permanente y los inversores mirarán con lupa si el patrón se repite en las próximas semanas. El aviso ya está sobre la mesa.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Un dron con explosivos dañó de madrugada el peaje de Mondomo, en Santander de Quilichao (Cauca), y forzó el cierre preventivo de la vía Panamericana entre Popayán y Cali.
- Datos importantes: El ataque se registró hacia la 1:00 del 7 de noviembre, sin heridos, y la vía reabrió a las 6:30. La concesionaria Nuevo Cauca S.A.S. gestiona el corredor y reclama seguridad permanente.
- Resumen: El episodio confirma el riesgo físico de las concesiones viales en Colombia, un mercado con peso para los grupos españoles de infraestructuras.
